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La Nikon P900 y su zoom de 2000mm

Como siempre contamos en nuestros cursos, un sensor más grande tiene ventajas: Menor densidad de píxeles, y por tanto, mayor capacidad de captar fotones y menor ruido. Pero es indudable que un sensor pequeño permite tener con distancias focales cortas unos valores de ampliación al alcance de pocas lentes… o incluso sólo de telescopios.

Nikon P900

Es el caso de la Nikon P900 con un objetivo capaz de alcanzar la luna. No, en serio, hay gente que la ha utilizado de telescopio para poder demostrar su capacidad de ampliación:

Aunque sin duda, la aplicación más espectacular que he podido ver es este video desde lo más alto del nuevo rascacielos del World Trade Center:

 

Y aunque evidentemente el zoom (como el tamaño) importa, es evidente que la calidad de la P900 nunca podrá estar a la altura de otro tipo de cámaras (y casi cualquier video o fotografía sufrirá de falta de nitidez y movimiento a velocidades bajas). Pero también es cierto que para aquellos que necesiten tener un zoom óptico de 82 aumentos en un tamaño compacto, se trata de un juguete más que interesante.

Fotos de exposición prolongada sin filtros

Hace años, cuando Internet estaba en pañales, era mucho más difícil aprender e imaginar nuevas técnicas. Hoy en día lo difícil es poder procesar toda la información. Hace poco me encontré con la web de Joshua Cripps, un fotógrafo que aparte de ser un cachondo mental (en su biografía cuenta que heredó su primera cámara de un antepasado, un clérigo franciscano del s.XIII) es un excelente fotógrafo de naturaleza.

Hoy traigo a los pixelandos un video acerca de cómo lograr una fotografía de exposición prolongada sin filtros. A menudo cuando en nuestros cursos explico cómo controlar el tiempo de exposición, advierto que a veces hay demasiada luz para conseguir la típica foto de una cascada con el agua formando un velo blanco. La solución clásica es utilizar un filtro de densidad neutra (un filtro gris que quita luz pero no modifica el color) para poder aumentar el tiempo de exposición.

Sin embargo, Joshua propone hacer un uso creativo de una función presente en algunas cámaras (en su caso una Nikon D810) para sacar una imagen “media” de una serie de fotografías.

Para los que que no se manejen en inglés, aquí está el tutorial en versión reducida:

  1. Usar trípode y disparador remoto
  2. Configurar la cámara (no todas tienen la opción)
    1. Canon -> Exposición múltiple -> Media
    2. Nikon -> Exposición múltiple -> Ganancia automática
  3. Tomar una serie de fotografías. La cámara las combinará en una única imagen, que saca la media de todas las tomadas.

Joshua explica que la media de 10 fotografías de 2 segundos es exactamente lo mismo que una fotografía de 20 segundos.

De manera interesante, esto mismo se puede hacer directamente en Photoshop si no se tiene una cámara que realice las exposiciones múltiples. También se utiliza esta técnica para reducir el ruido en fotografías con ISO alto, pero en este caso queremos conseguir lo mismo que Joshua pero en Photoshop. Este sería el procedimiento:

  1. Realizar múltiples fotografías con el tiempo de exposición que deseemos (teniendo en cuenta que la exposición equivalente será nº fotografías x tiempo de exposición de cada una)
  2. Importar las fotografías como capas independientes en Photoshop
  3. Alinear las fotografías (no debería hacer falta con trípode. Editar -> Alinear capas automáticamente)
  4. Cambiar la opacidad según la capa y la fórmula: Opacidad = 1 / (nº capas por debajo +1). Por ejemplo, para 4 capas
    1. Capa 4: 25%
    2. Capa 3: 33%
    3. Capa 2: 50%
    4. Capa 1: 100%
  5. Algunas personas sugieren que puede ser necesario “jugar” un poco con los anteriores porcentajes

No he probado ninguna de las dos opciones, pero ambas parecen ampliamente contrastadas. Se trata sin duda de un excelente recurso para poder realizar fotografías de exposición prolongada en situaciones de mucha luz.

