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Fotografiando el oeste de los Estados Unidos

Muchas veces me pregunto (y me preguntan) si es necesario llevar una pesada DSLR en un viaje en lugar de llevar una mirrorless, o incluso una cámara más pequeña. Personalmente desde que hice el cambio a full frame con mi querida D800, siempre he considerado que un equipo con lentes profesionales aporta siempre un extra no tan intangible que marca la diferencia entre buenas fotos y grandes fotos.

En mi reciente viaje al oeste de los Estados Unidos pude nuevamente poner en práctica esto a prueba. Llevaba no solo mi D800 con la inevitable pareja de zooms (24-70 y 14-24) sino también una Sony RX100 M3 que ha resultado ser una excelente cámara de soporte. He de reconocer que las fotos de la Sony son sorprendentes dados el tamaño y el precio de la cámara. Sin embargo, al llegar a casa, las fotos de la D800, como siempre, sobresalían.

El viaje me brindó la oportunidad de fotografiar escenas muy distintas, totalmente opuestas. Tratando de realizar mis propias versiones de lugares repetidos hasta la saciedad como el Gran Cañón o el Antelope Canyon y otros mucho menos repetidos en la costa de Oregon.

Agradecí llevar conmigo el 14-24, pero como tantas otras veces, no siempre más es mejor, y pese a la inmensidad de los paisajes a veces una focal más corta me ayudó a reflejar mejor el lugar y lo que estaba viviendo.

Una nota final precisamente va para esos lugares que, al menos a mí, me resultan imposibles de fotografiar adecuadamente. Esos en los que, cuando llegas a casa, las fotografías nunca reflejan del todo la espectacularidad, la presencia o el espíritu del lugar. En este viaje ese fue sin duda el Zion Park. Una maravilla de la naturaleza al que las fotos (o mis fotos) no le hacen justicia en absoluto.

Fotos reveladas con Lightroom 5, con el revelado de 3 minutos que habitualmente vemos en nuestros cursos.

Pero esta entrada sin fotos no vale nada, así que mejor os dejo con ellas.

La Nikon P900 y su zoom de 2000mm

Como siempre contamos en nuestros cursos, un sensor más grande tiene ventajas: Menor densidad de píxeles, y por tanto, mayor capacidad de captar fotones y menor ruido. Pero es indudable que un sensor pequeño permite tener con distancias focales cortas unos valores de ampliación al alcance de pocas lentes… o incluso sólo de telescopios.

Nikon P900

Es el caso de la Nikon P900 con un objetivo capaz de alcanzar la luna. No, en serio, hay gente que la ha utilizado de telescopio para poder demostrar su capacidad de ampliación:

Aunque sin duda, la aplicación más espectacular que he podido ver es este video desde lo más alto del nuevo rascacielos del World Trade Center:

 

Y aunque evidentemente el zoom (como el tamaño) importa, es evidente que la calidad de la P900 nunca podrá estar a la altura de otro tipo de cámaras (y casi cualquier video o fotografía sufrirá de falta de nitidez y movimiento a velocidades bajas). Pero también es cierto que para aquellos que necesiten tener un zoom óptico de 82 aumentos en un tamaño compacto, se trata de un juguete más que interesante.

La tecnología en los objetivos Nikkor

Recientemente en mi perpetua búsqueda de contenidos interesantes por la red, me he encontrado con un video promocional de Nikon en el que se presentan algunas de las tecnologías que utilizan en la fabricación de sus mejores objetivos.

Detalle del motor eléctrico de enfoque en un objetivo Nikkor
Detalle del motor eléctrico de enfoque en un objetivo Nikkor

Con independencia de que se trate de un video realizado para el marketing, lo cierto es que merece la pena perder 5 minutos viéndolo. Por una parte, podemos ponerle cara a algunas de las palabrejas que decoran los objetivos más caros (Nanocristales, Silent Wave, VR, etc.). Por otra, uno entiende mejor por qué los objetivos pata negra son tan caros.

Y es que como ya hemos dicho varias veces en Pixelando, un buen objetivo puede comprarse relativamente barato. Sin embargo, un objetivo excepcional puede que nos haga renunciar a unas buenas vacaciones. La diferencia es que el pata negra trata de acercarse a la perfección, y la perfección siempre es cara.

 

Machu Picchu. Un desafío fotográfico

Lo reconozco: soy un fotografo ocasional. Mi trabajo tan sólo me permite centrarme en mi fotografía cuando salgo de viaje. Por ello, en ocasiones los viajes se convierten en eventos excesivamente anticipados y deseados.

