Categoría : Fotografía

Fotografiando el oeste de los Estados Unidos

Muchas veces me pregunto (y me preguntan) si es necesario llevar una pesada DSLR en un viaje en lugar de llevar una mirrorless, o incluso una cámara más pequeña. Personalmente desde que hice el cambio a full frame con mi querida D800, siempre he considerado que un equipo con lentes profesionales aporta siempre un extra no tan intangible que marca la diferencia entre buenas fotos y grandes fotos.

En mi reciente viaje al oeste de los Estados Unidos pude nuevamente poner en práctica esto a prueba. Llevaba no solo mi D800 con la inevitable pareja de zooms (24-70 y 14-24) sino también una Sony RX100 M3 que ha resultado ser una excelente cámara de soporte. He de reconocer que las fotos de la Sony son sorprendentes dados el tamaño y el precio de la cámara. Sin embargo, al llegar a casa, las fotos de la D800, como siempre, sobresalían.

El viaje me brindó la oportunidad de fotografiar escenas muy distintas, totalmente opuestas. Tratando de realizar mis propias versiones de lugares repetidos hasta la saciedad como el Gran Cañón o el Antelope Canyon y otros mucho menos repetidos en la costa de Oregon.

Agradecí llevar conmigo el 14-24, pero como tantas otras veces, no siempre más es mejor, y pese a la inmensidad de los paisajes a veces una focal más corta me ayudó a reflejar mejor el lugar y lo que estaba viviendo.

Una nota final precisamente va para esos lugares que, al menos a mí, me resultan imposibles de fotografiar adecuadamente. Esos en los que, cuando llegas a casa, las fotografías nunca reflejan del todo la espectacularidad, la presencia o el espíritu del lugar. En este viaje ese fue sin duda el Zion Park. Una maravilla de la naturaleza al que las fotos (o mis fotos) no le hacen justicia en absoluto.

Fotos reveladas con Lightroom 5, con el revelado de 3 minutos que habitualmente vemos en nuestros cursos.

Pero esta entrada sin fotos no vale nada, así que mejor os dejo con ellas.

¡Aún estás a tiempo para nuestro curso de Lightroom 6!

Curso Lightroom 6 – 18 y 19 de diciembre de 2015

Las navidades… ese maravilloso periodo en el que los obturadores de nuestras cámaras actúan sin parar, sacando todas esas instantáneas que luego dormirán el sueño de los justos. Sin embargo, ¿cómo recuperar de manera rápida aquella fotografía de unas navidades en las que vinieron los primos? Ahí es donde viene Lightroom al rescate y nuestro curso de gestión de archivo fotográfico.

La gestión de fotografías ha evolucionado mucho. Aprende lo fácil que es hacerlo todo con Lightroom en nuestro curso de diciembre.
La gestión de fotografías ha evolucionado mucho. Aprende lo fácil que es hacerlo todo con Lightroom en nuestro curso de diciembre.

Muchas veces me preguntan en nuestros cursos de Photoshop para qué sirve Lightroom. La respuesta es sencilla: para importar, gestionar, encontrar, revelar y poner orden en un catálogo fotográfico de miles de imágenes.

Por eso nuestro curso de Lightroom está planteado con dos mitades claramente diferenciadas. En el primero de los dos días, mostramos como gestionar el catálogo de Lightroom. Cómo hacer copias de seguridad, moverlo, gestionar las palabras claves, cómo optimizarlo y configurarlo. Todo aquello que no tiene nada que ver con la imagen en sí, pero sin embargo es imprescindible para poder trabajar con las imágenes. En la segunda sesión aprendemos cómo sacar al máximo partido al módulo de revelado de Lightroom para editar nuestras fotografías de manera productiva.

Quedan 10 días y aún tenemos plazas disponible. Un curso con plazas más limitadas que en nuestros curso de Photoshop para poder ser productivos y sacar el máximo partido al programa de referencia de gestión de archivo fotográfico. ¿Te lo vas a perder?

La prehistoria del Photoshop

El verano es ideal para historias intrascendentes y frescas. Y para mirar atrás (que se lo digan a las televisiones que abren el baul de los recuerdos sin miramientos en estas fechas).

