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Tarjetas de memoria y lectores de tarjetas: cómo elegir correctamente

Una de las preguntas que más frecuentemente recibo durante nuestros cursos es la de cómo gestionar los archivos que salen de nuestra cámara digital. Casi todos nosotros hemos experimentado alguna vez tarjetas de memoria corruptas, pérdidas de imágenes, etc.

La elección de la tarjeta de memoria adecuada y al mismo tiempo la correcta gestión de la misma pueden suponer una gran diferencia. Sin embargo, existe la errónea creencia de que una tarjeta muy rápida es imprescindible para realizar fotografía digital. En concreto hay que comprender cómo funciona la memoria de una cámara digital:

Flujo de datos en una cámara digital
Flujo de datos en una cámara digital

Como puede observarse en la figura, la mayoría de las cámaras llevan un chip de memoria interno por el que pasan nuestras fotos antes de grabarse en la tarjeta de memoria. Ese chip (el buffer) permite que podamos disparar en ráfaga sin tener la limitación de velocidad de la tarjeta de memoria (el buffer es muchísimo más rápido que la tarjeta). De hecho, nuestra cámara podría (en principio) hacer un número limitado de fotos y guardarlas en dicho chip sin utilizar para nada la tarjeta de memoria externa. Sin embargo, esa memoria es volátil y perderíamos la información al apagar la cámara. Por ello, las cámaras intentan volcar cuanto antes todas las fotos a las tarjetas externas.

A mayor número de megapíxels, mayor debe ser el tamaño del buffer. Pero su tamaño es siempre limitado, y todas las cámaras reflex llegan a un punto en que los disparos en ráfaga se ralentizan.

Ese momento se da cuando el buffer está lleno y es necesario ir vaciando a la tarjeta conforme entre la información. En ese momento (y sólo en ese momento), la cámara comienza a funcionar a la velocidad de la tarjeta, una velocidad que como hemos dicho es mucho más lenta.

Muchos de vosotros habréis notado que la luz que indica que la cámara está escribiendo en la tarjeta de memoria (esa que sirve para saber que NO se puede apagar la cámara hasta que termine) sigue encendida a veces un buen rato tras terminar de hacer fotos. Lo que sucede es que el buffer está vaciándose y grabando las fotos que hemos hecho en la tarjeta.

Las prestaciones del buffer se ven seriamente afectada si (como debiéramos) estamos haciendo las fotos en RAW por lo que es de esperar que nuestra cámara no dispare tan rápidamente (o pueda hacer tantas fotografías seguidas) como cuando lo hacemos en jpg. Personalmente, cuando necesito gran velocidad de disparo, cambio a jpg hasta que termino para luego devolver la cámara a jpg+raw.

Pero en definitiva, salvo que seamos fotógrafos con necesidades de disparo de ráfaga elevadas, seguramente con el buffer de la cámara nos sirva, y por tanto cualquier tarjeta cumpla con creces. Si, como es mi caso, tenemos una cámara con muchos megapíxeles (la D800) ni siquiera la más veloz de las tarjetas podrá hacer frente al aluvión de datos que se le viene encima. Y en cualquier caso, seguramente tenga mucha más influencia el cuerpo (la cámara) que la tarjeta en toda esta historia. Consecuencia: no merece la pena comprar las tarjetas super-rápidas (y también super-caras).

Otra cosa distinta es el video. Las nuevas cámaras son capaces de grabar video de manera muy profesional a 1080p. En este caso no hay buffer que valga y la velocidad de la tarjeta es crítica para poder soportar el flujo constante de datos que supone la grabación de video. Sin embargo, existen tarjetas muy económicas cuya velocidad permite perfectamente grabar video y eso debería ser más que suficiente.

En concreto yo recomiendo siempre dos marcas (con independencia de que haya más marcas que den buenos resultados):

  1. Trascend: Calidad/precio es de lo mejor que podemos encontrar. Dan pocos o ningún problema si las tratamos correctamente y son baratas: Transcend – Tarjeta de memoria SDHC 32 GB
  2. Sandisk: No en vano son los inventores del formato y de alguna manera la marca “premium”. Obviamente esto se paga: Sandisk Ultra SDHC Class 10 – Tarjeta de 32 GB.
La tarjeta Trascend de 32Gb y Clase 10. Una excelente alternativa por su relación calidad/precio
La tarjeta Trascend de 32Gb y Clase 10. Una excelente alternativa por su relación calidad/precio

Los más observadores ya se habrán dado cuenta que ambas tarjetas enlazadas son de Clase 10 (ese pequeño circulo con un número que hay junto al logo de SD). Con independencia de cuantos “ultra”, “professional”, “mega-super-fast” tengan las tarjetas que veamos, ese pequeño número nos garantiza una velocidad de transferencia mínima, que en este caso significa que soporta video HD (1080p). Es decir, lo que nosotros queríamos.