Cuenta atrás: queda un mes (y pocas plazas) para nuestro curso de julio

¡Cómo pasa el tiempo! Hace ya casi 4 meses que abrimos la preinscripción para nuestro tradicional curso intensivo de julio y la verdad es que muchos de nuestros alumnos han sido diligentes. Tenemos una gran parte de las plazas ya cubiertas y en las últimas semanas el goteo de alumnos ha sido constante. Por ello esperamos, por tercer curso consecutivo, colgar el cartel de no hay billetes dentro de un mes.

Alumnos pujando por las ultimas plazas de nuestro intensivo de julio
Alumnos pujando por las ultimas plazas de nuestro intensivo de julio

Para aquellos que no lo sepan, recordamos que nuestro curso de julio es una oportunidad para hacer una inmersión de choque en el mundo del Photoshop y la fotografía digital en tan sólo dos semanas. 10 intensos días en los que haremos lo mismo que normalmente nos lleva más de un mes en nuestros cursos convencionales. Y como siempre, con el certificado y la garantía del Centro de Formación Permanente de la Universitat Politècnica de València.

Algunos se asustan ante esta perspectiva, otros simplemente se frotan las manos, compran Red Bull y sonríen. Pero seguro que todos lo disfrutarán. Recordad, van quedando menos oportunidades para evitar que vuestras fotos este verano dejen de ser cutres.

¿Harto de fotos cutres? Apúntate a nuestro curso de julio

Nuestro curso intensivo de julio es una terapia de choque para aquellos que no quieran volver este año de sus vacaciones con fotos cutres. En dos semanas lograremos ir de 0 a 100 en Photoshop y revisar los conceptos más básicos de fotografía digital y el revelado de RAW. Gracias a ello, nuestros alumnos serán capaces de convertir en apasionantes aquellas fotos deprimentes de veranos anteriores.

Futuro alumno del curso decidido a cambiar su palo de selfie por el curso de Photoshop, harto de fotos cutres.
Futuro alumno del curso decidido a cambiar su palo de selfie por el curso de Photoshop, harto de fotos cutres (Foto: Francisco Anzola)

Hace ya algún tiempo que abrimos la preinscrición del curso y poco a poco el número de inscritos ha ido creciendo. De hecho, con un mes y medio por delante todo parece apuntar a que volveremos a colgar el cartel de no hay billetes. La última semana han sido varias las matrículas en firme y tradicionalmente la mayoría de las inscripciones suelen darse a un mes de la celebración del curso.

Así que no te lo pienses más. ¿Qué más se puede pedir a las tardes del mes de julio? Puedes elegir estar bajo el sol abrasador de Valencia o juntarte con otros como tú, apasionados de la imagen digital, y dedicar un par de semanas a crear imágenes sorprendentes. Te esperamos.

En el estanque. Nikon D800. Nikkor 80-400. f5,6 - 1/500 segundo. ISO 250

Modo de Prioridad Combinada – Cómo hacer fotos en modo manual con ISO automática

Ya comenté en mi entrada sobre mi experiencia fotográfica en Sudáfrica que había redescubierto el modo Manual para tomar el control absoluto de las fotos que realicé. He de reconocer que en aquel momento me sentí un poco avergonzado. Por una parte, llevo diciendo a los alumnos de mis cursos que el modo manual, pese a ser el utilizado por muchos profesionales y el enseñado en la formación más académica de la fotografía, no es un modo para el aficionado. Y yo lo soy. Por otra, reconocer públicamente que no había explorado esa posibilidad cuando me dedico a aconsejar a la gente cómo utilizar su cámara me parecía poco serio.

Sin embargo, un reciente post invitado en Nikon Rumors  me devolvió la autoestima. En la entrada, publicada tan sólo unos días después de mi regreso, el fotógrafo Steve Perry explicaba precisamente la técnica que yo había descubierto y que él mismo descubre como su favorita. El hecho de que lo presentara como una técnica “especial” me hizo pensar que tal vez su aplicación no era tan obvia.

De hecho, no se trata en el sentido estricto del término de un modo Manual, sino lo que he bautizado como modo de prioridad combinada. No es que pretenda pasar a la posteridad bautizando un modo, pero realmente no se trata del modo Manual que se enseña en los manuales básicos de fotografía.