No hace mucho, y con el mótivo del 25 aniversario de Photoshop, se resucitaba un video que John Knoll (uno de los padres del Photoshop) grababa con un Macintosh con la versión 1.0 del programa:

De la misma época e igualmente interesante es el documental de los fundadores del Photoshop discutiendo los inicios del mismo:

Hoy traigo a Pixelando un video que me he encontrado de un documental de 1984 (en la web de la ABC australiana), que muestra un software que Polaroid estaba desarrollando en esos días. Se trata sin duda de un antepasado del Photoshop. Es tan interesante o más que los anteriores ya que precede al Photoshop en al menos 6 años. Es digno de ver el “escáner de tambor”, el “monitor profesional” o incluso los ratones o prototipos de digitalizadores que usaban. Toda una joya que debe hacernos mirar atrás y pensar que no hace tanto, la magia del Photoshop no existía.

La Nikon P900 y su zoom de 2000mm

Como siempre contamos en nuestros cursos, un sensor más grande tiene ventajas: Menor densidad de píxeles, y por tanto, mayor capacidad de captar fotones y menor ruido. Pero es indudable que un sensor pequeño permite tener con distancias focales cortas unos valores de ampliación al alcance de pocas lentes… o incluso sólo de telescopios.

Nikon P900

Es el caso de la Nikon P900 con un objetivo capaz de alcanzar la luna. No, en serio, hay gente que la ha utilizado de telescopio para poder demostrar su capacidad de ampliación:

Aunque sin duda, la aplicación más espectacular que he podido ver es este video desde lo más alto del nuevo rascacielos del World Trade Center:

 

Y aunque evidentemente el zoom (como el tamaño) importa, es evidente que la calidad de la P900 nunca podrá estar a la altura de otro tipo de cámaras (y casi cualquier video o fotografía sufrirá de falta de nitidez y movimiento a velocidades bajas). Pero también es cierto que para aquellos que necesiten tener un zoom óptico de 82 aumentos en un tamaño compacto, se trata de un juguete más que interesante.

Fotos de exposición prolongada sin filtros

Hace años, cuando Internet estaba en pañales, era mucho más difícil aprender e imaginar nuevas técnicas. Hoy en día lo difícil es poder procesar toda la información. Hace poco me encontré con la web de Joshua Cripps, un fotógrafo que aparte de ser un cachondo mental (en su biografía cuenta que heredó su primera cámara de un antepasado, un clérigo franciscano del s.XIII) es un excelente fotógrafo de naturaleza.

Hoy traigo a los pixelandos un video acerca de cómo lograr una fotografía de exposición prolongada sin filtros. A menudo cuando en nuestros cursos explico cómo controlar el tiempo de exposición, advierto que a veces hay demasiada luz para conseguir la típica foto de una cascada con el agua formando un velo blanco. La solución clásica es utilizar un filtro de densidad neutra (un filtro gris que quita luz pero no modifica el color) para poder aumentar el tiempo de exposición.

Sin embargo, Joshua propone hacer un uso creativo de una función presente en algunas cámaras (en su caso una Nikon D810) para sacar una imagen “media” de una serie de fotografías.

Para los que que no se manejen en inglés, aquí está el tutorial en versión reducida:

  1. Usar trípode y disparador remoto
  2. Configurar la cámara (no todas tienen la opción)
    1. Canon -> Exposición múltiple -> Media
    2. Nikon -> Exposición múltiple -> Ganancia automática
  3. Tomar una serie de fotografías. La cámara las combinará en una única imagen, que saca la media de todas las tomadas.

Joshua explica que la media de 10 fotografías de 2 segundos es exactamente lo mismo que una fotografía de 20 segundos.

