Categoría : Material fotográfico

La Nikon P900 y su zoom de 2000mm

Como siempre contamos en nuestros cursos, un sensor más grande tiene ventajas: Menor densidad de píxeles, y por tanto, mayor capacidad de captar fotones y menor ruido. Pero es indudable que un sensor pequeño permite tener con distancias focales cortas unos valores de ampliación al alcance de pocas lentes… o incluso sólo de telescopios.

Nikon P900

Es el caso de la Nikon P900 con un objetivo capaz de alcanzar la luna. No, en serio, hay gente que la ha utilizado de telescopio para poder demostrar su capacidad de ampliación:

Aunque sin duda, la aplicación más espectacular que he podido ver es este video desde lo más alto del nuevo rascacielos del World Trade Center:

 

Y aunque evidentemente el zoom (como el tamaño) importa, es evidente que la calidad de la P900 nunca podrá estar a la altura de otro tipo de cámaras (y casi cualquier video o fotografía sufrirá de falta de nitidez y movimiento a velocidades bajas). Pero también es cierto que para aquellos que necesiten tener un zoom óptico de 82 aumentos en un tamaño compacto, se trata de un juguete más que interesante.

Consejos para un safari fotográfico en Sudáfrica

Aún estoy en el aeropuerto y la verdad es que no he podido esperar a volver para escribir la primera de mis entradas correspondientes a unos maravillosos días que he pasado en Sudáfrica. Y como no, he dedicado unos cuantos de ellos a ir de safari fotográfico. He aprendido mucho y he conseguido unas fotos increibles. Estos son mis consejos para conseguir grandes fotos:

Lleva la cámara adecuada

En la 30 horas que he pasado encima de un vehículo, a escasos metros de leones, rinocerontes, leopardos, etc., he visto a muchos turistas con cámaras muy distintas. Desde un señor con un 500mm decorado de camuflaje y que era casi tan grande como el Range Rover, pasando por alguna GoPro, hasta varios turistas con solo un teléfono o una tableta. En muchas ocasiones no era el turista con mejor cámara el que hacía la mejor foto, sobre todo porque muchos iban con una reflex que no pasaban de automático (ver Gente que no merece su cámara). La apoteosis fue descubrir a una turista que llevaba el objetivo en enfoque manual y sacaba fotos desenfocadas.

Yo llevé mi D800 y una D5200 comprada a precio de saldo para la ocasión como segundo cuerpo

Llevar el equipo adecuado y conocerlo a la perfección es fundamental
Llevar el equipo adecuado y conocerlo a la perfección es fundamental para obtener imágenes impactantes

Estos son algunos consejos sobre la cámara:

  • Llevar la mejor cámara que se tenga disponible, que uno sepa manejar. Las salidas incluyen muchas horas de poca luz, por lo que una cámara con poco ruido a ISOs altas es muy recomendable.
  • Aprender a usar la cámara antes de salir de Safari. No, en serio. Nunca utilizar en modo automático (el flash se dispara sin querer y a veces puede resultar muy peligroso con carnívoros y hervíboros de varias toneladas a escasos metros). Desactivar por la misma razón los pitidos de la cámara.
  • Para los que ya saben, aconsejo disparar en prioridad a la apertura o manual. Personalmente descubrí en este viaje la utilidad del modo manual, al que dedicaré una entrada.

Alquila un objetivo

  • El mejor consejo que me dieron antes de salir fue el de alquilar un objetivo para mi safari. Después de una notable investigación, me decidí por la empresa A Lens For Hire. Gary, un tipo fantástico, tuvo a bien alquilarme un 80-400 de Nikon por unos 30 Eur al día. Me entregaron el objetivo en el aeropuerto y lo entregué a mi vuelta en el mismo aeropuerto. Un servicio inmejorable. Como la lente.
  • Grande, pero no demasiado. Me pensé mucho qué objetivo alquilar (la diferencia de coste no era grande). Muchas opciones, desde una focal fija (300mm o más), pasando por un zoom de apertura constante (un 200-400 f2.8). Al final me decidí tras una notable investigación por un zoom muy nítido, pero no tan luminoso. Vi muchas cámaras esos días, y puedo decir que entre los fotógrafos serios era el más habitual (éste o el equivalente 100-400mm de Canon). Los vehículos suelen ir llenos, con 9 personas más uno o dos guías. Es casi imposible usar monopié o una bolsa de arena. En muchas ocasiones hay que hacer la foto a pulso. Muchas de mis fotos fueron sacadas sin soporte adicional y funcionó a la perfección. Si volviera, sin duda llevaría el mismo objetivo (y sí, los de National Geographic llevan objetivos más gordos, pero también van con coches especiales para ellos solos. Si uno va a un safari fotográfico profesional, contará con sillas giratorias, cuatro fotógrafos por vehículos y soporte integrado para la cámara).
  • Un recorte en full frame multiplica la distancia focal. En mi caso, mi D800 me permitió hacer recortes sobre la cámara y conseguir focales equivalentes a 600mm (factor de multiplicación de 1.5) y conseguir imágenes de 15,4 Mp.
El 80-400 de Nikon fue el objetivo elegido para compatibilizar peso, distancia focal, luminosidad y calidad
El 80-400 de Nikon fue el objetivo elegido para compatibilizar peso, distancia focal, luminosidad y calidad

Lleva varios cuerpos

No recomiendo cambiar objetivos por dos razones: En el safari se levanta polvo, mucho polvo (depende de la época claro). Ir cambiando de objetivos puede acabar con un sensor con muchas motas. Por otra parte, los animales no esperan. Hay que ir siempre preparado y no hay tiempo para ir cambiando de objetivos. Cuando se está parado hay que estar haciendo fotos y el resto del tiempo se van dando saltos dentro del Land Cruiser.

Para la gente más seria, recomiendo un segundo cuerpo con focales complementarias (incluyendo un gran angular). Para el resto, una compacta o incluso un teléfono pueden servir. En ocasiones, llegué incluso a usar el teléfono para realizar videos muy cercanos en los que el 80-400 no lograba enfocar (sí, tan cercanos como eso) o en los que no podía maniobrar con el trasto alrededor del resto de inquilinos del vehículo.

El que madruga… coge buen sitio

La ubicación en el vehículo es importante. Personalmente descubrí que en algunos de los vehículos, la primera fila era realmente buena. La barra horizontal de apoyo era suficientemente alta como para apoyar el objetivo y me permitía hacer fotos con velocidades de obturación muy bajas (teniendo en cuenta la distancia focal).

