Categoría : Opinión

Consejos para un safari fotográfico en Sudáfrica

Aún estoy en el aeropuerto y la verdad es que no he podido esperar a volver para escribir la primera de mis entradas correspondientes a unos maravillosos días que he pasado en Sudáfrica. Y como no, he dedicado unos cuantos de ellos a ir de safari fotográfico. He aprendido mucho y he conseguido unas fotos increibles. Estos son mis consejos para conseguir grandes fotos:

Lleva la cámara adecuada

En la 30 horas que he pasado encima de un vehículo, a escasos metros de leones, rinocerontes, leopardos, etc., he visto a muchos turistas con cámaras muy distintas. Desde un señor con un 500mm decorado de camuflaje y que era casi tan grande como el Range Rover, pasando por alguna GoPro, hasta varios turistas con solo un teléfono o una tableta. En muchas ocasiones no era el turista con mejor cámara el que hacía la mejor foto, sobre todo porque muchos iban con una reflex que no pasaban de automático (ver Gente que no merece su cámara). La apoteosis fue descubrir a una turista que llevaba el objetivo en enfoque manual y sacaba fotos desenfocadas.

Yo llevé mi D800 y una D5200 comprada a precio de saldo para la ocasión como segundo cuerpo

Llevar el equipo adecuado y conocerlo a la perfección es fundamental
Llevar el equipo adecuado y conocerlo a la perfección es fundamental para obtener imágenes impactantes

Estos son algunos consejos sobre la cámara:

  • Llevar la mejor cámara que se tenga disponible, que uno sepa manejar. Las salidas incluyen muchas horas de poca luz, por lo que una cámara con poco ruido a ISOs altas es muy recomendable.
  • Aprender a usar la cámara antes de salir de Safari. No, en serio. Nunca utilizar en modo automático (el flash se dispara sin querer y a veces puede resultar muy peligroso con carnívoros y hervíboros de varias toneladas a escasos metros). Desactivar por la misma razón los pitidos de la cámara.
  • Para los que ya saben, aconsejo disparar en prioridad a la apertura o manual. Personalmente descubrí en este viaje la utilidad del modo manual, al que dedicaré una entrada.

Alquila un objetivo

  • El mejor consejo que me dieron antes de salir fue el de alquilar un objetivo para mi safari. Después de una notable investigación, me decidí por la empresa A Lens For Hire. Gary, un tipo fantástico, tuvo a bien alquilarme un 80-400 de Nikon por unos 30 Eur al día. Me entregaron el objetivo en el aeropuerto y lo entregué a mi vuelta en el mismo aeropuerto. Un servicio inmejorable. Como la lente.
  • Grande, pero no demasiado. Me pensé mucho qué objetivo alquilar (la diferencia de coste no era grande). Muchas opciones, desde una focal fija (300mm o más), pasando por un zoom de apertura constante (un 200-400 f2.8). Al final me decidí tras una notable investigación por un zoom muy nítido, pero no tan luminoso. Vi muchas cámaras esos días, y puedo decir que entre los fotógrafos serios era el más habitual (éste o el equivalente 100-400mm de Canon). Los vehículos suelen ir llenos, con 9 personas más uno o dos guías. Es casi imposible usar monopié o una bolsa de arena. En muchas ocasiones hay que hacer la foto a pulso. Muchas de mis fotos fueron sacadas sin soporte adicional y funcionó a la perfección. Si volviera, sin duda llevaría el mismo objetivo (y sí, los de National Geographic llevan objetivos más gordos, pero también van con coches especiales para ellos solos. Si uno va a un safari fotográfico profesional, contará con sillas giratorias, cuatro fotógrafos por vehículos y soporte integrado para la cámara).
  • Un recorte en full frame multiplica la distancia focal. En mi caso, mi D800 me permitió hacer recortes sobre la cámara y conseguir focales equivalentes a 600mm (factor de multiplicación de 1.5) y conseguir imágenes de 15,4 Mp.
El 80-400 de Nikon fue el objetivo elegido para compatibilizar peso, distancia focal, luminosidad y calidad
El 80-400 de Nikon fue el objetivo elegido para compatibilizar peso, distancia focal, luminosidad y calidad

Lleva varios cuerpos

No recomiendo cambiar objetivos por dos razones: En el safari se levanta polvo, mucho polvo (depende de la época claro). Ir cambiando de objetivos puede acabar con un sensor con muchas motas. Por otra parte, los animales no esperan. Hay que ir siempre preparado y no hay tiempo para ir cambiando de objetivos. Cuando se está parado hay que estar haciendo fotos y el resto del tiempo se van dando saltos dentro del Land Cruiser.