De manera interesante, esto mismo se puede hacer directamente en Photoshop si no se tiene una cámara que realice las exposiciones múltiples. También se utiliza esta técnica para reducir el ruido en fotografías con ISO alto, pero en este caso queremos conseguir lo mismo que Joshua pero en Photoshop. Este sería el procedimiento:

  1. Realizar múltiples fotografías con el tiempo de exposición que deseemos (teniendo en cuenta que la exposición equivalente será nº fotografías x tiempo de exposición de cada una)
  2. Importar las fotografías como capas independientes en Photoshop
  3. Alinear las fotografías (no debería hacer falta con trípode. Editar -> Alinear capas automáticamente)
  4. Cambiar la opacidad según la capa y la fórmula: Opacidad = 1 / (nº capas por debajo +1). Por ejemplo, para 4 capas
    1. Capa 4: 25%
    2. Capa 3: 33%
    3. Capa 2: 50%
    4. Capa 1: 100%
  5. Algunas personas sugieren que puede ser necesario “jugar” un poco con los anteriores porcentajes

No he probado ninguna de las dos opciones, pero ambas parecen ampliamente contrastadas. Se trata sin duda de un excelente recurso para poder realizar fotografías de exposición prolongada en situaciones de mucha luz.

Cuenta atrás: queda un mes (y pocas plazas) para nuestro curso de julio

¡Cómo pasa el tiempo! Hace ya casi 4 meses que abrimos la preinscripción para nuestro tradicional curso intensivo de julio y la verdad es que muchos de nuestros alumnos han sido diligentes. Tenemos una gran parte de las plazas ya cubiertas y en las últimas semanas el goteo de alumnos ha sido constante. Por ello esperamos, por tercer curso consecutivo, colgar el cartel de no hay billetes dentro de un mes.

Alumnos pujando por las ultimas plazas de nuestro intensivo de julio
Alumnos pujando por las ultimas plazas de nuestro intensivo de julio

Para aquellos que no lo sepan, recordamos que nuestro curso de julio es una oportunidad para hacer una inmersión de choque en el mundo del Photoshop y la fotografía digital en tan sólo dos semanas. 10 intensos días en los que haremos lo mismo que normalmente nos lleva más de un mes en nuestros cursos convencionales. Y como siempre, con el certificado y la garantía del Centro de Formación Permanente de la Universitat Politècnica de València.

Algunos se asustan ante esta perspectiva, otros simplemente se frotan las manos, compran Red Bull y sonríen. Pero seguro que todos lo disfrutarán. Recordad, van quedando menos oportunidades para evitar que vuestras fotos este verano dejen de ser cutres.

Modo de Prioridad Combinada – Cómo hacer fotos en modo manual con ISO automática

Ya comenté en mi entrada sobre mi experiencia fotográfica en Sudáfrica que había redescubierto el modo Manual para tomar el control absoluto de las fotos que realicé. He de reconocer que en aquel momento me sentí un poco avergonzado. Por una parte, llevo diciendo a los alumnos de mis cursos que el modo manual, pese a ser el utilizado por muchos profesionales y el enseñado en la formación más académica de la fotografía, no es un modo para el aficionado. Y yo lo soy. Por otra, reconocer públicamente que no había explorado esa posibilidad cuando me dedico a aconsejar a la gente cómo utilizar su cámara me parecía poco serio.

Sin embargo, un reciente post invitado en Nikon Rumors  me devolvió la autoestima. En la entrada, publicada tan sólo unos días después de mi regreso, el fotógrafo Steve Perry explicaba precisamente la técnica que yo había descubierto y que él mismo descubre como su favorita. El hecho de que lo presentara como una técnica “especial” me hizo pensar que tal vez su aplicación no era tan obvia.

De hecho, no se trata en el sentido estricto del término de un modo Manual, sino lo que he bautizado como modo de prioridad combinada. No es que pretenda pasar a la posteridad bautizando un modo, pero realmente no se trata del modo Manual que se enseña en los manuales básicos de fotografía.

Como bien saben nuestros pixelandos (y si no deberían acudir a nuestros cursos) el modo Manual es aquel en el que libremente podemos elegir tanto la velocidad de obturación (lo rápido que se hace la foto) así como la apertura del diafragma (cuánto abre el objetivo para dejar entrar la luz). Tradicionalmente, esto significaba libertad total y la única interacción de la cámara era indicarnos si la combinación apertura/velocidad resultaría en una toma bien expuesta.