Típico vehículo de un "game drive" en una reserva privada del Kruger
Típico vehículo de un “game drive” en una reserva privada del Kruger

 

En otros vehículos la primera fila era un poco más incómoda, pero seguía siendo la mejor ubicación por proximidad y ausencia de cabezas delante (las filas traseras están un poco elevadas, pero como bien puede atestiguar una turista alemana que se dio un cabezazo con mi Nikkor, un objetivo largo tiene poco sentido detrás). Es importante saber que en el tipo de vehículos que hay en los safaris en Sudáfrica uno no se puede poner de pie (pone nerviosos a los animales y compromete la seguridad) así que tenemos que pensar en hacer fotos sentados.

Los laterales son siempre mejores: si la acción sucede en nuestro lateral, estaremos en primera fila; si es en el lado contrario, no perdemos mucho con respecto a la posición central.

Gestionar los recursos
Aunque por mis cursos, conozco a alumnos que prefieren filtrar las imágenes en el ordenador, yo prefiero llegar a casa sólo con las mejores imágenes.

Por ello, recomiendo siempre borrar cuanto sea posible en la cámara. Por otra parte, en un “game drive” (nombre de la salidas de safari) todo el mundo tiene el gatillo fácil y parece que si no disparas, estás perdiendo el tiempo. Curiosamente, cuanto mayor era la cámara y el objetivo, más pensaban los fotógrafos las fotos.

Hay mucho tiempo entre salidas (se hace una de madrugada, y otra antes del atardecer). Recomiendo utilizarlo aunque sea en parte para quedarnos con las mejores imágenes y dejar hueco en la tarjeta.

De esta manera, conseguí acabar el viaje con tan “sólo” dos tarjetas de 32Gb, con unas 1000 imágenes en RAW+JPG y unos 100 vídeos. Teniendo en cuenta que luego han de quedar almacenadas con sus correspondientes copias de seguridad, no son pocos datos. Y eso que mi tasa de rechazo habrá sido seguramente 3:1.

Elige una reserva privada

El parque Kruger es uno de los más importantes de África, y combina las comodidades de un país relativamente rico como Sudáfrica con la posibilidad de ver muchos animales. Los locales no dejan de repetir el mantra de los “5 grandes” (león, elefante, hipopótamo, rinoceronte y leopardo) y todos ellos pueden verse en dicho parque.

Cualquiera puede ir en un vehículo propio por el parque, pero no se pueden dejar las carreteras ni seguir a los animales. La experiencia no deja de ser maravillosa, pero si lo que queremos es hacer fotos, puede que no sea la mejor opción.

Las reservas privadas son propiedades particulares abiertas al parque, por lo que los animales entran y salen a su antojo. Algunas de ellas son especialmente famosas. En concreto, nuestro viaje nos llevó a la reserva de Sabi Sands, que es famosa por sus avistamientos de leopardos.

La gran diferencia entre el parque y una reserva privada es que los “rangers” (guías) buscan a los animales y están en contacto permanente con otros vehículos por radio. Ello permite que prácticamente en cada salida se vean 3, 4 o incluso 5 de los “Big Five”. Además, los vehículos tienen permitido salirse de la carretera y seguir a los animales. Ello les permite estar a muy pocos metros de los mismos.

En no pocas ocasiones uno se siente indefenso al tener a 3 metros a un animal salvaje que podría en poco tiempo matarnos. Pero por fortuna los animales están acostumbrados a los vehículos y en ocasiones estuvimos al lado de una escena de caza siendo completamente ignorados por leones y leopardos.

Ni que decir tiene que las reservas son mucho más caras que ir al parque, pero es posible que en tan sólo dos salidas en una reserva privada obtengamos fotos mucho mejores que en varios días por nuestra cuenta en el parque.

Y sobre todo, saca el ojo del visor y disfruta

Un último e importante consejo. No todo es fotografía. Es importante escuchar, oler y ver a los animales más allá de las fotos. Disfrutar de una experiencia única en la vida como esta merece las mejores fotografías posibles, pero también merece vivirla fuera de nuestras cámaras.

Yo no puedo sino recomendarla a todo el mundo. Y sí, en los próximos días publicaré algunas fotos.

Corrección de balance de blancos con Photoshop y Lightroom

En nuestros cursos de Photoshop y Lightroom, una de las técnicas que más éxito suele tener entre nuestros alumnos es la de la corrección del color en fotografías mediante el balance de blancos. Esta técnica es fundamental para aquellos que hagan fotografía de producto o de arte, entre otras. Por ejemplo, hace unas cuantas ediciones, una de nuestras alumnas se dedicaba a la venta de bolsos por Internet, y obviamente una reproducción correcta del color era fundamental para ella.

Este problema tiene fácil solución. Adobe Camera Raw (el motor de revelado que comparten tanto Photoshop como Lightroom) permite realizar una corrección de balance de blancos. Sin embargo, esta técnica se puede aplicar a cualquier imagen (por ejemplo un jpg) simplemente usando el Camera Raw como filtro o directamente en Lightroom.

Para ello es necesario tener una referencia en la imagen de un gris neutro. Si existe un color predominante al que haya virado la fotografía, indicándole al Camera Raw dónde está el gris neutro es capaz de corregir el color en la imagen.

Juego de tarjetas incluyendo una de gris neutro
Juego de tarjetas incluyendo una de gris neutro

Para demostrar lo fácil que resulta, recientemente en mi visita al Metropolitan Museum en Nueva York, llevé una tarjeta gris bkTarget (de la que haré una review en el siguiente post). La idea era fotografiar obras de arte y conseguir reproducir fielmente los colores (después de revisar la política de fotografía del museo, entendemos que dado el uso no comercial que hacemos aquí, podemos publicar esta pequeña muestra).

El primer paso si contamos con una tarjeta gris es realizar una fotografía de la misma junto al objeto que queremos reproducir fielmente. Si hay algún color predominante, el gris de la tarjeta se verá contaminado por dicho color (como se puede apreciar, la tarjeta gris que usamos es bastante poco convencional al ser circular).

GRAY CARD
Tomando una muestra con tarjeta gris

Parecería que esto es mucha molestia y que, al fin y al cabo, nuestra cámara es muy buena y sacará “bien” los colores. Una simple búsqueda en Google Images nos muestra que conseguir el color correcto en este cuadro no debe ser tan fácil (en la captura, hay 7 imágenes distintas del mismo cuadro, y todas tienen distinto color -la octava es de un cuadro distinto).

