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10 consejos para evitar que te roben la cámara estas vacaciones

Salir de vacaciones con buen material fotográfico al cuello o al hombro siempre es un desafío. Desde siempre, yo he sido un poco paranóico al respecto, aunque los he visto peores. Todos sabemos que cuando viajamos somos especialmente vulnerables y ser precavido no está de más. Hace unas semanas me encontré el siguiente video:

Por una parte me dije “profesional, muy profesional” (parafraseando al gran Pazos):

Al parecer, el robo se dio en San Petersburgo,… y aunque lo primero que hice fue preguntarme quién lo grababa y cómo esta persona había conservado su cámara (con tanta profesionalidad alrededor,… y me cuesta creer que sea parte del equipo que da el golpe), lo cierto es que parece una situación que bien pudiera pasar al común de los mortales.

Por otra parte, confirmé que era imposible proteger una mochila, la cámara con el zoom llamativo y, sobre todo, el plano de la ciudad al mismo tiempo. Por eso, y para evitar males mayores entre los lectores de pixelando, he decidido elaborar una lista de los 10 mejores consejos para conservar nuestra cámara estas vacaciones:

1. Cambia la correa. A todos nos hace mucha ilusión que nuestra correa muestre en amarillo fluorescente la marca y modelo de nuestra cámara. Eso sí, cualquier amigo de lo ajeno aficionado a las cámaras sabrá a decenas de metros de distancia cuánto dinero cuelga de nuestro cuello. Uno de estos días tendremos una entrada sobre correas, pero mientras tanto, cambia la tuya por una más discreta.

2. Elige bien la bolsa. Si la correa es importante, también lo es la bolsa. Cuanto menos “Canon” o “Nikon” diga mejor. Hoy en día existen bolsas discretas que ni siquiera parece que contengan una cámara en su interior (las llamadas “messenger bags”). Marcas como Crumpler se han ganado una reputación a base de hacer bolsas que no parece que tengan nada valioso dentro. La oferta es amplísima en la mayoría de las mejores marcas, pero es difícil elegir bien. Otro buen asunto para una futura entrada.

3. No dejes que la cámara pille frío (o calor). De nada sirve tener una bolsa discreta si la cámara siempre está fuera. Guarda la cámara cuando no la uses. Por eso es tan importante que nuestra bolsa, aparte de discreta, nos facilite un acceso instantáneo (al mismo tiempo que seguro) a nuestra cámara. Algunos modelos incluso llevan potentes velcros que permiten un acceso rápido (aunque ruidoso) a nuestro equipo.

4. Dime por dónde andas,… Ser prevenido tiene mucho que ver con poder pasar unas vacaciones tranquilas. No hay que confundirlo con miedo, pero ser consciente de nuestro entorno y los posibles peligros del mismo nos puede ahorrar muchos problemas. Lugares muy turísticos o abarrotados de personas son perfectos para que nos fuercen a comprarnos otra cámara.

En lugares emblemáticos por ser trampas de turistas, mucho cuidado con supuestos guías, lugareños samaritanos y amantes de la conversación en general. Muchas veces, como buen ilusionista, tan solo quieren desviar nuestra atención.

5. Pegado a ti. Hace no mucho presencié como unos ladrones se agenciaban el bolso de una turista que cenaba tranquilamente con unos amigos. El bolso se encontraba debajo de la mesa que compartían 4 personas. Es obvio que no siempre vamos a poder tener nuestra bolsa o nuestra cámara encima nuestro, pero incluso en esas circunstancias deberíamos mantener el contacto físico con nuestro equipo. Yo suelo enrollar la correa de mi bolsa a mi pierna si alguna vez he de dejarla en el suelo,… y por supuesto no le quito ojo de encima.

6. Identifica tu equipo. Hay potentes razones por las cuales deberíamos apuntar todos los números de serie de nuestras cámaras/objetivos. Por una parte, si nos los roban y tenemos seguro (algo no desdeñable si viajamos a países con riesgo) nos ayudará mucho el tener dicha información para reclamar a la aseguradora. Por otra, será de utilidad si por un casual la policía recuperara tu cámara. Incluso en el caso de que la policía no lo logre, tal vez tú si (como este chico de San Francisco).

Si por lo que fuera, no hubieras podido grabar el número de serie de tu cámara, siempre puedes coger una de tus fotos originales y utilizar esta web:

http://www.stolencamerafinder.com/

En ella, a partir de una foto obtenemos el número de serie de una cámara. Nos podría incluso servir para saber si una foto sospechosa está hecha con la nuestra si alguien cuelga fotos en Internet intentando vender nuestra cámara.