Para la gente más seria, recomiendo un segundo cuerpo con focales complementarias (incluyendo un gran angular). Para el resto, una compacta o incluso un teléfono pueden servir. En ocasiones, llegué incluso a usar el teléfono para realizar videos muy cercanos en los que el 80-400 no lograba enfocar (sí, tan cercanos como eso) o en los que no podía maniobrar con el trasto alrededor del resto de inquilinos del vehículo.

El que madruga… coge buen sitio

La ubicación en el vehículo es importante. Personalmente descubrí que en algunos de los vehículos, la primera fila era realmente buena. La barra horizontal de apoyo era suficientemente alta como para apoyar el objetivo y me permitía hacer fotos con velocidades de obturación muy bajas (teniendo en cuenta la distancia focal).

Típico vehículo de un "game drive" en una reserva privada del Kruger
Típico vehículo de un “game drive” en una reserva privada del Kruger

 

En otros vehículos la primera fila era un poco más incómoda, pero seguía siendo la mejor ubicación por proximidad y ausencia de cabezas delante (las filas traseras están un poco elevadas, pero como bien puede atestiguar una turista alemana que se dio un cabezazo con mi Nikkor, un objetivo largo tiene poco sentido detrás). Es importante saber que en el tipo de vehículos que hay en los safaris en Sudáfrica uno no se puede poner de pie (pone nerviosos a los animales y compromete la seguridad) así que tenemos que pensar en hacer fotos sentados.

Los laterales son siempre mejores: si la acción sucede en nuestro lateral, estaremos en primera fila; si es en el lado contrario, no perdemos mucho con respecto a la posición central.

Gestionar los recursos
Aunque por mis cursos, conozco a alumnos que prefieren filtrar las imágenes en el ordenador, yo prefiero llegar a casa sólo con las mejores imágenes.

Por ello, recomiendo siempre borrar cuanto sea posible en la cámara. Por otra parte, en un “game drive” (nombre de la salidas de safari) todo el mundo tiene el gatillo fácil y parece que si no disparas, estás perdiendo el tiempo. Curiosamente, cuanto mayor era la cámara y el objetivo, más pensaban los fotógrafos las fotos.

Hay mucho tiempo entre salidas (se hace una de madrugada, y otra antes del atardecer). Recomiendo utilizarlo aunque sea en parte para quedarnos con las mejores imágenes y dejar hueco en la tarjeta.

De esta manera, conseguí acabar el viaje con tan “sólo” dos tarjetas de 32Gb, con unas 1000 imágenes en RAW+JPG y unos 100 vídeos. Teniendo en cuenta que luego han de quedar almacenadas con sus correspondientes copias de seguridad, no son pocos datos. Y eso que mi tasa de rechazo habrá sido seguramente 3:1.

Elige una reserva privada

El parque Kruger es uno de los más importantes de África, y combina las comodidades de un país relativamente rico como Sudáfrica con la posibilidad de ver muchos animales. Los locales no dejan de repetir el mantra de los “5 grandes” (león, elefante, hipopótamo, rinoceronte y leopardo) y todos ellos pueden verse en dicho parque.

Cualquiera puede ir en un vehículo propio por el parque, pero no se pueden dejar las carreteras ni seguir a los animales. La experiencia no deja de ser maravillosa, pero si lo que queremos es hacer fotos, puede que no sea la mejor opción.

Las reservas privadas son propiedades particulares abiertas al parque, por lo que los animales entran y salen a su antojo. Algunas de ellas son especialmente famosas. En concreto, nuestro viaje nos llevó a la reserva de Sabi Sands, que es famosa por sus avistamientos de leopardos.