El visor de la Olympus OM-1. El pequeño indicador mostraba si la combinación apertura/velocidad resultaba en una exposición correcta de la foto
El visor de la Olympus OM-1. El pequeño indicador mostraba si la combinación apertura/velocidad resultaba en una exposición correcta de la foto

Así aprendí yo con mi Olympus OM-1, en la que tan sólo era posible hacer fotos en Manual. Cambiando apertura y/o velocidad, había que conseguir que la aguja analógica quedara entre el + y el -, indicando el fotómetro una exposición correcta.

Sin embargo, en las nuevas cámaras el modo Manual (tal y como he discutido en varias ocasiones con alumnos del curso) no es tan “manual” como uno esperaría. En concreto, si el ISO Automático está habilitado, la cámara intenta de manera “inteligente” que las fotos queden bien expuestas. Así, ante una foto que con una apertura y obturación determinadas quedaría subexpuesta, la cámara sube el valor de la ISO hasta que la foto queda perfecta.

Este modo está disponible en las Nikon, y en algunas de las Canon más caras. En otras marcas será necesario comprobar si tienen la función ISO Automática y si se combina con la manual.

La ventaja del modo de prioridad combinada (sobre todo en cámaras con dos ruletas selectoras) es la posibilidad de cambiar apertura y/o velocidad sin quitar el ojo del visor. La cámara se encargará de la correcta exposición de la foto y nosotros podemos pensar tan sólo en la velocidad necesaria y la profundidad de campo que nuestra foto necesita. Una simple mirada a la ISO resultante nos dirá con qué calidad estamos realizando la foto. Es decir, nos permite decidir como en Manual velocidad y apertura, pero nos garantiza una correcta exposición vía ISO.

Utilicé este modo en la mayor parte de mis fotografías de safari en Sudáfrica y debo decir que aunque nunca lo había usado y me lo encontré casi de casualidad, me resultó muy intuituvo y casi sin curva de aprendizaje.

Durante mis salidas de safari aprendí a exprimir el 80-400 que llevaba conmigo. Su sistema de estabilización VRII me permitió apurar (y mucho) la velocidad de obturación. Así, me salté muchas veces y de largo la regla de poner una velocidad 1/distancia focal.

En esta imagen sin embargo, necesitaba congelar las gotas de agua con las que el elefante se estaba refrescando. Quería una apertura de máxima calidad (la duda en este objetivo entre f5,6 y f8) pero una velocidad elevada (en este caso dos milésimas de segundo). El sol del mediodía hizo que mi D800 tan sólo tuviera que elevar la ISO a 250. Un valor que proporciona una calidad casi perfecta (la ISO mínima en la D800 es 100).

En el estanque. Nikon D800. Nikkor 80-400. f5,6 - 1/500 segundo. ISO 250
En el estanque. Nikon D800. Nikkor 80-400 (a 400mm). f5,6 – 1/500 segundo. ISO 250

En la siguiente foto, mis compañeros de vehículo pudieron comprobar por qué un modo automático no sirve. La escena ocurrió en noche cerrada y el fotómetro de la cámara se empeñaba en sobreexponer las dos zonas de interés de la foto. Todos los que llevaban la cámara en automático veían veladas las dos zonas más luminosas de la foto.

Dado que el modo de prioridad combinada no nos permite subexponer una foto cambiando valores de prioridad y apertura (la ISO se encarga de hacerlo), tuve que compensar la exposición a -3 pasos, de manera que las luces que alumbraban al leopardo en lo alto del arbol, y la hiena que le acechaba (esperando los despojos de la presa del leopardo) bastaran para exponer.

En este caso fue necesaria la máxima apertura de f4,5 (a 80mm). Dado que previamente había establecido un valor máximo de ISO de 6400, la velocidad quedó en 1/80, lo que correspondía a la focal elegida y era más que suficiente para una imagen nítida. El procesado con reducción de ruido arroja una imagen muy usable.