En cualquier caso, siempre podéis aplicar el truco del famoso Ken Rockwell (el Chuck Norris de la fotografía) que configura el campo nombre del fichero, comentario y copyright de sus cámaras con sus iniciales o nombre. Cualquier foto hecha con la misma quedará marcada.

7. Muestra confianza. Como en los documentales del National Geographic con los antílopes, los cacos huelen el miedo del turista (en este caso la desorientación). Pongamos nuevamente en el video de San Petersburgo como ejemplo. Ese plano de la ciudad desplegado al viento, ese aspecto de turista de libro… Es evidente que en ciertos ámbitos nunca pasaremos inadvertidos, pero sí podemos parecer unos viajeros experimentados que conocen bien el lugar. El aplomo y evitar el aire de presa fácil nos pueden descartar como objetivo.

8. Siempre de mano. Este consejo tiene doble objetivo. Las maletas que facturamos siempre pueden resultar atractivas para algunos indeseables (especialmente si enviamos material fotográfico que deberá ir en recipientes especiales). Por otra parte, cualquiera que se haya asomado a la ventanilla de un avión, ha podido ver cómo algunos empleados de las líneas aéreas practican el lanzamiento de martillo con los bultos facturados (aunque hay que decir que hay pasajeros que parece que facturen yunques).

Por ello, hay que intentar que todo el equipo fotográfico viaje con nosotros en cabina. Por lo general las compañías permiten un trolley de dimensiones cada vez más reducidas (las típicas 55x40x20) y un bulto adicional (portátil, bolso ó ¡cámara!). Si tenemos una bolsa que se acople bien en la parte superior del trolley enganchada al asa del mismo (mi Lowepro Nova AW200, pese a ser muy grande queda discretita) pasaremos inadvertidos (las tripulaciones de los aviones si os fijáis viajan igual. Procurad no llevar nada más).

la lowepro nova AW 200 permite acoplarse al trolley mediante una cinta de tela en la parte posterior
la lowepro nova AW 200 permite acoplarse al trolley mediante una cinta de tela en la parte posterior

9. Cuidado en los hoteles. Las habitaciones de los hoteles son por desgracia más accesibles de lo que quisiéramos. El momento de limpieza de la habitación (cuando está con la puerta abierta) puede ser aprovechado por cualquiera para ver ese maravilloso objetivo que con placer estrenamos en el viaje y que hemos dejado descuidado encima de la cama para bajar a desayunar.

El uso de las cajas fuertes de la habitación, o incluso la del hotel (para los pros con cristales de tamaño considerable) lleva poco tiempo y al menos les dará a muchos de los cacos más trabajo (y si hay que reclamar a un seguro, no podrán considerarlo hurto al estar bajo llave).

10. Toca madera. Voy a ser el primero en seguir este consejo. Llevar equipo caro encima siempre comporta un riesgo y es imposible evitarlo por completo (salvo que decidamos no usarlo nunca). Por ello, hay que confiar también en no tener mala suerte. Pese a todo, estos diez consejos que no son más que sentido común, deberían hacer que concluyamos nuestras vacaciones sin sobresaltos la gran mayoría de las veces.

Pero que conste en acta que hay mil cosas que pueden ir mal, como se encarga de demostrar Internet. He aquí un par de videos en los que unas gaviotas roban una cámara (una gopro ligerita, claro) y un pulpo decide dar un “tirón” a un submarinista que acaba persiguiéndolo por medio océano.

¡Felices vacaciones y buenas fotos!

Robo de Gopro por gaviota (caso 1)

 

Robo de Gopro por gaviota (caso 2)

 

Pulpo aficionado a la fotografía

octopus steals my video camera and swims off with it (while it’s Recording) from Victor Huang on Vimeo.

La importancia del revelado en Camera Raw

La segunda oportunidad

Hace muchos años (debe ser que me estoy haciendo viejo) había un programa en Televisión Española. En la cabecera, un coche chocaba contra una piedra y se nos planteaba que bueno sería en ocasiones contar con una segunda oportunidad.

Por alguna razón nuestro cerebro saca recuerdos del baúl que creíamos olvidados, y la Segunda oportunidad me vino a la cabeza al hacer una entrada sobre el Camera Raw. Al fin y al cabo, para los que venimos de hacer foto con película química, el disparar en RAW se ha convertido en una nueva oportunidad para realizar correcciones que antes, como mínimo, requerían el acceso a un laboratorio para el revelado. Una oportunidad para poder corregir decisiones que muchas veces se toman en una décima de segundo.