Distintas versiones del mismo cuadro, todas con distinto color
Distintas versiones del mismo cuadro, todas con distinto color

Utilizando el cuentagotas que hay en Camera Raw sobre la tarjeta gris, podemos ver que el programa corrige automáticamente el color y cuáles serían los valores a corregir en el balance de blancos en cualquier otra fotografía tomada con esa misma luz. Una vez sabemos los valores de “temperatura”  y “matiz” que corrigen la luz, los aplicamos a la foto del cuadro en sí. Los colores quedan corregidos:

En este caso, la corrección es algo sutil y es posible que incluso en algunos monitores cueste apreciarla. Esto significa que la luz existente en el museo es bastante neutra y (como debiera ser) no modifica el color del cuadro. De todas las fotografías hechas durante aquel día, esta era la que una mayor variación de color experimentaba al corregir el balance de blancos.

Sin embargo, en muchas otras situaciones, los cambios pueden ser bastante sorprendentes (por ejemplo en el caso de fotografías realizadas bajo luz fluorescente, cuya contaminación verde puede ser eliminada de esta manera).

Lo mejor de todo, es que para corregir el color ni siquiera es necesaria una tarjeta gris. Tomando un punto en la fotografía que sea blanco o gris, Camera Raw realizará una corrección de color. Sin embargo, si queremos una reproducción fidedigna del color, una buena tarjeta gris será nuestra mejor aliada.

La tecnología en los objetivos Nikkor

Recientemente en mi perpetua búsqueda de contenidos interesantes por la red, me he encontrado con un video promocional de Nikon en el que se presentan algunas de las tecnologías que utilizan en la fabricación de sus mejores objetivos.

Detalle del motor eléctrico de enfoque en un objetivo Nikkor
Detalle del motor eléctrico de enfoque en un objetivo Nikkor

Con independencia de que se trate de un video realizado para el marketing, lo cierto es que merece la pena perder 5 minutos viéndolo. Por una parte, podemos ponerle cara a algunas de las palabrejas que decoran los objetivos más caros (Nanocristales, Silent Wave, VR, etc.). Por otra, uno entiende mejor por qué los objetivos pata negra son tan caros.

Y es que como ya hemos dicho varias veces en Pixelando, un buen objetivo puede comprarse relativamente barato. Sin embargo, un objetivo excepcional puede que nos haga renunciar a unas buenas vacaciones. La diferencia es que el pata negra trata de acercarse a la perfección, y la perfección siempre es cara.

 

Tarjetas de memoria y lectores de tarjetas: cómo elegir correctamente

Una de las preguntas que más frecuentemente recibo durante nuestros cursos es la de cómo gestionar los archivos que salen de nuestra cámara digital. Casi todos nosotros hemos experimentado alguna vez tarjetas de memoria corruptas, pérdidas de imágenes, etc.

La elección de la tarjeta de memoria adecuada y al mismo tiempo la correcta gestión de la misma pueden suponer una gran diferencia. Sin embargo, existe la errónea creencia de que una tarjeta muy rápida es imprescindible para realizar fotografía digital. En concreto hay que comprender cómo funciona la memoria de una cámara digital:

Flujo de datos en una cámara digital
Flujo de datos en una cámara digital

Como puede observarse en la figura, la mayoría de las cámaras llevan un chip de memoria interno por el que pasan nuestras fotos antes de grabarse en la tarjeta de memoria. Ese chip (el buffer) permite que podamos disparar en ráfaga sin tener la limitación de velocidad de la tarjeta de memoria (el buffer es muchísimo más rápido que la tarjeta). De hecho, nuestra cámara podría (en principio) hacer un número limitado de fotos y guardarlas en dicho chip sin utilizar para nada la tarjeta de memoria externa. Sin embargo, esa memoria es volátil y perderíamos la información al apagar la cámara. Por ello, las cámaras intentan volcar cuanto antes todas las fotos a las tarjetas externas.

A mayor número de megapíxels, mayor debe ser el tamaño del buffer. Pero su tamaño es siempre limitado, y todas las cámaras reflex llegan a un punto en que los disparos en ráfaga se ralentizan.

Ese momento se da cuando el buffer está lleno y es necesario ir vaciando a la tarjeta conforme entre la información. En ese momento (y sólo en ese momento), la cámara comienza a funcionar a la velocidad de la tarjeta, una velocidad que como hemos dicho es mucho más lenta.

Muchos de vosotros habréis notado que la luz que indica que la cámara está escribiendo en la tarjeta de memoria (esa que sirve para saber que NO se puede apagar la cámara hasta que termine) sigue encendida a veces un buen rato tras terminar de hacer fotos. Lo que sucede es que el buffer está vaciándose y grabando las fotos que hemos hecho en la tarjeta.

Las prestaciones del buffer se ven seriamente afectada si (como debiéramos) estamos haciendo las fotos en RAW por lo que es de esperar que nuestra cámara no dispare tan rápidamente (o pueda hacer tantas fotografías seguidas) como cuando lo hacemos en jpg. Personalmente, cuando necesito gran velocidad de disparo, cambio a jpg hasta que termino para luego devolver la cámara a jpg+raw.

Pero en definitiva, salvo que seamos fotógrafos con necesidades de disparo de ráfaga elevadas, seguramente con el buffer de la cámara nos sirva, y por tanto cualquier tarjeta cumpla con creces. Si, como es mi caso, tenemos una cámara con muchos megapíxeles (la D800) ni siquiera la más veloz de las tarjetas podrá hacer frente al aluvión de datos que se le viene encima. Y en cualquier caso, seguramente tenga mucha más influencia el cuerpo (la cámara) que la tarjeta en toda esta historia. Consecuencia: no merece la pena comprar las tarjetas super-rápidas (y también super-caras).

Otra cosa distinta es el video. Las nuevas cámaras son capaces de grabar video de manera muy profesional a 1080p. En este caso no hay buffer que valga y la velocidad de la tarjeta es crítica para poder soportar el flujo constante de datos que supone la grabación de video. Sin embargo, existen tarjetas muy económicas cuya velocidad permite perfectamente grabar video y eso debería ser más que suficiente.