Al acecho. Nikon D800. Nikkor 80-400. f4,5 - 1/80 segundo. ISO 6400
Al acecho. Nikon D800. Nikkor 80-400 (80 mm). f4,5 – 1/80 segundo. ISO 6400. -3EV

Es reconfortante llegar a las mismas conclusiones que fotógrafos más experimentados. Lo cierto es que el modo de prioridad combinada (Manual + ISO Auto) es una excelente opción para fotografía de animales o de deportes en las que necesitamos control total y rápido de profundidad de campo y de velocidad de obturación. Elegir la ISO máxima que podemos asumir será un factor clave.

Para que se comprenda mejor la técnica, os dejo con el video de Steve Perry (puede ponerse con subtítulos en español).

Safari fotográfico en Sudáfrica

Tal y como prometía en mi anterior entrada, aquí está una pequeña muestra de las fotos obtenidas en 4 intensos días en Sabi Sands, una de las más conocidas reservas privadas junto al parque Kruger.

La investigación previa dio sus frutos, y llevar dos cuerpos y un zoom de gran calidad y alcance, pero un peso asequible (el Nikon 80-400 VRII) fue una elección perfecta para complementar la D800.

La mayoría de las fotos fueron realizadas en modo manual para poder controlar apertura, velocidad de obturación e ISO sin quitar el ojo del visor. La reducción de vibración funcionó de manera sobresaliente en conjunción con el apoyo físico de las barras del vehículo, como se puede observar en algunas de las velocidades de disparo (llegué a hacer fotografías de gran nitidez 1/80s con distancias focales de 400mm). Todas las fotos se muestran con la información EXIF del disparo.

El revelado se ha realizado en Lightroom 5 con especial cuidado a la relación enfoque/ruido en algunas de las imágenes realizadas con ISO más alta.

Espero que las disfrutéis, al menos una pequeña fracción de lo que yo disfruté haciéndolas.

Consejos para un safari fotográfico en Sudáfrica

Aún estoy en el aeropuerto y la verdad es que no he podido esperar a volver para escribir la primera de mis entradas correspondientes a unos maravillosos días que he pasado en Sudáfrica. Y como no, he dedicado unos cuantos de ellos a ir de safari fotográfico. He aprendido mucho y he conseguido unas fotos increibles. Estos son mis consejos para conseguir grandes fotos:

Lleva la cámara adecuada

En la 30 horas que he pasado encima de un vehículo, a escasos metros de leones, rinocerontes, leopardos, etc., he visto a muchos turistas con cámaras muy distintas. Desde un señor con un 500mm decorado de camuflaje y que era casi tan grande como el Range Rover, pasando por alguna GoPro, hasta varios turistas con solo un teléfono o una tableta. En muchas ocasiones no era el turista con mejor cámara el que hacía la mejor foto, sobre todo porque muchos iban con una reflex que no pasaban de automático (ver Gente que no merece su cámara). La apoteosis fue descubrir a una turista que llevaba el objetivo en enfoque manual y sacaba fotos desenfocadas.

Yo llevé mi D800 y una D5200 comprada a precio de saldo para la ocasión como segundo cuerpo

Llevar el equipo adecuado y conocerlo a la perfección es fundamental
Llevar el equipo adecuado y conocerlo a la perfección es fundamental para obtener imágenes impactantes

Estos son algunos consejos sobre la cámara:

  • Llevar la mejor cámara que se tenga disponible, que uno sepa manejar. Las salidas incluyen muchas horas de poca luz, por lo que una cámara con poco ruido a ISOs altas es muy recomendable.
  • Aprender a usar la cámara antes de salir de Safari. No, en serio. Nunca utilizar en modo automático (el flash se dispara sin querer y a veces puede resultar muy peligroso con carnívoros y hervíboros de varias toneladas a escasos metros). Desactivar por la misma razón los pitidos de la cámara.
  • Para los que ya saben, aconsejo disparar en prioridad a la apertura o manual. Personalmente descubrí en este viaje la utilidad del modo manual, al que dedicaré una entrada.

