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El tamaño importa – ¿Por qué un sensor full frame?

Hace un par de meses explicaba cuáles podían ser los criterios para comprar una cámara digital seria. En dicho post, así como en los últimos acerca de la D800 y la D600 hacíamos mucho énfasis acerca de los sensores “full frame”. ¿Realmente es tan importante el tamaño del sensor?

Es algo que llevo explicando muchos años en nuestros cursos pero que no es posible entender sin ciertos conceptos básicos acerca de los sensores que llevan todas nuestras cámaras.

El sensor es la “película” que llevan todas las cámaras digitales. Es el encargado de recoger la luz que atraviesa el objetivo y responsable del tamaño y factor clave en la calidad de las fotos.

Sensor de la D800 con 36 Megapíxels

El sensor también es la razón por la cual el tamaño importa en fotografía. Antes de la era digital, un mayor tamaño de película significaba un mayor negativo y por tanto mayor cantidad de información y posibilidad de ampliación de las fotografías.

Hoy en día se puede hacer una afirmación parecida. Cuanto mayor es el sensor, mejor es la calidad de las fotos tomadas. Estos son los factores clave:

Densidad de píxeles: Pese a lo que nos quieran hacer creer los anuncios, no es lo mismo meter 8 millones de pequeños sensores de luz en un móvil que en una cámara reflex. Obviamente, a igualdad de número de píxeles un sensor más grande tiene píxeles más “gordos”. No hay que saber mucha electrónica para entender que miniaturizar es complicado y cuando los píxeles alcanzan ciertos límites físicos la calidad se resiente.

Ruido: Píxeles más pequeños reciben menos luz (menos fotones) y por tanto, para mostrar imágenes igual de luminosas necesitan amplificar más. Al igual que con nuestro equipo de audio del coche, si queremos amplificar mucho, al final se oye ruído y distorsión (esta es una versión un tanto simplificada, pero a los efectos nos debería valer). Este ruido se nota especialmente con muy poca luz (al igual que lo notamos cuando algo está grabado con un volumen muy bajo y tratamos de amplificarlo, con el consequente ruido).

Por lo tanto las ventajas de un sensor grande son:

  • Menor ruido (a igualdad de densidad de píxeles)
  • Mayor número de píxeles (a igual densidad, y por tanto, calidad)
  • Mayor tamaño del visor

Sin embargo un sensor mayor también conlleva desventajas. Estas son las principales:

  • Mayor tamaño de la cámara
  • Mayor exigencia para la óptica (es más complicado -y caro- fabricar objetivos que sean nítidos o luminosos en las esquinas)
  • Menor alcance (o menor “zoom” -discúlpenme el uso incorrecto del término). Es decir, un mismo objetivo se “acerca” menos (por eso las cámaras pequeñas son capaces de tener un zoom tan potente).

Lo cierto es que con dicha lista, parece poco adecuado definirse por un sensor de tamaño mayor. Y sinceramente, esa es mi recomendación para el 95% de los aficionados. ¿Por qué entonces tanto revuelo por las cámaras full frame?

Lo cierto es que primero Canon y luego Nikon se han decantado por este tamaño para sus líneas profesionales. Eso implica que las ópticas “insignia” de cada casa están optimizadas para ese tamaño (aunque sean compatibles con réflex de sensores más pequeños, el campo de visión obtenido no es el mismo -la distancia focal efectiva varía).

Por otra parte, hay un extenso mercado de objetivos de segunda mano de la era pre-digital. Muchos fabricantes nos permiten utilizarlos con las cámaras más modernas sin perder ninguna de sus funciones.

Hay más razones (algunas de ellas difíciles de explicar sin entrar en temas bastante técnicos y a las que posíblemente dediquemos entradas de Pixelando en el futuro) pero espero que con esto haya quedado claro que en fotografía, para bien o para mal, el tamaño sí importa.

¿Cómo elegir tu primera cámara digital seria?

En mis cursos, es muy habitual que los alumnos se aproximen después de alguna de las clases y pregunten acerca de qué cámara deben comprarse. Siempre les contesto que “la más barata”. Tras contemplar su mirada escéptica durante un par de segundos insisto: “no, en serio, la más barata”.

La elección de una cámara fotográfica no es un problema trivial. Se trata de una decisión que implica muchos factores y que probablemente no tenga una solución única. Pero lo que sí parece claro es que el uso final de la cámara determinará la elección. Para el usuario ocasional tal vez una compacta con controles manuales y óptica luminosa (como la Canon S100) sea más que suficiente. Estas cámaras permiten un control similar al de las reflex, pero con un tamaño minúsculo. Son la élite de las “point and shoot” (compactas).