En concreto yo recomiendo siempre dos marcas (con independencia de que haya más marcas que den buenos resultados):

  1. Trascend: Calidad/precio es de lo mejor que podemos encontrar. Dan pocos o ningún problema si las tratamos correctamente y son baratas: Transcend – Tarjeta de memoria SDHC 32 GB
  2. Sandisk: No en vano son los inventores del formato y de alguna manera la marca “premium”. Obviamente esto se paga: Sandisk Ultra SDHC Class 10 – Tarjeta de 32 GB.
La tarjeta Trascend de 32Gb y Clase 10. Una excelente alternativa por su relación calidad/precio
La tarjeta Trascend de 32Gb y Clase 10. Una excelente alternativa por su relación calidad/precio

Los más observadores ya se habrán dado cuenta que ambas tarjetas enlazadas son de Clase 10 (ese pequeño circulo con un número que hay junto al logo de SD). Con independencia de cuantos “ultra”, “professional”, “mega-super-fast” tengan las tarjetas que veamos, ese pequeño número nos garantiza una velocidad de transferencia mínima, que en este caso significa que soporta video HD (1080p). Es decir, lo que nosotros queríamos.

Las mismas recomendaciones pueden hacerse para una tarjeta CF (el otro tipo más utilizado en cámaras digitales). Estas tarjetas son de mayor tamaño,robustez y posiblemente rapidez y siempre parecen aportar un plus de seguridad (en la práctica yo no he tenido problemas con ninguna de las dos tecnologías). A cambio, son algo más caras:

En alguna ocasión me han preguntado qué es mejor en una cámara: tarjeta CF o SD. Personalmente prefiero la CF por las razones expuestas anteriormente (al fin y al cabo aunque son más caras, en el precio global de una cámara es una diferencia mínima). Sin embargo nunca eligiría una cámara por el tipo de tarjeta que lleva.

Otra cosa muy distinta son aquellas cámaras que permiten llevar dos tarjetas simultáneamente, lo que nos permitirá tener copias de seguridad de las fotos que hagamos directamente sobre la marcha. Sin embargo esta opción tan sólo está disponible en modelos de gama alta, por lo que no merece la pena obsesionarse con ella.

Una vez tenemos nuestra tarjeta hay que seguir 3 reglas para intentar minimizar las posibilidades de perder fotos:

1. Formatear la tarjeta cada vez que la vaciemos en el ordenador

La mayoría de las pérdidas de información suceden cuando hay archivos que se corrompen o tablas de partición que fallan. Si borramos los archivos desde el navegador del ordenador y no la formateamos nunca, estamos pidiendo a gritos que falle en algún momento.

2. Formatear siempre la tarjeta desde la cámara en la que vayamos a usarla

Podríamos juntar esta regla con la primera, pero es tan importante que merece un lugar para sí misma. Pese a que pueda parecer lo mismo, es importante dejar que la cámara prepare la tarjeta para dejar las fotos sin problemas. Si cambiamos la tarjeta de cámara sin duda hay que vaciarla antes y formatearla nada más introducirla en la cámara. Si juntamos esta regla con la regla 1, cada vez que copiemos las fotos al ordenador de manera definitiva formatearemos la tarjeta desde la cámara.

3.Transferir las fotos con un lector de tarjetas externo BUENO
Personalmente no tengo nada contra utilizar la cámara para transferir las fotos al ordenador usando un cable USB. No creo que sea mucho más peligroso que usar un lector externo. Sin embargo, si se apaga accidentalmente la cámara podría dar problemas y la velocidad posiblemente sea menor que con un lector dedicado: Lector de tarjetas de memoria Lexar Professional (USB 3.0).

Además, algunas marcas como Nikon han empezado a solicitar que la transferencia se haga a través de un software propietario por lo que ya no actúan como un disco externo del sistema operativo. Personalmente no soporto este tipo de software, lo que unido a la comodidad, rapidez, seguridad y precio de un buen lector de tarjetas (como el que os recomiendo de Lexar) hace ya algo más de un año que empecé a utilizarlo para todas mis transferencias de archivos.

Para nada os recomiendo el uso de lectores sin marca, de estos que nos regalan como productos de merchandising. No sólo pueden corromper nuestros archivos sino que pueden dañar físicamente las tarjetas. Esto no quiere decir que no funcionen. Pero yo no les confiaría ninguna foto a la que le tuviera cierto aprecio.

Un buen lector externo de tarjetas de memoria puede resultar de gran ayuda
Un buen lector externo de tarjetas de memoria puede resultar de gran ayuda

¡Hacer copias de seguridad!

No tienen mucho que ver con las tarjetas, pero sí con la gestión de archivos. De nada sirve copiar las fotos a un único disco duro que puede morir, también, como las propias tarjetas. Por ello, mientras sólo tengamos una copia de los archivos no es buena idea borrar las tarjetas. Lo mejor es automatizar la copia de seguridad de nuestro ordenador para que una vez volcadas las fotos, podamos dormir tranquilos.

Seguramente las opciones de copias de seguridad merezcan una o varias entradas aparte, pero no puedo cerrar esta sin enfatizar lo importante que es que tengáis vuestras fotos al menos en dos discos duros distintos. De lo contrario de nada servirá todo lo dicho anteriormente en este blog en lo relativo a la fotografía. No seríais los primeros en tener que pagar una pequeña fortuna a alguna empresa de informática forense para que recupere archivos de todo tipo, incluidas las fotos.

Hace 10 años, con mi primera cámara digital, estuve a punto de perder unas fotos debido a un fallo del sistema tarjeta SD/cámara/lector barato. Desde entonces no he tenido ni un solo incidente (toco madera) después de decenas de miles de fotos. Estoy convencido que seguir los pasos y recomendaciones de esta entrada os puede ayudar a que tampoco vosotros tengáis problemas.

¡Feliz 2014! – Canon PowerShot S110 por 200 Eur

Queridos pixelandos: ¡Feliz 2014!

Este año se presenta lleno de oportunidades para mejorar nuestras dotes de fotógrafos y editores de imágenes digitales. Ya hay ediciones programadas de nuestros cursos para Febrero y Julio y, salvo error u omisión, habrá una tercera edición en septiembre.

Pero sé que habéis sido unos fotógrafos muy buenos y que esperais que sus majestades los Reyes Magos de Oriente os traigan maravillosos regalos (crisis mediante). Desde luego que oportunidades no les van a faltar. Si hace unos días os indicábamos que cámaras reflex y compactas potentes podíais comprar por poco dinero, parece ser que la Canon PowerShot 110 está a punto de ser retirada, lo que ha rebajado su precio en Amazon.es aún más si cabe.

La Canon S110 una compacta para fotógrafos serios por 200 Eur.
La Canon S110 una compacta para fotógrafos serios por 200 Eur.