En nuestros cursos siempre explico que una vez se descubre el RAW, nunca se vuelven a hacer fotos solo en jpg (como toda afirmación categórica, esta debiera considerarse en el contexto adecuado). El almacenamiento es hoy en día barato (comparado con la inversión en equipo fotográfico) y para cualquier aficionado a la fotografía, hacer las fotos en RAW debería estar fuera de toda cuestión.

El revelado de archivos RAW puede hacerse mediante los software propietarios de los fabricantes de cámaras (Nikon y Canon, por ejemplo, tienen los suyos) y podría discutirse que es la manera de obtener los mejores resultados. Pero desde hace ya una década, Adobe ofrece dentro de Photoshop el Camera Raw. Personalmente, y dado que tengo cámaras de varias marcas, prefiero dominar el programa de Adobe (presente en Photoshop y Lightroom) que me permite revelar los archivos de cualquier cámara presente y futura.

En cuanto a la calidad de los resultados, personalmente creo que el resultado de un revelado depende en gran medida de los gustos personales y del conocimiento del programa utilizado. Por ello, aunque es muy probable que si tuviera un perfecto conocimiento del Nikon Capture NX2, mis revelados de RAW serían potencialmente mejores, en la realidad, domino mucho mejor el software de Adobe y ello me permite conseguir el resultado que busco de manera más fácil y consistente.

El número de funciones de Camera Raw ha ido creciendo desde su creación en 2002 (apareció con la versión 7 de Photoshop como un plugin) y resultaría imposible cubrirlas en este post. Pero si al menos consigo transmitir la potencia del programa para revelar y mejorar nuestras fotografías, habré cumplido mi misión. Este es un ejemplo de una fotografía tal cual sale de la cámara y tras una edición de 3 minutos en Camera Raw:

Antes y después de un revelado con Camera Raw
Antes y después de un revelado con Camera Raw

Los usuarios de Photoshop puede que piensen inmediatamente que este tipo de edición también es posible sin recurrir al Camera Raw (existen una serie de herramientas en Photoshop que nos permitirían obtener un resultado como mínimo parecido). Sin embargo, Camera Raw trabaja con el archivo nativo del sensor de la cámara, por lo que la cantidad de información que contiene dicho archivo es mucho mayor que la que la contenida en un jpg típico de 8 bits.

Eso quiere decir que las ediciones en Camera Raw suelen tener una calidad final mucho mejor que aquellas que hacemos en Photoshop a partir de los jpg que la cámara. Una buena edición en Camera Raw debería producir una imagen incluso mejor como la original que sale de la cámara. Esto debe notarse en detalles como el ruido o los artefactos que un visionado al 100% a veces muestra:

Detalle Revelado Camera Raw
Detalle al 100% de la imagen revelada en Camera Raw (pulsar para ampliar)

Como ya comentába en aquel post de hace unos meses sobre la ética del Photoshop, el revelado de imágenes ya existía antes del Photoshop y un revelado en Camera Raw, pese a las grandes mejoras que puede suponer, no debe considerarse (en la mayoría de las ocasiones) como un retoque. De hecho cualquier cámara digital (incluso las de nuestros teléfonos móviles) realizan un revelado del archivo raw con herramientas muy similares a las disponibles en Camera Raw. De hecho, cualquier cámara antes de mostrar la imagen en la pantalla realiza al menos algún ajuste en las siguientes funciones:

  • Balance de blancos (temperatura de color de la fotografía)
  • Enfoque (aumenta nitidez)
  • Reducción de ruido
  • Corrección de distorsión de lente y viñetas
  • Corrección de luces y sombras
  • Interpretación del color y determinación del nivel de saturación
  • Curva “S” para incrementar contraste

En definitiva, se trata de tomar control acerca de cómo la imagen que hemos capturado se plasma finalmente. Y de hecho, con el rango dinámico y la profundidad de color de 14 bits de algunas de las cámaras actuales, realmente supone tener una segunda oportunidad de acertar con nuestra foto (de ahí la referencia al principio de la entrada).