La gran diferencia entre el parque y una reserva privada es que los “rangers” (guías) buscan a los animales y están en contacto permanente con otros vehículos por radio. Ello permite que prácticamente en cada salida se vean 3, 4 o incluso 5 de los “Big Five”. Además, los vehículos tienen permitido salirse de la carretera y seguir a los animales. Ello les permite estar a muy pocos metros de los mismos.

En no pocas ocasiones uno se siente indefenso al tener a 3 metros a un animal salvaje que podría en poco tiempo matarnos. Pero por fortuna los animales están acostumbrados a los vehículos y en ocasiones estuvimos al lado de una escena de caza siendo completamente ignorados por leones y leopardos.

Ni que decir tiene que las reservas son mucho más caras que ir al parque, pero es posible que en tan sólo dos salidas en una reserva privada obtengamos fotos mucho mejores que en varios días por nuestra cuenta en el parque.

Y sobre todo, saca el ojo del visor y disfruta

Un último e importante consejo. No todo es fotografía. Es importante escuchar, oler y ver a los animales más allá de las fotos. Disfrutar de una experiencia única en la vida como esta merece las mejores fotografías posibles, pero también merece vivirla fuera de nuestras cámaras.

Yo no puedo sino recomendarla a todo el mundo. Y sí, en los próximos días publicaré algunas fotos.

Smartphones: ¿El fin de las cámaras compactas?

Desde hace mucho tiempo, soy un defensor a ultranza de las buenas cámaras, los buenos objetivos y las buenas fotos. Por ello, resulta difícil escribir una entrada en la cuál me cuestiono hasta qué punto merece la pena comprar una cámara pequeña. Muchos de nuestros alumnos me preguntan cuando van a comprarse cámara, pero cada vez resulta más difícil aconsejar.

Vaya por delante desde el segundo párrafo, y lo pondré en negrita, que

un smartphone está todavía muy lejos de hacer las fotografías que se pueden conseguir con una cámara profesional.

Sin embargo, también es cierto que:

un smartphone de última generación es cámara suficiente para muchos usuarios

central park
Central Park al atardecer. Panorámica tomada con un iPhone 6, con un procesado estándar en Photoshop.

Una vez ya hemos dado los titulares, pasemos a matizar las dos afirmaciones antes de que haya mucha vestidura rasgada.

  1. En mi opinión la mayor virtud de una cámara compacta es que se puede llevar encima. Pero el móvil siempre está con nosotros, por lo que supera con creces a la más pequeña de las cámaras.
  2. Las cámaras compactas están lejos de la calidad que puede ofrecer una cámara reflex con buenos objetivos.

Cuando hace unos meses comencé a hacer fotos con mi nuevo iPhone 6, pronto me di cuenta que en los últimos años había habido un cambios sustancial en la calidad de estos dispositivos. Al mismo tiempo, me di cuenta que junto con la posibilidad de realizar videos en HD de calidad, me “olvidaba” a menudo de mi Canon S90. Si bien es cierto que mi Canon realiza fotografías en RAW (no está lejano el día en el que los móviles también lo harán) y que tiene un zoom óptico que mi iPhone no tiene, es verdad que ya no la echo nunca de menos. A cambio no tengo que cargar baterías, cargador, ni descargar fotos de las tarjetas. Mis fotografías en el smartphone se transfieren automáticamente al llegar a casa a mi sistema de almacenamiento en red y en cinco segundos puedo estar haciendo una foto casi en cualquier momento de mi vida.

Entonces… ¿ya no merece la pena comprar una cámara? Lo siento pero la respuesta sigue siendo no. Merece la pena comprar una buena cámara y, sobre todo, buenos objetivos (si nos gusta la fotografía).