Alquila un objetivo

  • El mejor consejo que me dieron antes de salir fue el de alquilar un objetivo para mi safari. Después de una notable investigación, me decidí por la empresa A Lens For Hire. Gary, un tipo fantástico, tuvo a bien alquilarme un 80-400 de Nikon por unos 30 Eur al día. Me entregaron el objetivo en el aeropuerto y lo entregué a mi vuelta en el mismo aeropuerto. Un servicio inmejorable. Como la lente.
  • Grande, pero no demasiado. Me pensé mucho qué objetivo alquilar (la diferencia de coste no era grande). Muchas opciones, desde una focal fija (300mm o más), pasando por un zoom de apertura constante (un 200-400 f2.8). Al final me decidí tras una notable investigación por un zoom muy nítido, pero no tan luminoso. Vi muchas cámaras esos días, y puedo decir que entre los fotógrafos serios era el más habitual (éste o el equivalente 100-400mm de Canon). Los vehículos suelen ir llenos, con 9 personas más uno o dos guías. Es casi imposible usar monopié o una bolsa de arena. En muchas ocasiones hay que hacer la foto a pulso. Muchas de mis fotos fueron sacadas sin soporte adicional y funcionó a la perfección. Si volviera, sin duda llevaría el mismo objetivo (y sí, los de National Geographic llevan objetivos más gordos, pero también van con coches especiales para ellos solos. Si uno va a un safari fotográfico profesional, contará con sillas giratorias, cuatro fotógrafos por vehículos y soporte integrado para la cámara).
  • Un recorte en full frame multiplica la distancia focal. En mi caso, mi D800 me permitió hacer recortes sobre la cámara y conseguir focales equivalentes a 600mm (factor de multiplicación de 1.5) y conseguir imágenes de 15,4 Mp.
El 80-400 de Nikon fue el objetivo elegido para compatibilizar peso, distancia focal, luminosidad y calidad
El 80-400 de Nikon fue el objetivo elegido para compatibilizar peso, distancia focal, luminosidad y calidad

Lleva varios cuerpos

No recomiendo cambiar objetivos por dos razones: En el safari se levanta polvo, mucho polvo (depende de la época claro). Ir cambiando de objetivos puede acabar con un sensor con muchas motas. Por otra parte, los animales no esperan. Hay que ir siempre preparado y no hay tiempo para ir cambiando de objetivos. Cuando se está parado hay que estar haciendo fotos y el resto del tiempo se van dando saltos dentro del Land Cruiser.

Para la gente más seria, recomiendo un segundo cuerpo con focales complementarias (incluyendo un gran angular). Para el resto, una compacta o incluso un teléfono pueden servir. En ocasiones, llegué incluso a usar el teléfono para realizar videos muy cercanos en los que el 80-400 no lograba enfocar (sí, tan cercanos como eso) o en los que no podía maniobrar con el trasto alrededor del resto de inquilinos del vehículo.

El que madruga… coge buen sitio

La ubicación en el vehículo es importante. Personalmente descubrí que en algunos de los vehículos, la primera fila era realmente buena. La barra horizontal de apoyo era suficientemente alta como para apoyar el objetivo y me permitía hacer fotos con velocidades de obturación muy bajas (teniendo en cuenta la distancia focal).

Típico vehículo de un "game drive" en una reserva privada del Kruger
Típico vehículo de un “game drive” en una reserva privada del Kruger

 

En otros vehículos la primera fila era un poco más incómoda, pero seguía siendo la mejor ubicación por proximidad y ausencia de cabezas delante (las filas traseras están un poco elevadas, pero como bien puede atestiguar una turista alemana que se dio un cabezazo con mi Nikkor, un objetivo largo tiene poco sentido detrás). Es importante saber que en el tipo de vehículos que hay en los safaris en Sudáfrica uno no se puede poner de pie (pone nerviosos a los animales y compromete la seguridad) así que tenemos que pensar en hacer fotos sentados.

Los laterales son siempre mejores: si la acción sucede en nuestro lateral, estaremos en primera fila; si es en el lado contrario, no perdemos mucho con respecto a la posición central.

Gestionar los recursos
Aunque por mis cursos, conozco a alumnos que prefieren filtrar las imágenes en el ordenador, yo prefiero llegar a casa sólo con las mejores imágenes.