Revelar una imagen en Camera Raw es un proceso sencillo, pese a que dominar los fundamentos que lo permiten y un control total del proceso requieren una dedicación mucho mayor. Seguramente dedicaremos muchas más entradas en Pixelando a todos esos detalles, pero mientras tanto, dejo al lector con 3 mensajes clave:

  1. El revelado en raw proporciona un control total sobre las imágenes que capturamos con nuestra cámara digital. Por ello, si consideramos una afición relativamente seria a la fotografía, esta será una de las características imprescindibles de nuestra cámara.
  2. El guardar todas nuestras fotos en formato raw nos garantiza la mayor flexibilidad y posibilidad de edición de nuestras imágenes que existe. La memoria (tarjetas y disco duro) es mucho más barata que el resto de nuestro equipo.
  3. Dominar el revelado en raw es imprescindible para cualquier fotógrafo aficionado o profesional.

Para no dejar en ascuas a los apreciados lectores, aquí adjunto una serie de enlaces a documentación online de Adobe acerca de cómo usar el Camera Raw:

 

 

El tamaño importa – ¿Por qué un sensor full frame?

Hace un par de meses explicaba cuáles podían ser los criterios para comprar una cámara digital seria. En dicho post, así como en los últimos acerca de la D800 y la D600 hacíamos mucho énfasis acerca de los sensores “full frame”. ¿Realmente es tan importante el tamaño del sensor?

Es algo que llevo explicando muchos años en nuestros cursos pero que no es posible entender sin ciertos conceptos básicos acerca de los sensores que llevan todas nuestras cámaras.

El sensor es la “película” que llevan todas las cámaras digitales. Es el encargado de recoger la luz que atraviesa el objetivo y responsable del tamaño y factor clave en la calidad de las fotos.

Sensor de la D800 con 36 Megapíxels

El sensor también es la razón por la cual el tamaño importa en fotografía. Antes de la era digital, un mayor tamaño de película significaba un mayor negativo y por tanto mayor cantidad de información y posibilidad de ampliación de las fotografías.

Hoy en día se puede hacer una afirmación parecida. Cuanto mayor es el sensor, mejor es la calidad de las fotos tomadas. Estos son los factores clave:

Densidad de píxeles: Pese a lo que nos quieran hacer creer los anuncios, no es lo mismo meter 8 millones de pequeños sensores de luz en un móvil que en una cámara reflex. Obviamente, a igualdad de número de píxeles un sensor más grande tiene píxeles más “gordos”. No hay que saber mucha electrónica para entender que miniaturizar es complicado y cuando los píxeles alcanzan ciertos límites físicos la calidad se resiente.

Ruido: Píxeles más pequeños reciben menos luz (menos fotones) y por tanto, para mostrar imágenes igual de luminosas necesitan amplificar más. Al igual que con nuestro equipo de audio del coche, si queremos amplificar mucho, al final se oye ruído y distorsión (esta es una versión un tanto simplificada, pero a los efectos nos debería valer). Este ruido se nota especialmente con muy poca luz (al igual que lo notamos cuando algo está grabado con un volumen muy bajo y tratamos de amplificarlo, con el consequente ruido).

Por lo tanto las ventajas de un sensor grande son:

  • Menor ruido (a igualdad de densidad de píxeles)
  • Mayor número de píxeles (a igual densidad, y por tanto, calidad)
  • Mayor tamaño del visor

Sin embargo un sensor mayor también conlleva desventajas. Estas son las principales:

  • Mayor tamaño de la cámara
  • Mayor exigencia para la óptica (es más complicado -y caro- fabricar objetivos que sean nítidos o luminosos en las esquinas)
  • Menor alcance (o menor “zoom” -discúlpenme el uso incorrecto del término). Es decir, un mismo objetivo se “acerca” menos (por eso las cámaras pequeñas son capaces de tener un zoom tan potente).

Lo cierto es que con dicha lista, parece poco adecuado definirse por un sensor de tamaño mayor. Y sinceramente, esa es mi recomendación para el 95% de los aficionados. ¿Por qué entonces tanto revuelo por las cámaras full frame?

Lo cierto es que primero Canon y luego Nikon se han decantado por este tamaño para sus líneas profesionales. Eso implica que las ópticas “insignia” de cada casa están optimizadas para ese tamaño (aunque sean compatibles con réflex de sensores más pequeños, el campo de visión obtenido no es el mismo -la distancia focal efectiva varía).

Por otra parte, hay un extenso mercado de objetivos de segunda mano de la era pre-digital. Muchos fabricantes nos permiten utilizarlos con las cámaras más modernas sin perder ninguna de sus funciones.

Hay más razones (algunas de ellas difíciles de explicar sin entrar en temas bastante técnicos y a las que posíblemente dediquemos entradas de Pixelando en el futuro) pero espero que con esto haya quedado claro que en fotografía, para bien o para mal, el tamaño sí importa.