Los obsesos de la fotografía vamos a seguir gastando cantidades obscenas de dinero en objetivos y cuerpos. Sin embargo, me temo que el mercado va a ir arrinconando a las cámaras más pequeñas y con objetivos más sencillos. Cada vez  resultará más difícil distinguir las diferencias en fotografías hechas con un móvil y una compacta, especialmente a la luz del día, y sin excesivas pretensiones técnicas (como las que hacemos muchos en nuestro día a día). Incluso con la mejora de los sensores, la capacidad de estos teléfonos de hacer fotografías con poca luz y un ruido limitado es sorprendente.

Por tanto mi vaticinio es que poco a poco el mundo de la fotografía profesional optará por mejores cámaras, con sensores más grandes y, sobre todo, lentes más nítidas. Mientras tanto los teléfonos seguirán mejorando. Es una cuestión de mejora tecnológica en los sensores, pero también de sensibilidad en los fabricantes de teléfono. Dentro de poco veremos controles en los móviles parecidos a los de una cámara (el iPhone ya lleva control de la exposición y el enfoque). Y estoy seguro que el RAW también llegará a los teléfonos.

Mientras tanto… ¿es el fin de las cámaras compactas? Yo creo que aún no. Sin embargo, para mí que arrastro una pesada reflex full frame con objetivos profesionales he llegado a la conclusión que no necesito una segunda cámara para hacer fotos de momentos intrascendentes o videos HD. El móvil ya es suficiente para eso.

Ya somos cursophotoshop.com

Aunque Pixelando es sin duda nuestro nombre “artístico” un buen dominio es siempre importante en Internet. Entre otras cosas porque os permite a todos encontrarnos más fácilmente.

El nuevo dominio cursophotoshop.com forma parte de una agresiva campaña publicitaria
El nuevo dominio cursophotoshop.com forma parte de una agresiva campaña publicitaria

Por ello, cuando hace una semana logramos el dominio cursophotoshop.com representó una gran noticia y un paso más en la evolución de nuestra web que poco a poco va ganando más adeptos.

Y también es una buena noticia para nuestros cursos que siguen creciendo. La inscripción para la edición de julio ya marcha a muy buen ritmo y esperamos que este nuevo dominio contribuya a que el gran interés que ha despertado el curso en los últimos años se mantenga.

De momento, nuestro blog sigue en la dirección cursophotoshop.info, pero en las próximas semanas migrará. Por supuesto, seguiremos manteniendo pixelando.org para que recordéis fácilmente como encontrarnos.

¿Qué cámara compro estas Navidades? Ofertas de reflex y compactas serias por menos de 300 Eur.

Pixelando no es un blog para estar pendiente de ofertas en ventas de material fotográfico. Personalmente, creo que al final dichos anuncios tienen una vida demasiado corta o son demasiado específicos como para ser útiles a una gran mayoría de nuestros lectores.

Sin embargo, después de un black friday intenso (he de reconocer que conseguí un 50mm 1.4 G de Nikon a un precio más que atractivo) varios de mis conocidos me han preguntado acerca de qué cámara comprar para estas Navidades. Esta pregunta es recurrente en todos nuestros cursos por lo que he decidido publicar lo que considero dos maravillosas ofertas para comprar la primera cámara seria. Además, aunque mi idea es mantener Pixelando lo más libre de publicidad posible, lo cierto es que comprando estas gangas a través de los enlaces proporcionados, ayudaréis a que mi equipo fotográfico aumente y pueda seguir contándolo en Pixelando.

Estas son mis cámaras recomendadas para esta Navidad:

La Nikon D3100. Una reflex sencilla pero que debería bastar para hacer grandes fotos.
La Nikon D3100. Una reflex sencilla pero que debería bastar para hacer grandes fotos.

Nikon 3100 por 279 Eur (Amazon.de)

Desde que compré mi Nikon D40, he estado intentando encontrar alguna oferta parecida para los alumnos de nuestros cursos. Una reflex por 300 Eur que permitiera explorar todo lo que la fotografía digital tiene de buena. Esta oferta es la mejor que he visto en mucho tiempo. Una reflex nueva de Nikon (eso sí, el modelo anterior) por menos de 300 Eur puesta en casa en España (en realidad la oferta con el IVA alemán es de 279 Eur).