Por ello, recomiendo siempre borrar cuanto sea posible en la cámara. Por otra parte, en un “game drive” (nombre de la salidas de safari) todo el mundo tiene el gatillo fácil y parece que si no disparas, estás perdiendo el tiempo. Curiosamente, cuanto mayor era la cámara y el objetivo, más pensaban los fotógrafos las fotos.

Hay mucho tiempo entre salidas (se hace una de madrugada, y otra antes del atardecer). Recomiendo utilizarlo aunque sea en parte para quedarnos con las mejores imágenes y dejar hueco en la tarjeta.

De esta manera, conseguí acabar el viaje con tan “sólo” dos tarjetas de 32Gb, con unas 1000 imágenes en RAW+JPG y unos 100 vídeos. Teniendo en cuenta que luego han de quedar almacenadas con sus correspondientes copias de seguridad, no son pocos datos. Y eso que mi tasa de rechazo habrá sido seguramente 3:1.

Elige una reserva privada

El parque Kruger es uno de los más importantes de África, y combina las comodidades de un país relativamente rico como Sudáfrica con la posibilidad de ver muchos animales. Los locales no dejan de repetir el mantra de los “5 grandes” (león, elefante, hipopótamo, rinoceronte y leopardo) y todos ellos pueden verse en dicho parque.

Cualquiera puede ir en un vehículo propio por el parque, pero no se pueden dejar las carreteras ni seguir a los animales. La experiencia no deja de ser maravillosa, pero si lo que queremos es hacer fotos, puede que no sea la mejor opción.

Las reservas privadas son propiedades particulares abiertas al parque, por lo que los animales entran y salen a su antojo. Algunas de ellas son especialmente famosas. En concreto, nuestro viaje nos llevó a la reserva de Sabi Sands, que es famosa por sus avistamientos de leopardos.

La gran diferencia entre el parque y una reserva privada es que los “rangers” (guías) buscan a los animales y están en contacto permanente con otros vehículos por radio. Ello permite que prácticamente en cada salida se vean 3, 4 o incluso 5 de los “Big Five”. Además, los vehículos tienen permitido salirse de la carretera y seguir a los animales. Ello les permite estar a muy pocos metros de los mismos.

En no pocas ocasiones uno se siente indefenso al tener a 3 metros a un animal salvaje que podría en poco tiempo matarnos. Pero por fortuna los animales están acostumbrados a los vehículos y en ocasiones estuvimos al lado de una escena de caza siendo completamente ignorados por leones y leopardos.

Ni que decir tiene que las reservas son mucho más caras que ir al parque, pero es posible que en tan sólo dos salidas en una reserva privada obtengamos fotos mucho mejores que en varios días por nuestra cuenta en el parque.

Y sobre todo, saca el ojo del visor y disfruta

Un último e importante consejo. No todo es fotografía. Es importante escuchar, oler y ver a los animales más allá de las fotos. Disfrutar de una experiencia única en la vida como esta merece las mejores fotografías posibles, pero también merece vivirla fuera de nuestras cámaras.

Yo no puedo sino recomendarla a todo el mundo. Y sí, en los próximos días publicaré algunas fotos.

Abierta la preinscripción para nuestro curso de julio

Estamos a mitad de febrero, y aunque esta semana las temperaturas son mucho más razonables que hace unos días, estamos en pleno invierno. Sin embargo, estoy seguro que muchos de los pixelandos ya están pensando en estos momentos en aquello que harán el próximo verano, en concreto en el mes de julio.

Futuro alumno de nuestro curso de julio deseando que llegue el verano
Futuro alumno de nuestro curso de julio deseando que llegue el verano

Nuestra sugerencia es clara: apuntaos a nuestro curso intensivo de Photoshop y Fotografía Digital. Dos semanas electrizantes en las que mejorar notablemente la capacidad de capturar buenas fotografías, revelarlas de manera adecuada y editarlas con el software de referencia de la industria.

Podéis realizar la preinscripción a nuestro curso en el siguiente enlace:

Nuestros dos últimos cursos han colgado el cartel de no hay billetes, por lo que nunca es demasiado pronto para garantizarse una plaza en nuestro curso. Quedan unos meses, pero podéis ir preparando las gafas de sol, las chanclas, la toalla y afilando vuestra cámara digital.