Nikon D600. ¿La full frame asequible? – Precio y especificaciones

En los últimos días parece confirmarse que Nikon quiere cambiar el mercado de las DSLR (cámaras réflex digitales). Tras la aparición de la D800 el cambio de concepto de la marca japonesa se hizo visible, sustituyendo la D700 (una cámara con pocos píxeles pero una excelente calidad a baja luz) por la D800, que rompía la barrera de los 30 Megapíxeles y apostaba por cantidad, pero también por mucha calidad.

Ahora le ha llegado el turno a la D600. Si las especificaciones que publica la siempre bien informada NikonRumors son correctas, estamos ante una DSLR full frame (de sensor de 35mm) a un precio muy asequible (se rumorea en torno a 1500$, lo que podría convertirse en unos 1200 Eur).

Imagen filtrada de la Nikon D600 (Xitec.com)

Evidentemente, este precio es de todo menos barato para la mayoría de los mortales, pero si pensamos que hasta hace tres años los sensores de tamaño completo eran exclusivos de cuerpos profesionales (cámaras que, sin objetivos, valen más de 5000€) lo cierto es que la perspectiva a más de uno le está poniendo los dientes muy largos.

Es importante destacar para los no iniciados que una cámara con un sensor FX (denominación que Nikon utiliza para los sensores Full Frame o de 35mm) puede que no sea compatible con nuestros objetivos actuales.

Saldremos de dudas dentro de pocos días, pero con las especificaciones prometidas parece muy difícil justificar la compra de la D800 por la diferencia de precio. Habrá que esperar para ver cómo se comporta el sensor de la D600 (el de la D800 es espectacular) así como el sistema de enfoque, una de las parcelas en las que Nikon está teniendo más problemas últimamente.

Estas son las previsibles especificaciones de la D600 (Nikonrumors.com):

  • Sensor de 24.7MP full frame
  • Peso: 760g (850g con batería y tarjetas de memoria) -la D800 pesa 900g
  • Pantalla de 3.2″ LCD con 921.000 píxeles y sensor de luz
  • Salida HDMI
  • Compresión de video: H264/MPEG-4
  • Video Full HD con 30p, 25p, 24p, HD with 60p, 50p, 30p, 25p
  • Visor con cobertura del 100%
  • Motor de enfoque incluido en el cuerpo (para objetivos autofocus sin motor)
  • Cuerpo de aleacción de magnesio (solo la parte superior y trasera) y sellado anti-elementos
  • Rango ISO: 100-6400 (con Lo-1 ISO 50 y Hi-2 ISO 25,600)
  • 39 puntos de enfoque AF (con opción de 11), 9 de ellos de tipo cruz
  • Detección de caras en el enfoque
  • Compensación de exposición: ±5 EV (igual que la D800)
  • Batería EN-EL15 recargable de ión Litio
  • Disparo de ráfaga de 5 fps -disparos por segundo (igual que la D700, la D800 tiene 4fps)
  • Máxima velocidad de obturación de 1/4000 s
  • 2 ranuras de tarjeta SD card con soporte Eye-fi para transmisión Wifi
  • Flash integrado con velocidad de sincronización de 1/250 s
  • Dos configuraciones de usuario: U1 y U2
  • Botón de Fn
  • Modo de recorte DX automático
  • Editor RAW incorporado
  • Función time-lapse
  • Función HDR
  • Grip externo de batería nuevo
  • Procesado de imagen de 16 bits
  • Procesador Expeed 3
  • Máxima grabación de video: 30 minutos
  • Micrófono integrado
  • 19 modos de escena
  • Vida útil: 150.000 actuaciones (la D800 tiene 200.000)

¿Cómo elegir tu primera cámara digital seria?

En mis cursos, es muy habitual que los alumnos se aproximen después de alguna de las clases y pregunten acerca de qué cámara deben comprarse. Siempre les contesto que “la más barata”. Tras contemplar su mirada escéptica durante un par de segundos insisto: “no, en serio, la más barata”.

La elección de una cámara fotográfica no es un problema trivial. Se trata de una decisión que implica muchos factores y que probablemente no tenga una solución única. Pero lo que sí parece claro es que el uso final de la cámara determinará la elección. Para el usuario ocasional tal vez una compacta con controles manuales y óptica luminosa (como la Canon S100) sea más que suficiente. Estas cámaras permiten un control similar al de las reflex, pero con un tamaño minúsculo. Son la élite de las “point and shoot” (compactas).