La cámara es ligera, pequeña, tiene 14 Mp, vídeo en HD y seguramente saque mejores fotos que mi D300 que en su día costaba 2000 Eur (sólo el cuerpo). Algunos pensarán que una vez puestos hay que comprar la D3200, la D5200 o incluso la D7200… A esas personas les recomendaría que leyeran nuestro mi post sobre cómo comprar una cámara digital y les recordaría (sobre todo a los más primerizos) que ahorren en el cuerpo y compren objetivos caros (y no al revés).

Para los que tengan ya una Nikon, el cuerpo suelto se vende por 270 Eur (puesto en España), pero casi mejor gastar 20 Eur en un segundo 18-55mm y se puede incluso ganar dinero en Ebay.

PD: Para los que nunca han comprado en Amazon.de hay que decir que sí, está todo en alemán, pero el Google Translate hace milagros. Yo he comprado allí equipo fotográfico carísimo y recuerdo que como es UE, no hay impuestos en aduanas, el servicio al cliente es magnífico y si hay algún problema, con el inglés podremos comunicarnos con ellos (por escrito). Dicho eso, nunca he tenido ningún problema y llevo varios objetivos y algún que otro cuerpo.

La Canon S110 una compacta para fotógrafos serios por 225 Eur.
La Canon S110 una compacta para fotógrafos serios por 225 Eur.

Canon PowerShot S90 por 225 Eur(Amazon.es)

En el mismo post que referenciaba antes (venga, lo enlazo una tercera vez para que no tengais que buscar) daba la Canon S110 como la mejor compacta disponible. Creo que después de ver los resultados que he conseguido con mi Canon S90 en Machu Picchu (la antecesora de la S90 por varios años) la recomendación es ahora casi una obligación.

La S110 tiene todo lo que una compacta seria debe tener: graba los ficheros en RAW, es completamente manual y tiene los modos de cualquier cámara seria (prioridad a la apertura, a la obturación y programa), tiene un objetivo luminoso, se puede controlar todo lo importante sin acceder al menú y se puede dejar en automático como cualquier compacta para que nos hagan las fotos terceros.

La calidad de las fotos es excepcional y vale lo mismo o menos que muchas compactas que hacen las cosas peor o al menos se centran en aspectos menos importantes. Es decir, la S110 está pensada para fotógrafos serios. Es cierto que hay una S120, pero dado que vale más de 100 Eur más, no la vamos ni a considerar.

En definitiva, dos grandes alternativas por menos de 300 Eur. Sin duda dos grandes regalos (soy un gran defensor de los regalos para uno mismo) para cualquiera que quiera iniciarse en el mundo de la fotografía digital seria.

La mejor correa para cámara réflex del mundo. Cinch, de Luma Labs

Internet es un invento maravilloso. Uno puede perder cientos de horas (literales) buscando información acerca de los asuntos más triviales. Y lo mejor de todo, es que miles de personas como yo, escriben acerca de dichas trivialidades, aunque para ser honestos no toda la información que hay por ahí es fiable o útil. Hoy me he dado cuenta de que acabo de cumplir 20 años como usuario habitual y muy activo de Internet (sí, desde 1993). No es algo que puedan decir muchas personas, y creo que esa experiencia me permite en la mayoría de las ocasiones ver el bosque más allá de los árboles. Espero que mis muchas horas de lectura os sean de utilidad, aunque no deja de ser una elección muy personal.

Llevo más de dos años intentando comprar una buena correa para mi cámara. La mejor. He buceado en cientos de páginas y videos de youtube y esta mañana, tras probar la Cinch de Luma Labs, creo haberla encontrado. Faltará una prueba detallada en campo (llevaré esta correa a Machu Picchu y os mantendré informados) y comprobar la durabilidad, pero creo que pese a ello, puedo ya dar el veredicto.

La Cinch de Luma Labs. La mejor correa para cámara réflex del mundo.
La Cinch de Luma Labs. La mejor correa para cámara réflex del mundo (Foto: Luma Labs)

Antes que nada he de decir que Luma Labs nos ha facilitado una unidad de prueba con todos los accesorios para poder hacer esta review (creo que es imprescindible mencionarlo). Sin embargo, los habituales de Pixelando ya saben que el hecho no tiene influencia alguna sobre el contenido de la review.

