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La obsesión por la vibración – Cómo hacer fotos más nítidas

Una premisa básica para hacer fotos con una nitidez profesional es limitar la vibración al máximo al realizar una foto. Con las nuevas cámaras en las que el número de pixels es cada vez mayor, esta máxima cobra una mayor importancia, ya que los megapixels no engañan y cualquier mínima vibración nos dará como resultado una imagen que no corresponde con el ideal que imaginábamos cuando compramos nuestra carísima cámara con nuestro objetivo profesional.

En fotos tomadas a pulso (es decir sin trípode) una buena técnica es fundamental. Personalmente desde que descubrí la empuñadura adicional (grip) para mis DSLR no puedo vivir sin ella. Para los que no sepáis de lo que hablo, me refiero a ese apósito que se añade a la parte inferior de la cámara y que la hacer parecer más “profesional”:

Nikon D600 con empuñadura adicional
Nikon D600 con grip MB-D14 adicional

Es cierto que es un complemento caro, pero también es cierto que existen modelos clónicos que por una fracción del precio nos permiten obtener las mismas ventajas que el original. Estas son, por orden de importancia para mí:

  • Mayor ergonomía de la cámara, especialmente para personas con manos grandes, en cualquier tipo de foto.
  • Acceso a todos los controles en fotos verticales (joystick, ruleta y botón de AF-ON)
  • Mejor equilibrio de la cámara con objetivos grandes.

A mí me ha permitido mejorar en mi técnica y reducir la vibración de las mismas. Además es la única manera de aplicar la técnica de grip de Joe McNally (la que él de manera cachonda titula “Da Grip” y que además como explica el bueno de McNally favorece a los que enfocamos con el ojo izquierdo):

Tal vez no sea necesario llegar a la técnica contorsionista de Joe para lograr que nuestras fotos sean más nítidas. Pero lo que sí es seguro es que mantenerse erguido, meter los codos pegados al cuerpo, sujetar el objetivo por debajo e intentar evitar la respiración u otros movimientos (ayuda apoyarse en una pared) nos permitirá tomar fotos más nítidas.

Pero si hay algo que evidentemente nos puede dar fotos perfectamente nítidas evitando el movimiento es un trípode. Otro día hablaremos sobre trípodes y rótulas, pero vaya por delante que un mal trípode es siempre una inversión a revisar y que a todo el mundo le haría bien leer este clásico post de Craig Inram sobre “cómo ahorrar dinero comprando un trípode“.

Las mejores fotos de paisajes y arquitectura que recordemos tienen muchas probabilidades de haber sido tomadas con un trípode. Es más, con un trípode muy caro y pesado. Sin embargo ese no es el final del viaje. Incluso un gran trípode no nos garantiza el fin de las vibraciones. Hay dos factores adicionales que pueden introducir vibración:

  1. La propia pulsación del disparador: Cuando apretamos el botón para hacer la foto, incluso cuando la cámara está sobre un trípode, se genera una pequeña vibración. La solución para este mal es un disparador remoto (ya sea inalámbrico o por cable) que evitará que toquemos directamente el cuerpo de la cámara y la hagamos vibrar.
  2. La acción del espejo: En las reflex digitales (como en las analógicas) el espejo de la cámara se levanta antes de tomar la fotografía. La subida y bajada del espejo se transmite al resto del cuerpo e introduce una ligera vibración. La solución es poner la cámara en posición de “mirror lock-up” que deja el espejo subido antes de que disparemos para que el espejo no interfiera en la foto (en esta posición, una vez sube el espejo somos incapaces de ver a través del visor)

No hace mucho encontré este video que me pareció una genial idea para cuantificar cuanta vibración podrían introducir estos dos factores:

La conclusión clara parece ser que salvo para aplicaciones muy concretas, tal vez no sea necesario bloquear el espejo.

Como veis, el título no era exagerado. Algunos realmente tienen obsesión por la vibración. Pero lo cierto es que si vais aplicando algunas de estas técnicas descubriréis que al menos ya tenéis controlados algunos de los muchos factores que nos permiten lograr imágenes de gran calidad técnica.

El tamaño importa – ¿Por qué un sensor full frame?