(Nota: hemos sabido luego que Canon ha encontrado un problemilla en alguna de estas cámaras. Ante la duda, los modelos anteriores, casi idénticos, S90 y S95 pueden servir -y en ocasiones encontrarse a precios muy bajos)

Canon S100 – Una compacta para fotógrafos muy serios

El amateur viajero tal vez prefiera una cámara con mejores ópticas de tipo intercambiable que le proporcione gran calidad de imagen, pero no quiera el volumen adicional de una réflex. Las cámaras sin espejo (mirrorless) están copando el mercado y algunas son más caras que sus equivalentes en reflex. Ejemplos destacados son la Fuji X-Pro 1, la Olympus OM-D E-M5 o la Sony Alpha NEX-7.

La Fuji X-Pro 1. Una mirrorless de alto standing

Sin embargo, las reinas siguen siendo las reflex digitales (DSLR – Digital Single Lens Reflex). Los profesionales y amateurs serios consideran este formato la referencia (dejando fuera a formatos superiores) y aquí Canon y Nikon sin duda lideran la carrera. Sin embargo, incluso dentro de las DSLR, la gama es amplísima y desde las cámaras de entrada con objetivo de kit (habitualmente un 18-55) y que oscilan los 500 Eur a las semi-profesionales como la Nikon D800, que como decíamos parece en la actualidad la cámara más deseada del planeta, existe una amplia gama de opciones.

La elección dependerá como decía del uso y habrá que responder a preguntas como:

  • ¿Cuánto me quiero gastar?
  • ¿Me importa el peso o el tamaño?
  • ¿Cuánto valoro la calidad? (frente a peso, tamaño y precio)
  • ¿Voy a seguir invirtiendo en fotografía, o esta es mi compra final

Ninguna de estas preguntas nos contestará acerca de la marca que debemos elegir. Pero sí nos darán pistas acerca de qué tipo de cámara comprar y el nivel de precio. Se trata sin duda de una decisión difícil, que puede llevar a cientos de horas de lectura en la red como las que probablemente le estés dedicando ahora.

La diferencia entre las grandes marcas es mínima y aunque existen avances tecnológicos que las separan durante algún tiempo, todas las marcas son capaces de ofrecer productos similares en un tiempo razonable. Por ello, como ya sabes que no te voy a dar una piedra filosofal te dejo con mis reglas básicas para la compra de una cámara:

  1. Decide para qué quieres la cámara. ¿Cómo la vas a usar la mayoría de las veces?
  2. Elije qué tipo de cámara te conviene: a) Compacta, b) sin espejo, c) reflex
  3. Si estás leyendo este blog, debes haber elegido b) o c) -a no ser que estemos hablando de una segunda cámara-. Si no lo has hecho, cambia tu elección
  4. Elige marca
  5. Compra la más barata que cumpla tus necesidades en 1)
  6. Si es un capricho, olvida los pasos anteriores. Cómprate la que te gusta (si la puedes pagar)

Los pasos 4) y 5) son intercambiables. Tal vez la marca venga determinada buscando el precio más barato, o puede que hayas heredado ópticas de una determinada marca. Pero hagas lo que hagas, compra la cámara más barata.

¿Por qué? Esta entrada es para gente que quiere comprarse su primera cámara seria (si sigues leyendo debes ser uno de ellos). Y si como a muchos te va a gustar esto de la fotografía, prefiero que guardes tu dinero. Porque pronto descubrirás que la diferencia no la marca la cámara. El fotógrafo es lo más importante… pero si hay un elemento del equipo que es determinante, son los objetivos. Pronto aprenderás que estos son casi siempre mucho más caros que los cuerpos (las cámaras) y desearás tener algo más de dinero disponible.

Además, la tecnología digital avanza a una velocidad tremenda. Ahora no debes saber mucho de fotografía aún (no tienes tu primera cámara seria), pero para cuando hayas aprendido, posiblemente el mercado ofrezca por menos dinero del que te gastaste en tu primera cámara una opción mucho mejor.

Es más, puede que en un par de años te convenzas que la marca X es mejor que la Y, y que estabas equivocado. Puede que tu novio/a sea un fanático de la marca Z y quieras cambiarte, o puede que hayan inventado algo nuevo. En cualquiera de los casos, salvo que tengas muy claro lo que quieres, en fotografía digital es mejor asegurar. Todo cambia muy rápido. Por eso mi consejo sigue siendo que compres barato. No te preocupes, que seguro que gastarás más dinero en esto de la fotografía antes de que te des cuenta.