Como bien saben nuestros pixelandos (y si no deberían acudir a nuestros cursos) el modo Manual es aquel en el que libremente podemos elegir tanto la velocidad de obturación (lo rápido que se hace la foto) así como la apertura del diafragma (cuánto abre el objetivo para dejar entrar la luz). Tradicionalmente, esto significaba libertad total y la única interacción de la cámara era indicarnos si la combinación apertura/velocidad resultaría en una toma bien expuesta.

El visor de la Olympus OM-1. El pequeño indicador mostraba si la combinación apertura/velocidad resultaba en una exposición correcta de la foto
El visor de la Olympus OM-1. El pequeño indicador mostraba si la combinación apertura/velocidad resultaba en una exposición correcta de la foto

Así aprendí yo con mi Olympus OM-1, en la que tan sólo era posible hacer fotos en Manual. Cambiando apertura y/o velocidad, había que conseguir que la aguja analógica quedara entre el + y el -, indicando el fotómetro una exposición correcta.

Sin embargo, en las nuevas cámaras el modo Manual (tal y como he discutido en varias ocasiones con alumnos del curso) no es tan “manual” como uno esperaría. En concreto, si el ISO Automático está habilitado, la cámara intenta de manera “inteligente” que las fotos queden bien expuestas. Así, ante una foto que con una apertura y obturación determinadas quedaría subexpuesta, la cámara sube el valor de la ISO hasta que la foto queda perfecta.

Este modo está disponible en las Nikon, y en algunas de las Canon más caras. En otras marcas será necesario comprobar si tienen la función ISO Automática y si se combina con la manual.

La ventaja del modo de prioridad combinada (sobre todo en cámaras con dos ruletas selectoras) es la posibilidad de cambiar apertura y/o velocidad sin quitar el ojo del visor. La cámara se encargará de la correcta exposición de la foto y nosotros podemos pensar tan sólo en la velocidad necesaria y la profundidad de campo que nuestra foto necesita. Una simple mirada a la ISO resultante nos dirá con qué calidad estamos realizando la foto. Es decir, nos permite decidir como en Manual velocidad y apertura, pero nos garantiza una correcta exposición vía ISO.

Utilicé este modo en la mayor parte de mis fotografías de safari en Sudáfrica y debo decir que aunque nunca lo había usado y me lo encontré casi de casualidad, me resultó muy intuituvo y casi sin curva de aprendizaje.

Durante mis salidas de safari aprendí a exprimir el 80-400 que llevaba conmigo. Su sistema de estabilización VRII me permitió apurar (y mucho) la velocidad de obturación. Así, me salté muchas veces y de largo la regla de poner una velocidad 1/distancia focal.

En esta imagen sin embargo, necesitaba congelar las gotas de agua con las que el elefante se estaba refrescando. Quería una apertura de máxima calidad (la duda en este objetivo entre f5,6 y f8) pero una velocidad elevada (en este caso dos milésimas de segundo). El sol del mediodía hizo que mi D800 tan sólo tuviera que elevar la ISO a 250. Un valor que proporciona una calidad casi perfecta (la ISO mínima en la D800 es 100).

En el estanque. Nikon D800. Nikkor 80-400. f5,6 - 1/500 segundo. ISO 250
En el estanque. Nikon D800. Nikkor 80-400 (a 400mm). f5,6 – 1/500 segundo. ISO 250

En la siguiente foto, mis compañeros de vehículo pudieron comprobar por qué un modo automático no sirve. La escena ocurrió en noche cerrada y el fotómetro de la cámara se empeñaba en sobreexponer las dos zonas de interés de la foto. Todos los que llevaban la cámara en automático veían veladas las dos zonas más luminosas de la foto.

Dado que el modo de prioridad combinada no nos permite subexponer una foto cambiando valores de prioridad y apertura (la ISO se encarga de hacerlo), tuve que compensar la exposición a -3 pasos, de manera que las luces que alumbraban al leopardo en lo alto del arbol, y la hiena que le acechaba (esperando los despojos de la presa del leopardo) bastaran para exponer.