Mi recorrido hasta llegar a la Cinch no ha sido corto. Hasta esta mañana, mi D800 llevaba una correa de Nikon comprada en Japón (en los míticos almacenes Yodobashi Camera). No es amarillo chillón como las correas OEM (las que vienen por defecto) y es más ancha de lo normal, pero no deja de ser una correa de cuello.

Pero cualquiera que haya estado siguiendo los foros de fotografía sabe que desde hace unos años, las correas de tipo sling se han puesto de moda. La culpa la tiene BlackRapid, los fabricantes de la primera correa de este tipo, cuya peculiaridad es que utilizan el enganche que nuestras cámaras llevan para el trípode en lugar de los dos diseñados para tal efecto en la parte superior de la cámara.

El enganche de mosquetón de la Blackrapid S4 y su modo de empleo
El enganche de mosquetón de la Blackrapid S4 y su modo de empleo (Fotos: Blackrapid)

El resultado es que la cámara cuelga boca abajo y en lugar de llevarla en la parte frontal (con el consabido efecto rebote sobre el estómago al caminar, efecto que empeora cuanto mayor y más cara es la combinación cuerpo-objetivo) se lleva en la parte de atrás de la cadera (allá donde la espalda pierde su casto nombre) pegada al cuerpo.

Las correas Blackrapid han contado con un notable éxito, y tan sólo es necesario darse una vuelta por su página web para comprobar que el negocio ha florecido y se han convertido en un fabricante con cierto poderío y expansión en su línea de producto. He de decir que personalmente considero estas correas una opción excelente que tiene muchísimos adeptos.

Sin embargo existen un par de inconvenientes:

1. Punto de enganche. Lo malo de ser ingeniero es que a veces leer cosas como ésta te hacen pensar que poner todo el peso de la cámara colgando del punto de enganche del trípode puede que no sea bueno. Es cierto que la cámara puede colgar de dicho punto en un trípode y estar de lado o incluso boca abajo. Lo que no es cierto es que al mismo tiempo esté sujeta a movimiento que puede generar cargas adicionales en el tornillo (y por ejemplo incluir torsión, algo que en el trípode no sucedería nunca) o poder provocar una ruptura por fatiga.

Es cierto que miles y miles de usuarios en todo el mundo utilizan este tipo de correas y hay poquísimas historias de roturas, pero lo cierto es que conforme aumenta el precio de mi equipo, me cuesta más fiarlo todo a dicha carta.

2. Ergonomía. Pese a la gran mejora que supone una correa tipo sling frente a las tradicionales, las blackrapid tienen un problema: la longitud de correa necesaria para que la cámara cuelgue en un punto cómodo del cuerpo y quede pegada mientras caminamos (sin rebotar) es diferente de la longitud que la correa debe tener para poder tomar fotos con comodidad. Por otra parte, dicho punto “cómodo” del cuerpo varía con las personas. En función de la altura o incluso de la zona de confort, podemos querer llevar la cámara más baja en la cadera (atrás) o en una posición lateral cerca de la cintura.

Hace ya algunos años, una pequeña empresa de Portland (Oregon) desarrolló la Luma Loop una correa que de inmediato generó una base de apoyo importante entre la comunidad de fotógrafos en Estados Unidos. El concepto era una correa de tipo sling que permitía conectarse a varios puntos de la cámara y que estaba diseñada para variar la longitud de la misma sobre la marcha. El éxito fue inmediato, sin embargo, el sistema americano de patentes puso fin a la Luma Loop gracias a una patente otorgada a Blackrapid, seguramente de manera injusta (no tiene desperdicio la página que Luma Labs publicó al respecto).

Esto podría haber supuesto el fin de una pequeña firma como Luma Labs, pero lo cierto es que yo soy de los que piensan que los cambios deben verse como oportunidades y no como problemas, y así hicieron los chicos de Luma Labs. El resultado fue Cinch.