Esta cámara valía en Enero del año pasado unos 440 Eur (su sucesora la Canon PowerShot S120 cuesta en estos momentos más de 400 Eur).

Ni que decir tiene que las funcionalidades adicionales del nuevo modelo no justifican para nada que paguemos el doble por ella. Ya sabéis que nuestra filosofía es la de comprar la cámara más barata que haga lo que queremos, y la S110 está muy, muy barata.

Por ello, si estás pensando en una cámara compacta que quepa en el bolsillo y que te permita un control total sobre tus fotos y el revelar los archivos en RAW (no me canso de poner como ejemplo mi reciente viaje a Machu Picchu con su antecesora la S90), esta es una oportunidad de las que se dan muy pocas veces al año:

Canon PowerShot S110 por 200 Eur

¿Qué cámara compro estas Navidades? Ofertas de reflex y compactas serias por menos de 300 Eur.

Pixelando no es un blog para estar pendiente de ofertas en ventas de material fotográfico. Personalmente, creo que al final dichos anuncios tienen una vida demasiado corta o son demasiado específicos como para ser útiles a una gran mayoría de nuestros lectores.

Sin embargo, después de un black friday intenso (he de reconocer que conseguí un 50mm 1.4 G de Nikon a un precio más que atractivo) varios de mis conocidos me han preguntado acerca de qué cámara comprar para estas Navidades. Esta pregunta es recurrente en todos nuestros cursos por lo que he decidido publicar lo que considero dos maravillosas ofertas para comprar la primera cámara seria. Además, aunque mi idea es mantener Pixelando lo más libre de publicidad posible, lo cierto es que comprando estas gangas a través de los enlaces proporcionados, ayudaréis a que mi equipo fotográfico aumente y pueda seguir contándolo en Pixelando.

Estas son mis cámaras recomendadas para esta Navidad:

La Nikon D3100. Una reflex sencilla pero que debería bastar para hacer grandes fotos.
La Nikon D3100. Una reflex sencilla pero que debería bastar para hacer grandes fotos.

Nikon 3100 por 279 Eur (Amazon.de)

Desde que compré mi Nikon D40, he estado intentando encontrar alguna oferta parecida para los alumnos de nuestros cursos. Una reflex por 300 Eur que permitiera explorar todo lo que la fotografía digital tiene de buena. Esta oferta es la mejor que he visto en mucho tiempo. Una reflex nueva de Nikon (eso sí, el modelo anterior) por menos de 300 Eur puesta en casa en España (en realidad la oferta con el IVA alemán es de 279 Eur).

La cámara es ligera, pequeña, tiene 14 Mp, vídeo en HD y seguramente saque mejores fotos que mi D300 que en su día costaba 2000 Eur (sólo el cuerpo). Algunos pensarán que una vez puestos hay que comprar la D3200, la D5200 o incluso la D7200… A esas personas les recomendaría que leyeran nuestro mi post sobre cómo comprar una cámara digital y les recordaría (sobre todo a los más primerizos) que ahorren en el cuerpo y compren objetivos caros (y no al revés).

Para los que tengan ya una Nikon, el cuerpo suelto se vende por 270 Eur (puesto en España), pero casi mejor gastar 20 Eur en un segundo 18-55mm y se puede incluso ganar dinero en Ebay.

PD: Para los que nunca han comprado en Amazon.de hay que decir que sí, está todo en alemán, pero el Google Translate hace milagros. Yo he comprado allí equipo fotográfico carísimo y recuerdo que como es UE, no hay impuestos en aduanas, el servicio al cliente es magnífico y si hay algún problema, con el inglés podremos comunicarnos con ellos (por escrito). Dicho eso, nunca he tenido ningún problema y llevo varios objetivos y algún que otro cuerpo.

La Canon S110 una compacta para fotógrafos serios por 225 Eur.
La Canon S110 una compacta para fotógrafos serios por 225 Eur.

Canon PowerShot S90 por 225 Eur(Amazon.es)

En el mismo post que referenciaba antes (venga, lo enlazo una tercera vez para que no tengais que buscar) daba la Canon S110 como la mejor compacta disponible. Creo que después de ver los resultados que he conseguido con mi Canon S90 en Machu Picchu (la antecesora de la S90 por varios años) la recomendación es ahora casi una obligación.

La S110 tiene todo lo que una compacta seria debe tener: graba los ficheros en RAW, es completamente manual y tiene los modos de cualquier cámara seria (prioridad a la apertura, a la obturación y programa), tiene un objetivo luminoso, se puede controlar todo lo importante sin acceder al menú y se puede dejar en automático como cualquier compacta para que nos hagan las fotos terceros.

La calidad de las fotos es excepcional y vale lo mismo o menos que muchas compactas que hacen las cosas peor o al menos se centran en aspectos menos importantes. Es decir, la S110 está pensada para fotógrafos serios. Es cierto que hay una S120, pero dado que vale más de 100 Eur más, no la vamos ni a considerar.

En definitiva, dos grandes alternativas por menos de 300 Eur. Sin duda dos grandes regalos (soy un gran defensor de los regalos para uno mismo) para cualquiera que quiera iniciarse en el mundo de la fotografía digital seria.

La mejor correa para cámara réflex del mundo. Cinch, de Luma Labs

Internet es un invento maravilloso. Uno puede perder cientos de horas (literales) buscando información acerca de los asuntos más triviales. Y lo mejor de todo, es que miles de personas como yo, escriben acerca de dichas trivialidades, aunque para ser honestos no toda la información que hay por ahí es fiable o útil. Hoy me he dado cuenta de que acabo de cumplir 20 años como usuario habitual y muy activo de Internet (sí, desde 1993). No es algo que puedan decir muchas personas, y creo que esa experiencia me permite en la mayoría de las ocasiones ver el bosque más allá de los árboles. Espero que mis muchas horas de lectura os sean de utilidad, aunque no deja de ser una elección muy personal.

Llevo más de dos años intentando comprar una buena correa para mi cámara. La mejor. He buceado en cientos de páginas y videos de youtube y esta mañana, tras probar la Cinch de Luma Labs, creo haberla encontrado. Faltará una prueba detallada en campo (llevaré esta correa a Machu Picchu y os mantendré informados) y comprobar la durabilidad, pero creo que pese a ello, puedo ya dar el veredicto.