El viaje que realicé recientemente a Machu Picchu parecía una apuesta a todo o nada. Por una parte, estrenaba un 14-24 de Nikon. Un grandísimo objetivo (tanto en prestaciones como en tamaño y peso) que no tienen porqué ayudar a sacar grandes fotos si no se utiliza correctamente. Al mismo tiempo, se trata de alguna manera de un objetivo “especialista” por lo que era necesario complementarlo de alguna manera con otra lente. Por otra parte, Machu Picchu presentaba una serie de desafíos logísticos importantes: necesidad de ir ligeros de equipaje, imposibilidad de llevar una bolsa de bandolera para escalar las montañas colindantes, alta probabilidad de lluvia y necesidad de proteger el equipo, etc.

Al final opté por un equipo voluminoso y pesado, pero manejable: La D800, el 14-24, el 24-70 también de Nikon y mi Canon PowerShot S90 compacta que es una inmejorable compañera de viaje. La capacidad que tiene la D800 de recortar a formato DX, me permitía cubrir con la reflex unas distancias focales equivalentes entre 14mm y 105mm con gran calidad y un mínimo de 21 Mp.

Puesto de fruta en el mercado de Cusco (Nikon D800, 24-70mm, f/2.8)
Puesto de fruta en el mercado de Cusco (Nikon D800, 24-70mm, f/2.8)

En los meses anteriores, la planificación me llevó a hacerme con una correa The Cinch de Luma Labs (que ya comentamos en el blog en su momento después de considerar muchas otras alternativas). Además, el nuevo equipo incluía una funda Toploader Pro 70 de Lowepro con arnés que me debía permitir moverme con total libertad de manos (sin miedo a que mi cámara golpeara con cualquier piedra). Finalmente me hice con unas fundas de plástico desechables para poder forrar mi D800 y los objetivos elegidos.

Con la correa The Cinch en Machu Picchu (Canon PowerShot S90, f/4.0)
Con la correa Cinch en Machu Picchu (Canon PowerShot S90, f/4.0)

Muchas veces me pregunto (y me preguntan) si realmente es necesario arrastrar todo ese peso hasta el otro extremo del mundo. Personalmente así lo creo. Es necesario para obtener el 95% de la mejor foto que podría obtener (el 5% restante quedaría para un buen trípode que pocas veces puedo justificar incluir en el equipo por su peso). Sin embargo, también es cierto que muchas veces, una pequeña cámara compacta puede lograr el 80% de dicha calidad y satisfacción como podréis ver luego.

Pero si algo demostró Machu Picchu es ser un paraíso para un fotógrafo. Tanto la ciudadela y sus ruinas, como (sobre todo) el entorno, proporcionan algunas de las imágenes más plásticas que puedo recordar y que, además, han quedado reflejadas en muchas de las fotos que han vuelto conmigo a casa. No en vano, leí poco antes de llegar al Perú que es difícil hacer una mala foto en Machu Picchu. Discrepo de tal afirmación, pero no de la admiración por el lugar del que la hizo.

La elección del 14-24 para el viaje resultó tremendamente adecuada. Pese a que realicé un buen número de panoramas (queda la técnica, extremadamente sencilla, para otra entrada) lo cierto es que un super gran angular nos proporciona perspectivas únicas, y nos ahorra un tiempo precioso de post-procesado que cada vez encuentro más escaso.

Y no tengo que descubrirle a nadie la calidad de este pedazo de cristal:

Vista de la ciudadela desde la montaña Machu Picchu (Nikon D800, 14-24mm, f/8)
Vista de la ciudadela (izquierda) desde la montaña Machu Picchu (Nikon D800, 14-24mm, f/8)

Sin embargo, el momento de la compacta también tuvo que llegar. Tras un día espectacular en el que tal vez fuera cierto que era imposible hacer una mala foto, la lluvia llegó y al día siguiente la niebla cubría toda la ciudadela. Ante la imposibilidad de sacarle todo el partido a la reflex, decidí dejarla a buen recaudo y disfrutar del momento armado tan sólo con una compacta. Eso sí, una buena compacta. Los resultados no podrían haber sido más satisfactorios. Las fotos en blanco y negro no sólo tienen una gran calidad (en la medida de las posibilidades de la cámara) sino que transmiten perfectamente la atmósfera del momento.

Templo del sol en Machu Picchu. (Canon PowerShot S90, f/4.0)
Templo del sol en Machu Picchu. (Canon PowerShot S90, f/4.0)

Sin embargo, los mejores momentos fotográficos me esperaban al llegar a casa. Poco a poco el revelado de los archivos RAW (en este caso desde Lightroom, aunque sería un proceso idéntico en Photoshop) se convirtió en una experiencia extremadamente placentera. Tal y como comentamos en nuestros cursos, no puedo encontrar ninguna razón para no hacer fotografías en RAW y revelarlas posteriormente (¡las tarjetas de memoria son tan baratas comparadas con todo lo demás!).