La correa resultante, ya en su segunda versión, ha generado muchísimo ruido (pese a su pequeña cadena de distribución). Para los que tengáis tiempo y queráis saber mucho acerca de su diseño, problemas, etc., os recomiendo el hilo en los foros de fotografía de Canon en USA, con más de 1300 mensajes y subiendo, sólo en torno a esta correa.

Pero vayamos a las características que la convierten en la mejor del mundo para mi gusto:

1. Puntos de enganche: Cinch puede engancharse como la Blackrapid directamente al tornillo del trípode. A diferencia de la Blackrapid la correa no desliza por un mosquetón (este era el motivo de la famosa patente) sino que queda fija. Sin embargo, Cinch puede conectarse también a dos puntos de enganche (a elegir entre los tres disponibles: el del trípode y los dos tradicionales de la cámara).

A mí personalmente, con mi configuración actual, me gusta llevarla en el tornillo del trípode y la anilla izquierda de la cámara. Esto reparte mejor las cargas y seguro que la cámara lo agradece.

Detalle de la correa Cinch y cómo se conecta en distintos puntos de la cámara.
Detalle de la correa Cinch y sus hebillas de ajuste negras y cómo se conecta en distintos puntos de la cámara. (Foto: Luma Labs)

2. Placa para trípode. Uno de los mayores problemas con las Blackrapid es que el tornillo que se utiliza de enganche inutiliza la posibilidad de montar la cámara en un trípode. La solución en Cinch es brillante: la correa puede comprarse con una placa propietaria (compatible Arca, con lo que se puede utilizar en muchos trípodes) que es la que permite el enganche con dos puntos. La placa es de un polímero extremadamente resistente y también ligero. La combinación es muy económica y tremendamente efectiva.

Detalle de la placa compatible Arca que es posible adquirir con Cinch.
Detalle de la placa compatible Arca que es posible adquirir con Cinch. (Foto: Luma Labs)

3. Ajuste de la longitud. Cuando uno lee el foro que citaba anteriormente, se da cuenta que el diseño de Cinch no es casual. Los propietarios de Luma describen cómo las hebillas de ajuste que pueden verse en la foto de detalle de la correa están diseñadas para facilitar su deslizamiento casi inmediato. Habiéndolas probado puedo decir que son muy cómodas y permiten cambiar la longitud de la correa en un instante. Nada como un vídeo para mostrar esto:

Hay que decir que en la primera versión de Cinch, estas hebillas eran metálicas y preciosas y el cambio de longitud se realizaba con un tirador de cuero que proporcionaba a la correa de una calidad premium difícil de reproducir.

La hebilla y tirador de la Cinch original
La hebilla y tirador de la Cinch original

Sin embargo, en la versión 2 (la disponible actualmente) las hebillas son del mismo polímero que la placa de trípode. Greg, el diseñador de producto y propietario de Luma Labs junto con Duncan, el fotógrafo, explica que estas hebillas se volverán a fabricar en función de la demanda de los usuarios (que deberán pagar algo más por ellas). Hay que decir, que siendo consecuentes, Luma Labs redujo el precio de Cinch al sacar la versión 2.

4. Tamaño. Un aspecto importante de una correa es el volumen que la misma ocupa. En mi caso, al final del día la cámara vuelve a su bolsa, y la correa con ella. Una correa voluminosa (con bolsillos para tarjetas que nunca usaré) ocupa mucho más y me quita espacio en la bolsa. Asímismo, una correa pequeña es más discreta y ayuda a que no nos roben la cámara.

5. Flexibilidad. Cinch viene con una serie de accesorios que la hacen muy adaptable. Aparte de la mencionada placa, tienen un enganche flexible para poder ubicarse debajo de una placa de trípode cualquiera. Además, cuentan con un nuevo punto de apoyo para teles de gran tamaño (objetivos que tienen su propio apoyo de trípode), unos enganches rápidos para poder montar y desmontar la correa rápidamente, y una correa de mayor longitud para personas más altas (he de decir que con 1m 86cm, la versión estándar tiene una longitud más que suficiente para mí).

Pero por encima de todo, Luma tiene planes de ofrecer añadidos “premium” como las hebillas metálicas que comentaba previamente, y que sinceramente convierten a esta correa en tremendamente configurable.