La Cinch de Luma Labs. La mejor correa para cámara réflex del mundo.
La Cinch de Luma Labs. La mejor correa para cámara réflex del mundo (Foto: Luma Labs)

Antes que nada he de decir que Luma Labs nos ha facilitado una unidad de prueba con todos los accesorios para poder hacer esta review (creo que es imprescindible mencionarlo). Sin embargo, los habituales de Pixelando ya saben que el hecho no tiene influencia alguna sobre el contenido de la review.

Mi recorrido hasta llegar a la Cinch no ha sido corto. Hasta esta mañana, mi D800 llevaba una correa de Nikon comprada en Japón (en los míticos almacenes Yodobashi Camera). No es amarillo chillón como las correas OEM (las que vienen por defecto) y es más ancha de lo normal, pero no deja de ser una correa de cuello.

Pero cualquiera que haya estado siguiendo los foros de fotografía sabe que desde hace unos años, las correas de tipo sling se han puesto de moda. La culpa la tiene BlackRapid, los fabricantes de la primera correa de este tipo, cuya peculiaridad es que utilizan el enganche que nuestras cámaras llevan para el trípode en lugar de los dos diseñados para tal efecto en la parte superior de la cámara.

El enganche de mosquetón de la Blackrapid S4 y su modo de empleo
El enganche de mosquetón de la Blackrapid S4 y su modo de empleo (Fotos: Blackrapid)

El resultado es que la cámara cuelga boca abajo y en lugar de llevarla en la parte frontal (con el consabido efecto rebote sobre el estómago al caminar, efecto que empeora cuanto mayor y más cara es la combinación cuerpo-objetivo) se lleva en la parte de atrás de la cadera (allá donde la espalda pierde su casto nombre) pegada al cuerpo.

Las correas Blackrapid han contado con un notable éxito, y tan sólo es necesario darse una vuelta por su página web para comprobar que el negocio ha florecido y se han convertido en un fabricante con cierto poderío y expansión en su línea de producto. He de decir que personalmente considero estas correas una opción excelente que tiene muchísimos adeptos.

Sin embargo existen un par de inconvenientes:

1. Punto de enganche. Lo malo de ser ingeniero es que a veces leer cosas como ésta te hacen pensar que poner todo el peso de la cámara colgando del punto de enganche del trípode puede que no sea bueno. Es cierto que la cámara puede colgar de dicho punto en un trípode y estar de lado o incluso boca abajo. Lo que no es cierto es que al mismo tiempo esté sujeta a movimiento que puede generar cargas adicionales en el tornillo (y por ejemplo incluir torsión, algo que en el trípode no sucedería nunca) o poder provocar una ruptura por fatiga.

Es cierto que miles y miles de usuarios en todo el mundo utilizan este tipo de correas y hay poquísimas historias de roturas, pero lo cierto es que conforme aumenta el precio de mi equipo, me cuesta más fiarlo todo a dicha carta.

2. Ergonomía. Pese a la gran mejora que supone una correa tipo sling frente a las tradicionales, las blackrapid tienen un problema: la longitud de correa necesaria para que la cámara cuelgue en un punto cómodo del cuerpo y quede pegada mientras caminamos (sin rebotar) es diferente de la longitud que la correa debe tener para poder tomar fotos con comodidad. Por otra parte, dicho punto “cómodo” del cuerpo varía con las personas. En función de la altura o incluso de la zona de confort, podemos querer llevar la cámara más baja en la cadera (atrás) o en una posición lateral cerca de la cintura.

Hace ya algunos años, una pequeña empresa de Portland (Oregon) desarrolló la Luma Loop una correa que de inmediato generó una base de apoyo importante entre la comunidad de fotógrafos en Estados Unidos. El concepto era una correa de tipo sling que permitía conectarse a varios puntos de la cámara y que estaba diseñada para variar la longitud de la misma sobre la marcha. El éxito fue inmediato, sin embargo, el sistema americano de patentes puso fin a la Luma Loop gracias a una patente otorgada a Blackrapid, seguramente de manera injusta (no tiene desperdicio la página que Luma Labs publicó al respecto).

Esto podría haber supuesto el fin de una pequeña firma como Luma Labs, pero lo cierto es que yo soy de los que piensan que los cambios deben verse como oportunidades y no como problemas, y así hicieron los chicos de Luma Labs. El resultado fue Cinch.

La correa resultante, ya en su segunda versión, ha generado muchísimo ruido (pese a su pequeña cadena de distribución). Para los que tengáis tiempo y queráis saber mucho acerca de su diseño, problemas, etc., os recomiendo el hilo en los foros de fotografía de Canon en USA, con más de 1300 mensajes y subiendo, sólo en torno a esta correa.

Pero vayamos a las características que la convierten en la mejor del mundo para mi gusto:

1. Puntos de enganche: Cinch puede engancharse como la Blackrapid directamente al tornillo del trípode. A diferencia de la Blackrapid la correa no desliza por un mosquetón (este era el motivo de la famosa patente) sino que queda fija. Sin embargo, Cinch puede conectarse también a dos puntos de enganche (a elegir entre los tres disponibles: el del trípode y los dos tradicionales de la cámara).

A mí personalmente, con mi configuración actual, me gusta llevarla en el tornillo del trípode y la anilla izquierda de la cámara. Esto reparte mejor las cargas y seguro que la cámara lo agradece.

Detalle de la correa Cinch y cómo se conecta en distintos puntos de la cámara.
Detalle de la correa Cinch y sus hebillas de ajuste negras y cómo se conecta en distintos puntos de la cámara. (Foto: Luma Labs)

2. Placa para trípode. Uno de los mayores problemas con las Blackrapid es que el tornillo que se utiliza de enganche inutiliza la posibilidad de montar la cámara en un trípode. La solución en Cinch es brillante: la correa puede comprarse con una placa propietaria (compatible Arca, con lo que se puede utilizar en muchos trípodes) que es la que permite el enganche con dos puntos. La placa es de un polímero extremadamente resistente y también ligero. La combinación es muy económica y tremendamente efectiva.

Detalle de la placa compatible Arca que es posible adquirir con Cinch.
Detalle de la placa compatible Arca que es posible adquirir con Cinch. (Foto: Luma Labs)

3. Ajuste de la longitud. Cuando uno lee el foro que citaba anteriormente, se da cuenta que el diseño de Cinch no es casual. Los propietarios de Luma describen cómo las hebillas de ajuste que pueden verse en la foto de detalle de la correa están diseñadas para facilitar su deslizamiento casi inmediato. Habiéndolas probado puedo decir que son muy cómodas y permiten cambiar la longitud de la correa en un instante. Nada como un vídeo para mostrar esto:

Hay que decir que en la primera versión de Cinch, estas hebillas eran metálicas y preciosas y el cambio de longitud se realizaba con un tirador de cuero que proporcionaba a la correa de una calidad premium difícil de reproducir.