Las mismas recomendaciones pueden hacerse para una tarjeta CF (el otro tipo más utilizado en cámaras digitales). Estas tarjetas son de mayor tamaño,robustez y posiblemente rapidez y siempre parecen aportar un plus de seguridad (en la práctica yo no he tenido problemas con ninguna de las dos tecnologías). A cambio, son algo más caras:

En alguna ocasión me han preguntado qué es mejor en una cámara: tarjeta CF o SD. Personalmente prefiero la CF por las razones expuestas anteriormente (al fin y al cabo aunque son más caras, en el precio global de una cámara es una diferencia mínima). Sin embargo nunca eligiría una cámara por el tipo de tarjeta que lleva.

Otra cosa muy distinta son aquellas cámaras que permiten llevar dos tarjetas simultáneamente, lo que nos permitirá tener copias de seguridad de las fotos que hagamos directamente sobre la marcha. Sin embargo esta opción tan sólo está disponible en modelos de gama alta, por lo que no merece la pena obsesionarse con ella.

Una vez tenemos nuestra tarjeta hay que seguir 3 reglas para intentar minimizar las posibilidades de perder fotos:

1. Formatear la tarjeta cada vez que la vaciemos en el ordenador

La mayoría de las pérdidas de información suceden cuando hay archivos que se corrompen o tablas de partición que fallan. Si borramos los archivos desde el navegador del ordenador y no la formateamos nunca, estamos pidiendo a gritos que falle en algún momento.

2. Formatear siempre la tarjeta desde la cámara en la que vayamos a usarla

Podríamos juntar esta regla con la primera, pero es tan importante que merece un lugar para sí misma. Pese a que pueda parecer lo mismo, es importante dejar que la cámara prepare la tarjeta para dejar las fotos sin problemas. Si cambiamos la tarjeta de cámara sin duda hay que vaciarla antes y formatearla nada más introducirla en la cámara. Si juntamos esta regla con la regla 1, cada vez que copiemos las fotos al ordenador de manera definitiva formatearemos la tarjeta desde la cámara.

3.Transferir las fotos con un lector de tarjetas externo BUENO
Personalmente no tengo nada contra utilizar la cámara para transferir las fotos al ordenador usando un cable USB. No creo que sea mucho más peligroso que usar un lector externo. Sin embargo, si se apaga accidentalmente la cámara podría dar problemas y la velocidad posiblemente sea menor que con un lector dedicado: Lector de tarjetas de memoria Lexar Professional (USB 3.0).

Además, algunas marcas como Nikon han empezado a solicitar que la transferencia se haga a través de un software propietario por lo que ya no actúan como un disco externo del sistema operativo. Personalmente no soporto este tipo de software, lo que unido a la comodidad, rapidez, seguridad y precio de un buen lector de tarjetas (como el que os recomiendo de Lexar) hace ya algo más de un año que empecé a utilizarlo para todas mis transferencias de archivos.

Para nada os recomiendo el uso de lectores sin marca, de estos que nos regalan como productos de merchandising. No sólo pueden corromper nuestros archivos sino que pueden dañar físicamente las tarjetas. Esto no quiere decir que no funcionen. Pero yo no les confiaría ninguna foto a la que le tuviera cierto aprecio.

Un buen lector externo de tarjetas de memoria puede resultar de gran ayuda
Un buen lector externo de tarjetas de memoria puede resultar de gran ayuda

¡Hacer copias de seguridad!

No tienen mucho que ver con las tarjetas, pero sí con la gestión de archivos. De nada sirve copiar las fotos a un único disco duro que puede morir, también, como las propias tarjetas. Por ello, mientras sólo tengamos una copia de los archivos no es buena idea borrar las tarjetas. Lo mejor es automatizar la copia de seguridad de nuestro ordenador para que una vez volcadas las fotos, podamos dormir tranquilos.