Hace un par de meses explicaba cuáles podían ser los criterios para comprar una cámara digital seria. En dicho post, así como en los últimos acerca de la D800 y la D600 hacíamos mucho énfasis acerca de los sensores “full frame”. ¿Realmente es tan importante el tamaño del sensor?

Es algo que llevo explicando muchos años en nuestros cursos pero que no es posible entender sin ciertos conceptos básicos acerca de los sensores que llevan todas nuestras cámaras.

El sensor es la “película” que llevan todas las cámaras digitales. Es el encargado de recoger la luz que atraviesa el objetivo y responsable del tamaño y factor clave en la calidad de las fotos.

Sensor de la D800 con 36 Megapíxels

El sensor también es la razón por la cual el tamaño importa en fotografía. Antes de la era digital, un mayor tamaño de película significaba un mayor negativo y por tanto mayor cantidad de información y posibilidad de ampliación de las fotografías.

Hoy en día se puede hacer una afirmación parecida. Cuanto mayor es el sensor, mejor es la calidad de las fotos tomadas. Estos son los factores clave:

Densidad de píxeles: Pese a lo que nos quieran hacer creer los anuncios, no es lo mismo meter 8 millones de pequeños sensores de luz en un móvil que en una cámara reflex. Obviamente, a igualdad de número de píxeles un sensor más grande tiene píxeles más “gordos”. No hay que saber mucha electrónica para entender que miniaturizar es complicado y cuando los píxeles alcanzan ciertos límites físicos la calidad se resiente.

Ruido: Píxeles más pequeños reciben menos luz (menos fotones) y por tanto, para mostrar imágenes igual de luminosas necesitan amplificar más. Al igual que con nuestro equipo de audio del coche, si queremos amplificar mucho, al final se oye ruído y distorsión (esta es una versión un tanto simplificada, pero a los efectos nos debería valer). Este ruido se nota especialmente con muy poca luz (al igual que lo notamos cuando algo está grabado con un volumen muy bajo y tratamos de amplificarlo, con el consequente ruido).

Por lo tanto las ventajas de un sensor grande son:

  • Menor ruido (a igualdad de densidad de píxeles)
  • Mayor número de píxeles (a igual densidad, y por tanto, calidad)
  • Mayor tamaño del visor

Sin embargo un sensor mayor también conlleva desventajas. Estas son las principales:

  • Mayor tamaño de la cámara
  • Mayor exigencia para la óptica (es más complicado -y caro- fabricar objetivos que sean nítidos o luminosos en las esquinas)
  • Menor alcance (o menor “zoom” -discúlpenme el uso incorrecto del término). Es decir, un mismo objetivo se “acerca” menos (por eso las cámaras pequeñas son capaces de tener un zoom tan potente).

Lo cierto es que con dicha lista, parece poco adecuado definirse por un sensor de tamaño mayor. Y sinceramente, esa es mi recomendación para el 95% de los aficionados. ¿Por qué entonces tanto revuelo por las cámaras full frame?

Lo cierto es que primero Canon y luego Nikon se han decantado por este tamaño para sus líneas profesionales. Eso implica que las ópticas “insignia” de cada casa están optimizadas para ese tamaño (aunque sean compatibles con réflex de sensores más pequeños, el campo de visión obtenido no es el mismo -la distancia focal efectiva varía).

Por otra parte, hay un extenso mercado de objetivos de segunda mano de la era pre-digital. Muchos fabricantes nos permiten utilizarlos con las cámaras más modernas sin perder ninguna de sus funciones.

Hay más razones (algunas de ellas difíciles de explicar sin entrar en temas bastante técnicos y a las que posíblemente dediquemos entradas de Pixelando en el futuro) pero espero que con esto haya quedado claro que en fotografía, para bien o para mal, el tamaño sí importa.

Nikon D600. ¿La full frame asequible? – Precio y especificaciones

En los últimos días parece confirmarse que Nikon quiere cambiar el mercado de las DSLR (cámaras réflex digitales). Tras la aparición de la D800 el cambio de concepto de la marca japonesa se hizo visible, sustituyendo la D700 (una cámara con pocos píxeles pero una excelente calidad a baja luz) por la D800, que rompía la barrera de los 30 Megapíxeles y apostaba por cantidad, pero también por mucha calidad.