La hebilla y tirador de la Cinch original
La hebilla y tirador de la Cinch original

Sin embargo, en la versión 2 (la disponible actualmente) las hebillas son del mismo polímero que la placa de trípode. Greg, el diseñador de producto y propietario de Luma Labs junto con Duncan, el fotógrafo, explica que estas hebillas se volverán a fabricar en función de la demanda de los usuarios (que deberán pagar algo más por ellas). Hay que decir, que siendo consecuentes, Luma Labs redujo el precio de Cinch al sacar la versión 2.

4. Tamaño. Un aspecto importante de una correa es el volumen que la misma ocupa. En mi caso, al final del día la cámara vuelve a su bolsa, y la correa con ella. Una correa voluminosa (con bolsillos para tarjetas que nunca usaré) ocupa mucho más y me quita espacio en la bolsa. Asímismo, una correa pequeña es más discreta y ayuda a que no nos roben la cámara.

5. Flexibilidad. Cinch viene con una serie de accesorios que la hacen muy adaptable. Aparte de la mencionada placa, tienen un enganche flexible para poder ubicarse debajo de una placa de trípode cualquiera. Además, cuentan con un nuevo punto de apoyo para teles de gran tamaño (objetivos que tienen su propio apoyo de trípode), unos enganches rápidos para poder montar y desmontar la correa rápidamente, y una correa de mayor longitud para personas más altas (he de decir que con 1m 86cm, la versión estándar tiene una longitud más que suficiente para mí).

Pero por encima de todo, Luma tiene planes de ofrecer añadidos “premium” como las hebillas metálicas que comentaba previamente, y que sinceramente convierten a esta correa en tremendamente configurable.

En definitiva, pese a haber considerado alternativas como las Upstrap, las Optech y muchas otras, me quedo con la Cinch. Es cómoda, discreta, versátil y dentro de las alternativas sling, la que creo puede ser menos perjudicial para mi equipo (toco madera).

Ahora sólo me queda probarla en campo, y tal como le prometí a Duncan (de Luma Labs) traeremos alguna foto desde Machu Picchu con la correa.

La Cinch con la placa de trípode incluída, tiene un coste de 60$, más gastos de envío.

Cinch, de Luma Labs

10 consejos para evitar que te roben la cámara estas vacaciones

Salir de vacaciones con buen material fotográfico al cuello o al hombro siempre es un desafío. Desde siempre, yo he sido un poco paranóico al respecto, aunque los he visto peores. Todos sabemos que cuando viajamos somos especialmente vulnerables y ser precavido no está de más. Hace unas semanas me encontré el siguiente video:

Por una parte me dije “profesional, muy profesional” (parafraseando al gran Pazos):

Al parecer, el robo se dio en San Petersburgo,… y aunque lo primero que hice fue preguntarme quién lo grababa y cómo esta persona había conservado su cámara (con tanta profesionalidad alrededor,… y me cuesta creer que sea parte del equipo que da el golpe), lo cierto es que parece una situación que bien pudiera pasar al común de los mortales.

Por otra parte, confirmé que era imposible proteger una mochila, la cámara con el zoom llamativo y, sobre todo, el plano de la ciudad al mismo tiempo. Por eso, y para evitar males mayores entre los lectores de pixelando, he decidido elaborar una lista de los 10 mejores consejos para conservar nuestra cámara estas vacaciones:

1. Cambia la correa. A todos nos hace mucha ilusión que nuestra correa muestre en amarillo fluorescente la marca y modelo de nuestra cámara. Eso sí, cualquier amigo de lo ajeno aficionado a las cámaras sabrá a decenas de metros de distancia cuánto dinero cuelga de nuestro cuello. Uno de estos días tendremos una entrada sobre correas, pero mientras tanto, cambia la tuya por una más discreta.

2. Elige bien la bolsa. Si la correa es importante, también lo es la bolsa. Cuanto menos “Canon” o “Nikon” diga mejor. Hoy en día existen bolsas discretas que ni siquiera parece que contengan una cámara en su interior (las llamadas “messenger bags”). Marcas como Crumpler se han ganado una reputación a base de hacer bolsas que no parece que tengan nada valioso dentro. La oferta es amplísima en la mayoría de las mejores marcas, pero es difícil elegir bien. Otro buen asunto para una futura entrada.

3. No dejes que la cámara pille frío (o calor). De nada sirve tener una bolsa discreta si la cámara siempre está fuera. Guarda la cámara cuando no la uses. Por eso es tan importante que nuestra bolsa, aparte de discreta, nos facilite un acceso instantáneo (al mismo tiempo que seguro) a nuestra cámara. Algunos modelos incluso llevan potentes velcros que permiten un acceso rápido (aunque ruidoso) a nuestro equipo.

4. Dime por dónde andas,… Ser prevenido tiene mucho que ver con poder pasar unas vacaciones tranquilas. No hay que confundirlo con miedo, pero ser consciente de nuestro entorno y los posibles peligros del mismo nos puede ahorrar muchos problemas. Lugares muy turísticos o abarrotados de personas son perfectos para que nos fuercen a comprarnos otra cámara.

En lugares emblemáticos por ser trampas de turistas, mucho cuidado con supuestos guías, lugareños samaritanos y amantes de la conversación en general. Muchas veces, como buen ilusionista, tan solo quieren desviar nuestra atención.

5. Pegado a ti. Hace no mucho presencié como unos ladrones se agenciaban el bolso de una turista que cenaba tranquilamente con unos amigos. El bolso se encontraba debajo de la mesa que compartían 4 personas. Es obvio que no siempre vamos a poder tener nuestra bolsa o nuestra cámara encima nuestro, pero incluso en esas circunstancias deberíamos mantener el contacto físico con nuestro equipo. Yo suelo enrollar la correa de mi bolsa a mi pierna si alguna vez he de dejarla en el suelo,… y por supuesto no le quito ojo de encima.

6. Identifica tu equipo. Hay potentes razones por las cuales deberíamos apuntar todos los números de serie de nuestras cámaras/objetivos. Por una parte, si nos los roban y tenemos seguro (algo no desdeñable si viajamos a países con riesgo) nos ayudará mucho el tener dicha información para reclamar a la aseguradora. Por otra, será de utilidad si por un casual la policía recuperara tu cámara. Incluso en el caso de que la policía no lo logre, tal vez tú si (como este chico de San Francisco).