En este caso fue necesaria la máxima apertura de f4,5 (a 80mm). Dado que previamente había establecido un valor máximo de ISO de 6400, la velocidad quedó en 1/80, lo que correspondía a la focal elegida y era más que suficiente para una imagen nítida. El procesado con reducción de ruido arroja una imagen muy usable.

Al acecho. Nikon D800. Nikkor 80-400. f4,5 - 1/80 segundo. ISO 6400
Al acecho. Nikon D800. Nikkor 80-400 (80 mm). f4,5 – 1/80 segundo. ISO 6400. -3EV

Es reconfortante llegar a las mismas conclusiones que fotógrafos más experimentados. Lo cierto es que el modo de prioridad combinada (Manual + ISO Auto) es una excelente opción para fotografía de animales o de deportes en las que necesitamos control total y rápido de profundidad de campo y de velocidad de obturación. Elegir la ISO máxima que podemos asumir será un factor clave.

Para que se comprenda mejor la técnica, os dejo con el video de Steve Perry (puede ponerse con subtítulos en español).

Safari fotográfico en Sudáfrica

Tal y como prometía en mi anterior entrada, aquí está una pequeña muestra de las fotos obtenidas en 4 intensos días en Sabi Sands, una de las más conocidas reservas privadas junto al parque Kruger.

La investigación previa dio sus frutos, y llevar dos cuerpos y un zoom de gran calidad y alcance, pero un peso asequible (el Nikon 80-400 VRII) fue una elección perfecta para complementar la D800.

La mayoría de las fotos fueron realizadas en modo manual para poder controlar apertura, velocidad de obturación e ISO sin quitar el ojo del visor. La reducción de vibración funcionó de manera sobresaliente en conjunción con el apoyo físico de las barras del vehículo, como se puede observar en algunas de las velocidades de disparo (llegué a hacer fotografías de gran nitidez 1/80s con distancias focales de 400mm). Todas las fotos se muestran con la información EXIF del disparo.

El revelado se ha realizado en Lightroom 5 con especial cuidado a la relación enfoque/ruido en algunas de las imágenes realizadas con ISO más alta.

Espero que las disfrutéis, al menos una pequeña fracción de lo que yo disfruté haciéndolas.

10 imágenes en tilt-shift que nos hacen querer jugar con Photoshop

Los objetivos tilt-shift (descentrables) son lentes especiales. El nombre proviene de su capacidad para rotar (tilt) y desplazar (shift) el plano de la lente con respecto al de la imagen. La rotación del plano de la lente permite cambiar el plano de enfoque (y por tanto aquello que aparece nítido en la imagen) mientras que el desplazamiento permite cambiar la perspectiva (y modificar por ejemplo la fuga o convergencia de líneas paralelas).

Objetivo Canon 24 TS-E Tilt-shift
Objetivo Canon 24 TS-E Tilt-shift

Sin embargo, el tilt-shift se ha hecho mucho más conocido como una técnica de simulación de maquetas. Una de las consecuencias de rotar el plano del enfoque es modificar severamente la profundidad de campo. Cuando nuestro cerebro percibe en una imagen que cosas que deberían estar todas enfocadas en una imagen no lo están, asimila dicha sensación a las fotografías de maquetas (en fotografía macro, la profundidad de campo es muy pequeña y por ello es habitual que todo salvo el objeto enfocado -o partes del mismo- se vea desenfocado).

Desde hace ya bastantes años, la técnica en Photoshop se ha popularizado simulando maquetas de todo tipo. En nuestros cursos de Photoshop y fotografía digital es habitual aplicarla: basta utilizar alguno de los nuevos filtros de desenfoque de Photoshop o incluso el gaussiano y una buena máscara de capa para que sólo una pequeña parte de la imagen quede enfocada. Un poco de saturación adicional y deberíamos conseguir el truco.

Si esto mismo lo aplicamos a una secuencia de video con un time-lapse, obtendremos lo que parece una película de animación fotograma a fotograma de una maqueta.