Ahora le ha llegado el turno a la D600. Si las especificaciones que publica la siempre bien informada NikonRumors son correctas, estamos ante una DSLR full frame (de sensor de 35mm) a un precio muy asequible (se rumorea en torno a 1500$, lo que podría convertirse en unos 1200 Eur).

Imagen filtrada de la Nikon D600 (Xitec.com)

Evidentemente, este precio es de todo menos barato para la mayoría de los mortales, pero si pensamos que hasta hace tres años los sensores de tamaño completo eran exclusivos de cuerpos profesionales (cámaras que, sin objetivos, valen más de 5000€) lo cierto es que la perspectiva a más de uno le está poniendo los dientes muy largos.

Es importante destacar para los no iniciados que una cámara con un sensor FX (denominación que Nikon utiliza para los sensores Full Frame o de 35mm) puede que no sea compatible con nuestros objetivos actuales.

Saldremos de dudas dentro de pocos días, pero con las especificaciones prometidas parece muy difícil justificar la compra de la D800 por la diferencia de precio. Habrá que esperar para ver cómo se comporta el sensor de la D600 (el de la D800 es espectacular) así como el sistema de enfoque, una de las parcelas en las que Nikon está teniendo más problemas últimamente.

Estas son las previsibles especificaciones de la D600 (Nikonrumors.com):

  • Sensor de 24.7MP full frame
  • Peso: 760g (850g con batería y tarjetas de memoria) -la D800 pesa 900g
  • Pantalla de 3.2″ LCD con 921.000 píxeles y sensor de luz
  • Salida HDMI
  • Compresión de video: H264/MPEG-4
  • Video Full HD con 30p, 25p, 24p, HD with 60p, 50p, 30p, 25p
  • Visor con cobertura del 100%
  • Motor de enfoque incluido en el cuerpo (para objetivos autofocus sin motor)
  • Cuerpo de aleacción de magnesio (solo la parte superior y trasera) y sellado anti-elementos
  • Rango ISO: 100-6400 (con Lo-1 ISO 50 y Hi-2 ISO 25,600)
  • 39 puntos de enfoque AF (con opción de 11), 9 de ellos de tipo cruz
  • Detección de caras en el enfoque
  • Compensación de exposición: ±5 EV (igual que la D800)
  • Batería EN-EL15 recargable de ión Litio
  • Disparo de ráfaga de 5 fps -disparos por segundo (igual que la D700, la D800 tiene 4fps)
  • Máxima velocidad de obturación de 1/4000 s
  • 2 ranuras de tarjeta SD card con soporte Eye-fi para transmisión Wifi
  • Flash integrado con velocidad de sincronización de 1/250 s
  • Dos configuraciones de usuario: U1 y U2
  • Botón de Fn
  • Modo de recorte DX automático
  • Editor RAW incorporado
  • Función time-lapse
  • Función HDR
  • Grip externo de batería nuevo
  • Procesado de imagen de 16 bits
  • Procesador Expeed 3
  • Máxima grabación de video: 30 minutos
  • Micrófono integrado
  • 19 modos de escena
  • Vida útil: 150.000 actuaciones (la D800 tiene 200.000)

¿Cómo elegir tu primera cámara digital seria?

En mis cursos, es muy habitual que los alumnos se aproximen después de alguna de las clases y pregunten acerca de qué cámara deben comprarse. Siempre les contesto que “la más barata”. Tras contemplar su mirada escéptica durante un par de segundos insisto: “no, en serio, la más barata”.

La elección de una cámara fotográfica no es un problema trivial. Se trata de una decisión que implica muchos factores y que probablemente no tenga una solución única. Pero lo que sí parece claro es que el uso final de la cámara determinará la elección. Para el usuario ocasional tal vez una compacta con controles manuales y óptica luminosa (como la Canon S100) sea más que suficiente. Estas cámaras permiten un control similar al de las reflex, pero con un tamaño minúsculo. Son la élite de las “point and shoot” (compactas).