Si por lo que fuera, no hubieras podido grabar el número de serie de tu cámara, siempre puedes coger una de tus fotos originales y utilizar esta web:

http://www.stolencamerafinder.com/

En ella, a partir de una foto obtenemos el número de serie de una cámara. Nos podría incluso servir para saber si una foto sospechosa está hecha con la nuestra si alguien cuelga fotos en Internet intentando vender nuestra cámara.

En cualquier caso, siempre podéis aplicar el truco del famoso Ken Rockwell (el Chuck Norris de la fotografía) que configura el campo nombre del fichero, comentario y copyright de sus cámaras con sus iniciales o nombre. Cualquier foto hecha con la misma quedará marcada.

7. Muestra confianza. Como en los documentales del National Geographic con los antílopes, los cacos huelen el miedo del turista (en este caso la desorientación). Pongamos nuevamente en el video de San Petersburgo como ejemplo. Ese plano de la ciudad desplegado al viento, ese aspecto de turista de libro… Es evidente que en ciertos ámbitos nunca pasaremos inadvertidos, pero sí podemos parecer unos viajeros experimentados que conocen bien el lugar. El aplomo y evitar el aire de presa fácil nos pueden descartar como objetivo.

8. Siempre de mano. Este consejo tiene doble objetivo. Las maletas que facturamos siempre pueden resultar atractivas para algunos indeseables (especialmente si enviamos material fotográfico que deberá ir en recipientes especiales). Por otra parte, cualquiera que se haya asomado a la ventanilla de un avión, ha podido ver cómo algunos empleados de las líneas aéreas practican el lanzamiento de martillo con los bultos facturados (aunque hay que decir que hay pasajeros que parece que facturen yunques).

Por ello, hay que intentar que todo el equipo fotográfico viaje con nosotros en cabina. Por lo general las compañías permiten un trolley de dimensiones cada vez más reducidas (las típicas 55x40x20) y un bulto adicional (portátil, bolso ó ¡cámara!). Si tenemos una bolsa que se acople bien en la parte superior del trolley enganchada al asa del mismo (mi Lowepro Nova AW200, pese a ser muy grande queda discretita) pasaremos inadvertidos (las tripulaciones de los aviones si os fijáis viajan igual. Procurad no llevar nada más).

la lowepro nova AW 200 permite acoplarse al trolley mediante una cinta de tela en la parte posterior
la lowepro nova AW 200 permite acoplarse al trolley mediante una cinta de tela en la parte posterior

9. Cuidado en los hoteles. Las habitaciones de los hoteles son por desgracia más accesibles de lo que quisiéramos. El momento de limpieza de la habitación (cuando está con la puerta abierta) puede ser aprovechado por cualquiera para ver ese maravilloso objetivo que con placer estrenamos en el viaje y que hemos dejado descuidado encima de la cama para bajar a desayunar.

El uso de las cajas fuertes de la habitación, o incluso la del hotel (para los pros con cristales de tamaño considerable) lleva poco tiempo y al menos les dará a muchos de los cacos más trabajo (y si hay que reclamar a un seguro, no podrán considerarlo hurto al estar bajo llave).

10. Toca madera. Voy a ser el primero en seguir este consejo. Llevar equipo caro encima siempre comporta un riesgo y es imposible evitarlo por completo (salvo que decidamos no usarlo nunca). Por ello, hay que confiar también en no tener mala suerte. Pese a todo, estos diez consejos que no son más que sentido común, deberían hacer que concluyamos nuestras vacaciones sin sobresaltos la gran mayoría de las veces.

Pero que conste en acta que hay mil cosas que pueden ir mal, como se encarga de demostrar Internet. He aquí un par de videos en los que unas gaviotas roban una cámara (una gopro ligerita, claro) y un pulpo decide dar un “tirón” a un submarinista que acaba persiguiéndolo por medio océano.

¡Felices vacaciones y buenas fotos!

Robo de Gopro por gaviota (caso 1)

 

Robo de Gopro por gaviota (caso 2)

 

Pulpo aficionado a la fotografía

octopus steals my video camera and swims off with it (while it’s Recording) from Victor Huang on Vimeo.

Nikon se pone las pilas. Actualización de firmware de D800, D600, D4, D3S, D3X, D3, D7000 y D3200

Aunque muchos de los aficionados “serios” a las cámaras lo saben, muchos otros no son conscientes de que sus Canon y Nikon también tienen sistema operativo. Como buenos microcomputadores que son, las cámaras fotográficas necesitan de un software que las haga comportarse correctamente ante las miles de posibilidades que ofrecen sus botones. Como en cualquier otro aparato electrónico, los programas que gestionan el funcionamiento de las cámaras se llaman firmware.

Pantalla de actualización de firmware de Nikon
Pantalla de actualización de firmware de Nikon

Es habitual que las complejas cámaras digitales salgan al mercado con algún error en su funcionamiento. Si el problema es mecánico o de fabricación, la solución tan solo es posible pasando por el servicio técnico. Sin embargo, muchos de los problemas son derivados de la electrónica que llevan las cámaras pueden resolverse haciendo unaactualización del “sistema operativo” o firmware.

Hace un par de días, Nikon se destapaba con una actualización masiva en la práctica totalidad de su línea de cámaras. Ni que decir tiene que la actualización de estos firmware es muy recomendable para cualquier propietario cámara digital. Las marcas no suelen sacar muchas de estas actualizaciones y cuando lo hacen, suele ser por motivos poderosos.

La mecánica para actualizar el firmware es relativamente sencilla, aunque no está exenta de preparación y de una cierta concentración por parte del usuario.Hay que pensar que si algo fuera mal, podríamos inutilizar nuestra cámara. En cualquier caso, hay que perderle el miedo a las actualizaciones de firmware (es algo que los usuarios de smartphones hacen a menudo). Siguiendo las instrucciones del fabricante al pie de la letra, las probabilidades de desastre son casi nulas. Al fin y al cabo, con tener las baterías bien cargadas y copiar correctamente los ficheros adecuados en las tarjetas de memoria, tenemos gran parte del problema resuelto.

Actualizaciones de firmware Nikon España

Actualizaciones de firmware Nikon España

Para actualizar el firmware de las D800, D600, D4, D3S, D3X, D3, D7000 y D3200, tan solo hay que visitar la página de Nikon y seguir las instrucciones:

¡Feliz actualización!