Seguramente las opciones de copias de seguridad merezcan una o varias entradas aparte, pero no puedo cerrar esta sin enfatizar lo importante que es que tengáis vuestras fotos al menos en dos discos duros distintos. De lo contrario de nada servirá todo lo dicho anteriormente en este blog en lo relativo a la fotografía. No seríais los primeros en tener que pagar una pequeña fortuna a alguna empresa de informática forense para que recupere archivos de todo tipo, incluidas las fotos.

Hace 10 años, con mi primera cámara digital, estuve a punto de perder unas fotos debido a un fallo del sistema tarjeta SD/cámara/lector barato. Desde entonces no he tenido ni un solo incidente (toco madera) después de decenas de miles de fotos. Estoy convencido que seguir los pasos y recomendaciones de esta entrada os puede ayudar a que tampoco vosotros tengáis problemas.

Nikon D600 vs. D800. La batalla de las FX (parte 2)

Primera parte
Este post es la segunda parte de la entrada dedicada a comparar las dos últimas cámaras de Nikon en formato FX, la D600 y la D800. En la primera parte pueden encontrarse las primeras 10 diferencias entre las dos cámaras. Esta entrada refleja otras 10 diferencias adicionales.

11. Vida útil del obturador
Como muchas de las diferencias en esta segunda parte de la comparativa, esta puede que no le quite el sueño a la mayoría de mortales. La vida útil del obturador en la D800 (según Nikon) es de 200.000 disparos. En el caso de la D600 es de tan “sólo” 150.000. Estas cifras son importantes para fotógrafos profesionales. Sin embargo, el aficionado de a pie debe decidir si esto supone un factor diferenciador.

Por ejemplo, mi D300 acumuló tan solo 15.000 disparos en 4 años. Con una vida útil esperada de 150.000, no parece que este sea en mi caso un factor crítico. En cualquier caso, se trata de un signo de robustez mecánica (aunque también posiblemente de difereciación de marca).

12. Disparo continuo
Nuevamente se trata de una diferencia que tendrá que valorar el usuario. Durante meses hemos estado leyendo a potenciales usuarios de D800 (en realidad los propietarios de la cámara estaban por ahí haciendo fotos) diciendo que los 4 fps (frames por segundo, o disparos por segundo) que ofrece este cuerpo son insuficientes. La D600 logra 5,5 fps, lo que la iguala con la D700 (la antecesora en FX en Nikon).

Personalmente, ahora que he probado la D800 debo decir que a mí me parece una cámara muy rápida y para mi uso sobra. Especialmente porque cámaras potencialmente más rápidas (mi D300 alcanzaba 8 fps con el grip) a veces tan solo alcanzaban esas cifras disparando en JPG y no en RAW. La D800 tiene 4fps “reales”, es decir, en todas las condiciones. Salvo fotógrafos de eventos deportivos, creo que es más que suficiente.

13. USB2 vs USB3
Para la mayoría de los usuarios de Mac puede que esto no sea mucha ventaja. Hace poco salieron los primeros ordenadores de Apple que soportan el nuevo estándar USB, aunque aún no viene de serie en muchos (y si tu ordenador tiene algún tiempo, no lo tiene seguro). En el caso de los PC la cosa puede que mejore un poco puesto que se comenzó a instalar hace más tiempo.

Sin embargo, para quién tenga un ordenador que si lo soporte, la diferencia puede ser notable. Al fin y al cabo estamos hablando de ficheros muy muy grandes, y los tiempos de transferencia entre cámara y ordenador se hacen eternos.

Obviamente, dicho todo esto, no hay nada que no se arregle con un lector de tarjetas. Y en este caso hay que recordar que aparte del estándar de comunicación, nos veremos tremendamente limitados por la velocidad de la propia tarjeta de memoria.

 

14. Baterías y grips
Siendo fieles a la entrada de Brigadir en la que está basada este post, tenía que incluir este punto. Sin embargo me parece que no hay diferencias notables. Las dos cámaras usan la nueva batería EN-EL15, lo que obligará a antiguos usuarios a renovar su parque de baterías. Las dos utilizan grips nuevos (MB-D12 y MB-D14) . El grip de la D800 permite aumentar los fps del disparo continuo (aunque no en RAW) pero el grip de la D600 es casi 70 Eur más barato. Diferencias, pero escasas.

15. Conectividad de flash (¡y GPS!)
La D800 cuenta con un conector PC sync para sincronizar el flash con cable. Aunque ambas cámaras cuentan con el sistema de sincronización inalámbrico de Nikon (a través del flash de la propia cámara) este conector puede suponer una diferencia para trabajar en estudio.