(Nota: hemos sabido luego que Canon ha encontrado un problemilla en alguna de estas cámaras. Ante la duda, los modelos anteriores, casi idénticos, S90 y S95 pueden servir -y en ocasiones encontrarse a precios muy bajos)

Canon S100 – Una compacta para fotógrafos muy serios

El amateur viajero tal vez prefiera una cámara con mejores ópticas de tipo intercambiable que le proporcione gran calidad de imagen, pero no quiera el volumen adicional de una réflex. Las cámaras sin espejo (mirrorless) están copando el mercado y algunas son más caras que sus equivalentes en reflex. Ejemplos destacados son la Fuji X-Pro 1, la Olympus OM-D E-M5 o la Sony Alpha NEX-7.

La Fuji X-Pro 1. Una mirrorless de alto standing

Sin embargo, las reinas siguen siendo las reflex digitales (DSLR – Digital Single Lens Reflex). Los profesionales y amateurs serios consideran este formato la referencia (dejando fuera a formatos superiores) y aquí Canon y Nikon sin duda lideran la carrera. Sin embargo, incluso dentro de las DSLR, la gama es amplísima y desde las cámaras de entrada con objetivo de kit (habitualmente un 18-55) y que oscilan los 500 Eur a las semi-profesionales como la Nikon D800, que como decíamos parece en la actualidad la cámara más deseada del planeta, existe una amplia gama de opciones.

La elección dependerá como decía del uso y habrá que responder a preguntas como:

  • ¿Cuánto me quiero gastar?
  • ¿Me importa el peso o el tamaño?
  • ¿Cuánto valoro la calidad? (frente a peso, tamaño y precio)
  • ¿Voy a seguir invirtiendo en fotografía, o esta es mi compra final

Ninguna de estas preguntas nos contestará acerca de la marca que debemos elegir. Pero sí nos darán pistas acerca de qué tipo de cámara comprar y el nivel de precio. Se trata sin duda de una decisión difícil, que puede llevar a cientos de horas de lectura en la red como las que probablemente le estés dedicando ahora.

La diferencia entre las grandes marcas es mínima y aunque existen avances tecnológicos que las separan durante algún tiempo, todas las marcas son capaces de ofrecer productos similares en un tiempo razonable. Por ello, como ya sabes que no te voy a dar una piedra filosofal te dejo con mis reglas básicas para la compra de una cámara:

  1. Decide para qué quieres la cámara. ¿Cómo la vas a usar la mayoría de las veces?
  2. Elije qué tipo de cámara te conviene: a) Compacta, b) sin espejo, c) reflex
  3. Si estás leyendo este blog, debes haber elegido b) o c) -a no ser que estemos hablando de una segunda cámara-. Si no lo has hecho, cambia tu elección
  4. Elige marca
  5. Compra la más barata que cumpla tus necesidades en 1)
  6. Si es un capricho, olvida los pasos anteriores. Cómprate la que te gusta (si la puedes pagar)

Los pasos 4) y 5) son intercambiables. Tal vez la marca venga determinada buscando el precio más barato, o puede que hayas heredado ópticas de una determinada marca. Pero hagas lo que hagas, compra la cámara más barata.

¿Por qué? Esta entrada es para gente que quiere comprarse su primera cámara seria (si sigues leyendo debes ser uno de ellos). Y si como a muchos te va a gustar esto de la fotografía, prefiero que guardes tu dinero. Porque pronto descubrirás que la diferencia no la marca la cámara. El fotógrafo es lo más importante… pero si hay un elemento del equipo que es determinante, son los objetivos. Pronto aprenderás que estos son casi siempre mucho más caros que los cuerpos (las cámaras) y desearás tener algo más de dinero disponible.

Además, la tecnología digital avanza a una velocidad tremenda. Ahora no debes saber mucho de fotografía aún (no tienes tu primera cámara seria), pero para cuando hayas aprendido, posiblemente el mercado ofrezca por menos dinero del que te gastaste en tu primera cámara una opción mucho mejor.

Es más, puede que en un par de años te convenzas que la marca X es mejor que la Y, y que estabas equivocado. Puede que tu novio/a sea un fanático de la marca Z y quieras cambiarte, o puede que hayan inventado algo nuevo. En cualquiera de los casos, salvo que tengas muy claro lo que quieres, en fotografía digital es mejor asegurar. Todo cambia muy rápido. Por eso mi consejo sigue siendo que compres barato. No te preocupes, que seguro que gastarás más dinero en esto de la fotografía antes de que te des cuenta.