Esta es una galería de imágenes en tilt-shift que hemos rescatado de un post de Collegehumor.

Últimas plazas para nuestro curso de noviembre

Aún falta un mes y medio para que empecemos nuestro curso de noviembre, y sin embargo he tenido que ponerme a escribir esta entrada para avisar a los lectores habituales de Pixelando.  El éxito en esta convocatoria ha sido tal que prácticamente está garantizado que se colgará el cartel de no hay billetes antes del comienzo del curso.

En estos momentos tan sólo quedan 5 plazas libres, pero hay usuarios que en su momento realizaron la preinscripción y aún no se han inscrito.

Alumno rezagado esprintando para conseguir plaza en el curso
Alumno rezagado esprintando para conseguir plaza en el curso en el puerto de Valencia

Como siempre, recordaros que el próximo mes de febrero tendremos una nueva edición del curso de Photoshop y es posible que también alguna sorpresa en cuanto a algún otro pequeño curso que muchos habéis estado reclamando.

  • 24ª Edición – 45 horas (4.5 ECTS)
  • Del 7 de noviembre al 12 de diciembre (comprobar fechas)
  • Viernes tarde (15:30 – 20:30h) y sábados mañana (9 a 14h)
  • Certificado de la Universitat Politècnica de València
  • Incluye libro profesional o tableta Wacom (a elegir)
  • Dirigido a principiantes y usuarios medios que desean alcanzar un nivel avanzado de Photoshop
  • Más información: info@cursophotoshop.com

Abierta la preinscripción del curso de noviembre

Ya llega el mes de agosto y la actividad de todo el mundo se paraliza. Sin embargo, las vacaciones son un momento maravilloso para darse cuenta de la mucha falta que nos hace mejorar en nuestras capacidades con el Photoshop y nuestra destreza con una cámara digital. Por ello, hemos decidido abrir la preinscripción de nuestro curso de Noviembre.

Futuros alumnos corriendo a matricularse al descubrir que se ha abierto la preinscripción de noviembre
  Futuros alumnos corriendo a matricularse al descubrir que se ha abierto la preinscripción de noviembre

Aunque todavía falta mucho para noviembre, ya hemos tenido diversas consultas y estamos seguros que muchos se levantarán rápidamente de su toalla en la playa o aprovecharán las horas muertas en la oficina para apuntarse en estos días a nuestro curso.

Las últimas ediciones del curso han sido un éxito en lo relativo a la inscripción de alumnos y realizar la preinscripción ahora permitirá garantizar la plaza en nuestro próximo curso. Después los futuros alumnos podrán relajarse y volver a la playa meditando acerca de cómo conseguir mejores imágenes digitales.

Curso de Photoshop CC Avanzado y Fotografía Digital (viernes y sábados, 7 noviembre – 12  diciembre)

Tarjetas de memoria y lectores de tarjetas: cómo elegir correctamente

Una de las preguntas que más frecuentemente recibo durante nuestros cursos es la de cómo gestionar los archivos que salen de nuestra cámara digital. Casi todos nosotros hemos experimentado alguna vez tarjetas de memoria corruptas, pérdidas de imágenes, etc.

La elección de la tarjeta de memoria adecuada y al mismo tiempo la correcta gestión de la misma pueden suponer una gran diferencia. Sin embargo, existe la errónea creencia de que una tarjeta muy rápida es imprescindible para realizar fotografía digital. En concreto hay que comprender cómo funciona la memoria de una cámara digital:

Flujo de datos en una cámara digital
Flujo de datos en una cámara digital

Como puede observarse en la figura, la mayoría de las cámaras llevan un chip de memoria interno por el que pasan nuestras fotos antes de grabarse en la tarjeta de memoria. Ese chip (el buffer) permite que podamos disparar en ráfaga sin tener la limitación de velocidad de la tarjeta de memoria (el buffer es muchísimo más rápido que la tarjeta). De hecho, nuestra cámara podría (en principio) hacer un número limitado de fotos y guardarlas en dicho chip sin utilizar para nada la tarjeta de memoria externa. Sin embargo, esa memoria es volátil y perderíamos la información al apagar la cámara. Por ello, las cámaras intentan volcar cuanto antes todas las fotos a las tarjetas externas.