(Nota: hemos sabido luego que Canon ha encontrado un problemilla en alguna de estas cámaras. Ante la duda, los modelos anteriores, casi idénticos, S90 y S95 pueden servir -y en ocasiones encontrarse a precios muy bajos)

Canon S100 – Una compacta para fotógrafos muy serios

El amateur viajero tal vez prefiera una cámara con mejores ópticas de tipo intercambiable que le proporcione gran calidad de imagen, pero no quiera el volumen adicional de una réflex. Las cámaras sin espejo (mirrorless) están copando el mercado y algunas son más caras que sus equivalentes en reflex. Ejemplos destacados son la Fuji X-Pro 1, la Olympus OM-D E-M5 o la Sony Alpha NEX-7.

La Fuji X-Pro 1. Una mirrorless de alto standing

Sin embargo, las reinas siguen siendo las reflex digitales (DSLR – Digital Single Lens Reflex). Los profesionales y amateurs serios consideran este formato la referencia (dejando fuera a formatos superiores) y aquí Canon y Nikon sin duda lideran la carrera. Sin embargo, incluso dentro de las DSLR, la gama es amplísima y desde las cámaras de entrada con objetivo de kit (habitualmente un 18-55) y que oscilan los 500 Eur a las semi-profesionales como la Nikon D800, que como decíamos parece en la actualidad la cámara más deseada del planeta, existe una amplia gama de opciones.

La elección dependerá como decía del uso y habrá que responder a preguntas como:

  • ¿Cuánto me quiero gastar?
  • ¿Me importa el peso o el tamaño?
  • ¿Cuánto valoro la calidad? (frente a peso, tamaño y precio)
  • ¿Voy a seguir invirtiendo en fotografía, o esta es mi compra final

Ninguna de estas preguntas nos contestará acerca de la marca que debemos elegir. Pero sí nos darán pistas acerca de qué tipo de cámara comprar y el nivel de precio. Se trata sin duda de una decisión difícil, que puede llevar a cientos de horas de lectura en la red como las que probablemente le estés dedicando ahora.

La diferencia entre las grandes marcas es mínima y aunque existen avances tecnológicos que las separan durante algún tiempo, todas las marcas son capaces de ofrecer productos similares en un tiempo razonable. Por ello, como ya sabes que no te voy a dar una piedra filosofal te dejo con mis reglas básicas para la compra de una cámara:

  1. Decide para qué quieres la cámara. ¿Cómo la vas a usar la mayoría de las veces?
  2. Elije qué tipo de cámara te conviene: a) Compacta, b) sin espejo, c) reflex
  3. Si estás leyendo este blog, debes haber elegido b) o c) -a no ser que estemos hablando de una segunda cámara-. Si no lo has hecho, cambia tu elección
  4. Elige marca
  5. Compra la más barata que cumpla tus necesidades en 1)
  6. Si es un capricho, olvida los pasos anteriores. Cómprate la que te gusta (si la puedes pagar)

Los pasos 4) y 5) son intercambiables. Tal vez la marca venga determinada buscando el precio más barato, o puede que hayas heredado ópticas de una determinada marca. Pero hagas lo que hagas, compra la cámara más barata.

¿Por qué? Esta entrada es para gente que quiere comprarse su primera cámara seria (si sigues leyendo debes ser uno de ellos). Y si como a muchos te va a gustar esto de la fotografía, prefiero que guardes tu dinero. Porque pronto descubrirás que la diferencia no la marca la cámara. El fotógrafo es lo más importante… pero si hay un elemento del equipo que es determinante, son los objetivos. Pronto aprenderás que estos son casi siempre mucho más caros que los cuerpos (las cámaras) y desearás tener algo más de dinero disponible.

Además, la tecnología digital avanza a una velocidad tremenda. Ahora no debes saber mucho de fotografía aún (no tienes tu primera cámara seria), pero para cuando hayas aprendido, posiblemente el mercado ofrezca por menos dinero del que te gastaste en tu primera cámara una opción mucho mejor.

Es más, puede que en un par de años te convenzas que la marca X es mejor que la Y, y que estabas equivocado. Puede que tu novio/a sea un fanático de la marca Z y quieras cambiarte, o puede que hayan inventado algo nuevo. En cualquiera de los casos, salvo que tengas muy claro lo que quieres, en fotografía digital es mejor asegurar. Todo cambia muy rápido. Por eso mi consejo sigue siendo que compres barato. No te preocupes, que seguro que gastarás más dinero en esto de la fotografía antes de que te des cuenta.