Además, la D600 tampoco tiene el conector de 10 pines que permite conectar una unidad para enlazar con un GPS bluetooth externo, en una de las soluciones más elegantes que existen para georreferenciar fotos con una Nikon. En el caso de la D800 se conectaría en el frontal de la cámara a través del PC-sync, mientras que en la D600 tendríamos que abrir el compartimento de los conectores (USB, HDMI) siendo bastante más incómodo.

16. Nikon Professional User Scheme
Los usuarios “profesionales” de Nikon tienen ciertas ventajas. Para estar registrado como usuario profesional hay que tener equipo profesional (al menos un cuerpo y un par de objetivos). La D800 cuenta como profesional, la D600 no. Pero dudo que nadie decida en función de esto.

17. Botón AF-On
Hace tiempo que no dejo que la cámara enfoque lo que quiera y cuando quiera. Para ello, tuve que acostumbrarme a una técnica que consiste en enfocar con el pulgar con el botón AF-On y disparar luego. De esta manera es posible elegir con precisión el punto y momento del enfoque y una vez queda fijado el disparo no necesita esperar.

Aunque en cámaras como la D600 este botón no está presente (sí en la D800) es posible reprogramar el botón de AE-L/AF-L. Sin embargo mi experiencia con este tipo de cuerpos es que el posicionamiento no suele ser tan ergonómico (posiblemente una indirecta de Nikon nuevamente para comprar el cuerpo caro)

18. Dial de modos y modos de escena
La D800 cuenta con un dial profesional. Eso quiere decir que no cuenta con un modo “Auto” ni con los típicos modos de “escena” (paisaje, retrato, etc.). Se sobreentiende que un profesional no necesita todo esto y sabe cómo configurar su cámara para cada ocasión.

Vista superior con el detalle del dial de modos de la Nikon D600

La D600 está vestida de cámara de consumidor de a pie, y por lo tanto sí tiene modo Auto (aunque quién use una D600 en modo Auto sin duda no merecería tener esa cámara). Aparte de la estética (sin duda baja muchos enteros tener la ruedecita con el Auto y el paisaje) el dial profesional permite acceder a la configuración de ISO, calidad, balance de blancos y horquillado sin entrar en menús. Para los que estamos acostumbrados a dicha disposición esto sí puede suponer un elemento diferenciador.

19. Modos de medición de luz
La diferencia nuevamente estriba en los controles físicos disponibles. La D800 permite acceder a los distintos métodos de medición de luz (matricial, media ponderada o puntual) con un interruptor físico y no mediante menú. Esta diferencia puede que no sea crítica para muchos usuarios, pero puede ser la diferencia entre conseguir una foto y no conseguirla (siempre que sepamos lo que queremos y dónde encontrarlo).

20. Fotómetro (sensor luz)
El fotómetro de la D800 utiliza un sensor para medir la luz de 91.000 puntos, idéntico al que monta la carísima D4. Eso permite medir la luz de manera increíble y he de decir que es uno de los apartados en los que brilla la D800.

La D600 utiliza un sensor más antiguo de 2.016 píxeles y aunque no tengo experiencia con su comportamiento (seguro que muy bueno) tal vez no sea tan brillante como la D800 en este aspecto.

Conclusiones
Nikon ya cometió una vez (con la D700) el error de que una de sus cámaras fuera más deseable que otros cuerpos mucho más caros. Sin embargo la competitividad en los cuerpos más baratos hace que a veces sea difícil diferenciar los segmentos. Personalmente creo que con la D600 y la D800 lo ha conseguido. Se trata de dos cámaras excelentes, y cada una de ellas responde a un perfil y un tipo de necesidades.

Si sigues leyendo tal vez esperes mi recomendación. Como siempre, te voy a recomendar comprar la más barata (D600). Sobre todo si no has entendido o si no le has visto mucha diferencia a muchas de las 20 razones que te exponía en estas dos entradas. La D600 es una cámara que por prestaciones sobrepasa la capacidad de la mayoría de los fotógrafos amateurs (entre los que me incluyo). Es decir, el factor más limitante del equipo será siempre el fotógrafo y no la cámara. Los 600 Eur de diferencia debieran ir invertidos en objetivos profesionales que es lo que merece una cámara FX de la calidad de la D600.