A mayor número de megapíxels, mayor debe ser el tamaño del buffer. Pero su tamaño es siempre limitado, y todas las cámaras reflex llegan a un punto en que los disparos en ráfaga se ralentizan.

Ese momento se da cuando el buffer está lleno y es necesario ir vaciando a la tarjeta conforme entre la información. En ese momento (y sólo en ese momento), la cámara comienza a funcionar a la velocidad de la tarjeta, una velocidad que como hemos dicho es mucho más lenta.

Muchos de vosotros habréis notado que la luz que indica que la cámara está escribiendo en la tarjeta de memoria (esa que sirve para saber que NO se puede apagar la cámara hasta que termine) sigue encendida a veces un buen rato tras terminar de hacer fotos. Lo que sucede es que el buffer está vaciándose y grabando las fotos que hemos hecho en la tarjeta.

Las prestaciones del buffer se ven seriamente afectada si (como debiéramos) estamos haciendo las fotos en RAW por lo que es de esperar que nuestra cámara no dispare tan rápidamente (o pueda hacer tantas fotografías seguidas) como cuando lo hacemos en jpg. Personalmente, cuando necesito gran velocidad de disparo, cambio a jpg hasta que termino para luego devolver la cámara a jpg+raw.

Pero en definitiva, salvo que seamos fotógrafos con necesidades de disparo de ráfaga elevadas, seguramente con el buffer de la cámara nos sirva, y por tanto cualquier tarjeta cumpla con creces. Si, como es mi caso, tenemos una cámara con muchos megapíxeles (la D800) ni siquiera la más veloz de las tarjetas podrá hacer frente al aluvión de datos que se le viene encima. Y en cualquier caso, seguramente tenga mucha más influencia el cuerpo (la cámara) que la tarjeta en toda esta historia. Consecuencia: no merece la pena comprar las tarjetas super-rápidas (y también super-caras).

Otra cosa distinta es el video. Las nuevas cámaras son capaces de grabar video de manera muy profesional a 1080p. En este caso no hay buffer que valga y la velocidad de la tarjeta es crítica para poder soportar el flujo constante de datos que supone la grabación de video. Sin embargo, existen tarjetas muy económicas cuya velocidad permite perfectamente grabar video y eso debería ser más que suficiente.

En concreto yo recomiendo siempre dos marcas (con independencia de que haya más marcas que den buenos resultados):

  1. Trascend: Calidad/precio es de lo mejor que podemos encontrar. Dan pocos o ningún problema si las tratamos correctamente y son baratas: Transcend – Tarjeta de memoria SDHC 32 GB
  2. Sandisk: No en vano son los inventores del formato y de alguna manera la marca “premium”. Obviamente esto se paga: Sandisk Ultra SDHC Class 10 – Tarjeta de 32 GB.
La tarjeta Trascend de 32Gb y Clase 10. Una excelente alternativa por su relación calidad/precio
La tarjeta Trascend de 32Gb y Clase 10. Una excelente alternativa por su relación calidad/precio

Los más observadores ya se habrán dado cuenta que ambas tarjetas enlazadas son de Clase 10 (ese pequeño circulo con un número que hay junto al logo de SD). Con independencia de cuantos “ultra”, “professional”, “mega-super-fast” tengan las tarjetas que veamos, ese pequeño número nos garantiza una velocidad de transferencia mínima, que en este caso significa que soporta video HD (1080p). Es decir, lo que nosotros queríamos.

Las mismas recomendaciones pueden hacerse para una tarjeta CF (el otro tipo más utilizado en cámaras digitales). Estas tarjetas son de mayor tamaño,robustez y posiblemente rapidez y siempre parecen aportar un plus de seguridad (en la práctica yo no he tenido problemas con ninguna de las dos tecnologías). A cambio, son algo más caras:

En alguna ocasión me han preguntado qué es mejor en una cámara: tarjeta CF o SD. Personalmente prefiero la CF por las razones expuestas anteriormente (al fin y al cabo aunque son más caras, en el precio global de una cámara es una diferencia mínima). Sin embargo nunca eligiría una cámara por el tipo de tarjeta que lleva.