En definitiva, pese a haber considerado alternativas como las Upstrap, las Optech y muchas otras, me quedo con la Cinch. Es cómoda, discreta, versátil y dentro de las alternativas sling, la que creo puede ser menos perjudicial para mi equipo (toco madera).

Ahora sólo me queda probarla en campo, y tal como le prometí a Duncan (de Luma Labs) traeremos alguna foto desde Machu Picchu con la correa.

La Cinch con la placa de trípode incluída, tiene un coste de 60$, más gastos de envío.

Cinch, de Luma Labs

Gente que no merece su cámara

(o Dios da pan a quién no tiene dientes o cuando tu cámara es mejor que tú como fotógrafo)

Hoy estaba comiendo con dos buenos amigos aficionados a la fotografía y he pensado en publicar una entrada de opinión. Quiero dedicar esta entrada a toda esa gente que (con muy buena voluntad, todo hay que decirlo) invirtió una importante suma de dinero en una cámara digital para luego utilizar su DSLR (réflex digital) en modo Auto.

Sí, sí… me refiero a ti, querido lector. Sé que te encanta la fotografía. Sé que en su momento pensaste que ya que estabas era mejor comprar una cámara “buena” (en lugar de la más barata, como te habíamos recomendado), sé que no tienes malicia y que te desbordan los acontecimientos… pero si cuando miras a tu cámara desde arriba ves siempre algo como esto:

entonces sinceramente has tirado tu dinero. Sé que suena radical y que con frases como estas pronto alguien estará comparándome con Ken Rockwell (el Chuck Norris de la fotografía) pero no te preocupes, lo tuyo tiene solución. No tienes siquiera que cambiar de cámara, tan sólo de hábitos. Sigue mi método de 3 pasos para empezar a merecerte tu propia cámara:

1) En lugar de utilizar el modo “Auto” (para asegurar) pon la cámara en “P” (o programa). Créeme, todo va a salir bien. Déjate llevar y confía en los expertos.

2) Encuentra el botón en tu cámara dedicado al flash. Es fácil. Suele llevar un rayo como esos que avisan del peligro de electrocución. Para que te orientes te enseño dónde puede estar en una Nikon y en una Canon:

3) Piensa cuando hagas tus fotos. Si salen oscuras puedes pulsar el botón de flash. Si salen bien, no hace falta que lo pulses (y puedes cerrar el flash de la cámara). Tú decides.

Esa es la diferencia entre los modos “P” y “Auto”. Solo esa. Tú decides cuando sale el flash a pasear. Por eso, es muy fácil saber cuándo alguien no merece su cámara. Si veis a alguien con una cámara muy cara, encuadra, se prepara y justo cuando va a disparar aparece el “tarugómetro”, entonces no se merece su cámara:

Cámara reflex digital (DSLR) con el tarugómetro activado

No permitas que el flash de la cámara (tarugómetro) cobre vida propia. Al fin y al cabo hay muchísima diferencia a la hora de tomar una misma foto con o sin flash (como se puede apreciar en estas dos horribles instantáneas que tomé hace mucho tiempo, pero que muestran una misma foto con y sin flash y lo mucho que cambia lo que transmite). No hay una regla fija que diga que una foto es más correcta con flash que sin flash, se trata de una cuestión de gustos y necesidades… por eso no deberías dejar que sea un chip programado en Japón y fabricado en China o Tailandia quién decida por ti.

Foto insustancial sin y con flash. El resultado es muy distinto.

No llevar la cámara en “Auto” no mejorará tus fotos inmediatamente. Pero al menos te hará pensar a la hora de hacer una foto. Por supuesto que esta no es la única razón por la cual hay gente que no merece su cámara, pero eso nos dejará carnaza para más adelante.

PD: Si después de leer esto prefieres seguir haciendo las fotos en “Auto” mereces todos mis respetos. Pero te sugeriría que compres una compacta la próxima vez. Gastarás menos dinero, cargarás menos peso, podrás llevar la cámara en cualquier sitio y obtendrás prácticamente los mismos resultados.