Sin embargo, para aquellos usuarios que no quieran renunciar a controles y cuerpo profesional (acceso físico directo a opciones mediante botones y no menús, sellado del cuerpo, autoenfoque y fotómetro profesionales) y que sepan que van a sacar partido a estas pequeñas diferencias, la D800 será mejor opción. Al fin y al cabola diferencia es de tan “sólo” 600 Eur (la siguiente cámara, la D4, está a más de 2000 Eur de diferencia de la D800 y el salto no es mucho más drámático).

Elegir entre la Nikon D600 vs. Nikon D800, esa es la cuestión (Parte 1)

A estas alturas puede que más de uno ya se haya hecho a la idea que soy un fanboy de Nikon. Me gustaría pensar que no es así. Me encantaría hablar de Canon y de la Mark III, pero no me gusta hablar de lo que no conozco. Como la mayoría de fotógrafos, en su momento tomé una decisión y me decanté por Nikon. Podría haber sido al revés, pero ahora mi universo fotográfico es Nikon y aunque me interesa lo que hacen el resto de marcas, no les dedico ni una décima parte del tiempo que dedico a Nikon.

Pese a ello, he de decir que no considero que una marca u otra sea decisiva para hacer buenas fotos. El fotógrafo es la pieza más importante del equipo y cualquier fabricante de los reconocidos (Nikon, Canon, Sony, Pentax, Leica, etc.) tiene cámaras que no deberían imponer limitación alguna para crear imágenes fantásticas.

Después de este disclaimer, puedo por fin acometer el verdadero objetivo de este post. La decisión que está quitándole el sueño a muchos nikonistas con una full frame entre ceja y ceja. Hay que decir que este post imita y amplía el publicado en Brigadir y nos cuenta las principales diferencias entre las dos cámaras.

Las Nikon D600 y D800. Una elección difícil.

0. 36 Mp vs. 24Mp
La primera diferencia obvia está en la mente de todos. La D800 produce imágenes de 36 Megapíxeles que rayan en el límite del formato medio. La D600 genera fotos de 24 Megapíxeles que son muchos más de los que el común de los mortales necesitará en su vida.

1. Precio
Pese a que en un primer momento se rumoreó que la D600 tendría un precio asequible lo cierto es que a la hora de la verdad la diferencia con la D800 tampoco es tan grande (especialmente en Europa). Así, mientras la D800 puede encontrarse por unos 2600 Eur (por ejemplo en Amazon.de, Amazon.co.uk y Redcoon) la D600 ronda los 2000 Eur (una notable diferencia con el precio de 2000$ en USA). Poco hay que comentar, y tendrán que ser las 19 diferencias restantes las que digan si merece la pena una frente a la otra.

2. Velocidad máxima de obturación
Nikon ya tuvo problemas con la D700. Sacó una cámaraprosumertan buena, que casi nadie decidió comprar el modelo profesional. Por eso, con la D800 y D600 estoy seguro que los señores de Nikon han pasado largas semanas intentando establecer diferencias que justifiquen la diferencia de precio. Una de ellas es la velocidad de obturación máxima. La D800 puede disparar a 1/8000 de segundo, mientras que la D600 solo a 1/4000. Curiosamente la más barata D7000 si iguala a la D800, por lo que esta diferencia parece forzada para diferenciar modelos.

Esta podría no parecer una gran limitación salvo que nos dediquemos a deportes de velocidad, pero una mayor velocidad de obturación nos puede venir muy bien para abrir al máximo objetivos muy luminosos y lograr poca profundidad de campo. Eso sí, nada que un filtro de densidad neutra no arregle.

3. Velocidad máxima de sincronización de flash
La velocida de sincronización de flash es otra de esas características que al aficionado medio no importarán en absoluto (ni siquiera sabrá el por qué de todo el jaleo). La D600 cuenta con una velocidad máxima de sincronización de 1/200 de segundo, mientas que la D800 cuenta con 1/250.

Lo cierto es que nuevamente, una velocidad de sincronización mayor permite disparar en situaciones más luminosas y por lo tanto nos proporciona una maoyr profundidad de campo. Si utilizamos el flash de una manera un poco creativa (p.ej., ver Strobist) estas son el tipo de cosas que nos pueden limitar.

4. Peso
Sin tarjetas de memoria la D600 pesa 760g. y la D800 900g. Esos 140 gramos puede que no parezcan mucho en el supermercado, pero colgados al cuello todo el día son ciertamente una diferencia a tener en cuenta. Eso sí, para aquellos como yo que arrastran medio equipo de fotografía en una bolsa inmensa, esa diferencia de peso no es un factor clave.