Otra cosa muy distinta son aquellas cámaras que permiten llevar dos tarjetas simultáneamente, lo que nos permitirá tener copias de seguridad de las fotos que hagamos directamente sobre la marcha. Sin embargo esta opción tan sólo está disponible en modelos de gama alta, por lo que no merece la pena obsesionarse con ella.

Una vez tenemos nuestra tarjeta hay que seguir 3 reglas para intentar minimizar las posibilidades de perder fotos:

1. Formatear la tarjeta cada vez que la vaciemos en el ordenador

La mayoría de las pérdidas de información suceden cuando hay archivos que se corrompen o tablas de partición que fallan. Si borramos los archivos desde el navegador del ordenador y no la formateamos nunca, estamos pidiendo a gritos que falle en algún momento.

2. Formatear siempre la tarjeta desde la cámara en la que vayamos a usarla

Podríamos juntar esta regla con la primera, pero es tan importante que merece un lugar para sí misma. Pese a que pueda parecer lo mismo, es importante dejar que la cámara prepare la tarjeta para dejar las fotos sin problemas. Si cambiamos la tarjeta de cámara sin duda hay que vaciarla antes y formatearla nada más introducirla en la cámara. Si juntamos esta regla con la regla 1, cada vez que copiemos las fotos al ordenador de manera definitiva formatearemos la tarjeta desde la cámara.

3.Transferir las fotos con un lector de tarjetas externo BUENO
Personalmente no tengo nada contra utilizar la cámara para transferir las fotos al ordenador usando un cable USB. No creo que sea mucho más peligroso que usar un lector externo. Sin embargo, si se apaga accidentalmente la cámara podría dar problemas y la velocidad posiblemente sea menor que con un lector dedicado: Lector de tarjetas de memoria Lexar Professional (USB 3.0).

Además, algunas marcas como Nikon han empezado a solicitar que la transferencia se haga a través de un software propietario por lo que ya no actúan como un disco externo del sistema operativo. Personalmente no soporto este tipo de software, lo que unido a la comodidad, rapidez, seguridad y precio de un buen lector de tarjetas (como el que os recomiendo de Lexar) hace ya algo más de un año que empecé a utilizarlo para todas mis transferencias de archivos.

Para nada os recomiendo el uso de lectores sin marca, de estos que nos regalan como productos de merchandising. No sólo pueden corromper nuestros archivos sino que pueden dañar físicamente las tarjetas. Esto no quiere decir que no funcionen. Pero yo no les confiaría ninguna foto a la que le tuviera cierto aprecio.

Un buen lector externo de tarjetas de memoria puede resultar de gran ayuda
Un buen lector externo de tarjetas de memoria puede resultar de gran ayuda

¡Hacer copias de seguridad!

No tienen mucho que ver con las tarjetas, pero sí con la gestión de archivos. De nada sirve copiar las fotos a un único disco duro que puede morir, también, como las propias tarjetas. Por ello, mientras sólo tengamos una copia de los archivos no es buena idea borrar las tarjetas. Lo mejor es automatizar la copia de seguridad de nuestro ordenador para que una vez volcadas las fotos, podamos dormir tranquilos.

Seguramente las opciones de copias de seguridad merezcan una o varias entradas aparte, pero no puedo cerrar esta sin enfatizar lo importante que es que tengáis vuestras fotos al menos en dos discos duros distintos. De lo contrario de nada servirá todo lo dicho anteriormente en este blog en lo relativo a la fotografía. No seríais los primeros en tener que pagar una pequeña fortuna a alguna empresa de informática forense para que recupere archivos de todo tipo, incluidas las fotos.

Hace 10 años, con mi primera cámara digital, estuve a punto de perder unas fotos debido a un fallo del sistema tarjeta SD/cámara/lector barato. Desde entonces no he tenido ni un solo incidente (toco madera) después de decenas de miles de fotos. Estoy convencido que seguir los pasos y recomendaciones de esta entrada os puede ayudar a que tampoco vosotros tengáis problemas.