5. Tamaño
El tamaño del cuerpo es significativamente más grande en el caso de la D800. La altura es 10 mm mayor y el volumen también es superior. Lo que para algunos puede ser una ventaja (una cámara más compacta) para muchos otros no lo es. Aquí entran valoraciones como la ergonomía, la posición de los controles y las manos grandes que algunos tenemos y que a veces prefieren caballo grande (y en este caso, el caballo grande anda y anda mucho).

6. Robustez
Aquí hay una diferencia clara. La D600 no está hecha por completa de aleacción de magnesio, que es el metal utilizado por Nikon en sus cuerpos profesionales. En realidad, tan solo la parte superior es metálica y la parte inferior de policarbonato. Esto puede que no implique ninguna consecuencia directa, pero lo cierto es que al menos en teoría, la D800 resistiría algún golpe de más frente a la D600.

El cuerpo de la D600 no es tan robusto como el de la D800 y tan solo la parte superior es de aleacción de magnesio

7. Tarjetas de memoria
La D800 opta por el estándar profesional hasta la fecha (con excepción de la Nikon D4) con la inclusión de una ranura para tarjeta CF. La tarjeta secundaria (para copias de seguridad o, por ejemplo, video) es una SD. La D600 cuenta con dos tarjetas SD. La decisión aquí es difícil. Por una parte homogeneizar tarjetas hace la vida fácil al fotógrafo, que no tiene que comprar dos formatos diferentes. Por otra, la fiabilidad y la velocidad de las tarjetas CF es superior a la de las SD.

8. Conectividad Wifi
La D800 no es compatible con el transmisor WT-5 que puede acoplarse a la D4. La alternativa es el WT-4a, que es viejo y da problemas. La D600 ha salido pudiendo equipar el transmisor WU-1b que permite el control desde un teléfono o una tableta. Esto es especialmente útil en el trabajo de estudio (donde las fotos se envían directamente a un ordenador o tableta para verlas más grandes). Sin duda, un punto a favor de la D600. (Una alternativa para la D800 podría ser usar una tarjeta SD Wifi, pero parece ser que también tiene problemas de compatibilidad con las mismas -aunque hay personas que han conseguido hacerlas funcionar)

9. Sensibilidad ISO y densidad de píxeles
La teoría dice que cuantos más pequeños son los píxeles, mayor nivel de ruido generan. La teoría está en lo cierto, siempre que hablemos a igualdad de tecnologías. Comienzan a aparecer diversos test de ruido que nos demuestran que seguramente la diferencia de precio entre las dos cámaras también tenga que ver con el sensor. De hecho, a tamaño real, la diferencia de ruido entre la D600 y la D800 es casi inapreciable. La diferencia está, claro, en que la D800 cuenta con 12 Megapíxeles adicionales y por tanto el nivel de detalle es mayor.

Los puristas nos dicen sin embargo que el test práctico es comparar las imágenes al mismo tamaño (24Mp). Es decir, reduciendo el tamaño de la imagen de la D800 para compararla con la D600. Esto tiene su lógica puesto que la D600 no puede producir imágenes más grandes, mientras que la D800 ofrece las dos posibilidades y lo que se consigue así es encontrar un común denominador. En este caso las pruebas muestran que el ruido siguesiendo muy similar, pero el nivel de detalle de la D800 es sin duda mayor.

Ruido de la D600 (izquierda) vs. D800 (reducida a 24Mp)

Así pues, una buena (y necesitada) victoria para la D800 que ya le otorgó la prueba de DxO (los laboratorios que otorgan puntuación a los sensores en función de su calidad) y que sigue clasificando esta cámara como el mejor sensor fabricado hasta la fecha (la D600 ocupa el tercer lugar).

10. Sistema de enfoque
Si no fuera porque la D800 ha dado problemas con el sistema de enfoque (desde que Ming Thein identificara un problema con la parte izquierda del mismo) la D800 tendría ventaja. Sus 51 puntos de enfoque cubren una parte mucho mayor del visor y por lo tanto son más versátiles. Pero lo cierto es que parece que el enfoque de la D600 es rápido y fiable, y después de los problemas de la D800, eso es mucho decir. (PD: El enfoque de la D800 ya tiene solución y parece ser que definitiva)

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