Cada día me sorprendo a mi mismo pensando más en esta fase cuando tomo la fotografía y lo cierto es que se nota frente a la pantalla del ordenador cuando es necesario revelarla.

Calzada principal de entrada a Machu Picchu (Canon PowerShot S90, f/4.5)
Calzada principal de entrada a Machu Picchu (Canon PowerShot S90, f/4.5)

En definitiva, este post es acerca de todo y de nada. De la necesidad de tener el equipo adecuado (cámaras, bolsas, correas, fundas) y de utilizar cada pieza en su momento. De hacer buenas fotos en un extremo del mundo, pero también de revelarlas de manera adecuada a la vuelta. De como un viaje que prometía mucho, se convirtió en todo lo que prometía, tanto en lo fotográfico como en lo personal. Y ante todo, una excusa para compartir algunas fotos interesantes con los lectores de Pixelando. Espero que haya servido su propósito.

GPS para réflex Nikon. Georreferencia tus fotos por poco dinero.

Parece mentira, pero después de gastarse miles de euros en una cámara, uno se pregunta por qué las reflex digitales de gama alta no tienen un GPS incorporado. Con la aparición de los smartphone, es cada vez más habitual georreferenciar las fotos para saber en qué lugar del planeta se han tomado. Para los que hacemos mucha fotografía de viaje es genial saber exactamente dónde se encuentra aquel restaurante nada turístico de Nueva York en el que acabamos después de perdernos un par de horas o aquel pueblecito perdido del Pirineo con unas vistas espectaculares.

Una foto georreferenciada nos permite recordar dónde capturamos cada imagen. Bicicletas en Pienza (mostrado en flickr)

Además, para mayor indignación de los usuarios de cámaras réflex, existen ya muchas “point and shoot” (cámaras pequeñas) con el GPS incorporado. Curiosamente las cámaras de un perfil menos “profesional” son aquellas que tienen más probabilidades de contar con un chip localizador. Y lo mismo sucede con las reflex, algunas de ellas (como la Canon 6D) ya cuentan con GPS, pero sus hermanas mayores no.

Por ello, para algunos de los usuarios de DSLR de gama alta de Nikon resulta importante encontrar una solucíon compatible. Nikon nos presenta una solución, pero por desgracia es poco elegante y práctica. El Nikon GP1 es caro, engorroso, poco práctico y encima queda feo en la cámara. Se monta en la zapata del flash, pero aparte necesita un cable al conector de 10 pines de la cámara.

La unidad de GPS Nikon GP1. Una alternativa poco elegante para georreferenciar las fotografías.

Por eso, hace tiempo me la “jugué” y pedí un emisor/receptor para GPS bluetooth para mi Nikon D300. Era el AOKA AK-4NII y lo que hacía era conectarse por bluetooth a un receptor GPS? No sé si lo recordaréis pero no hace mucho, se utilizaban estos receptores GPS para conectarlos al móvil por bluetooth y poder usar sistemas de navegación (antes de que los smartphone vinieran con GPS).

Lo mejor del cacharrillo es que se acopla a la cámara y uno puede virtualmente olvidarse que lo lleva colocado, con lo que las fotos se van georreferenciando sin prácticamente darse cuenta. El aspecto, colocado es absolutamente discreto (especialmente en cámaras profesionales o con grip -ver en la parte superior derecha)

El AK-NII colocado en varias cámaras Nikon

Sin embargo es cierto que el tener que estar pendiente de la batería del receptor externo GPS (se carga por USB) es un tanto engorroso y por eso la solución está lejos de ser perfecta.

Hace poco AOKA anunciaba el AK-G, una cajita casi idéntica al AK-NII pero que ya incorpora el chip GPS, por lo que no es necesario ningún aparato adicional. El invento cuesta tan solo 79 dólares en Amazon.com, por lo que frente a los más de 250 del GP1 de Nikon, nos encontramos nuevamente ante una decisión fácil de tomar.

El AOKA AK-G. Una unidad de GPS integrada para Nikon DSLR

Además, por una módica cantidad adicional, AOKA nos facilita también un disparador remoto por cable que se conecta con un mini-jack a la unidad de GPS para disparar la cámara (ya que el GPS utiliza y bloquea el conector de 10 pines que se utiliza con este fin, por lo que no es posible utilizar simultáneamente los disparadores convencionales).

Queda por ver cuál es el consumo de batería de esta nueva unidad (el anterior por bluetooth tenía un consumo casi despreciable, y tan solo había que cargar independientemente la unidad externa de GPS). Con el nuevo modelo será la batería de la cámara la que alimente todo el circuito. Sin embargo, con las nuevas baterías (las nuevas cámaras consumen mucha batería en modo video y Live View, y las baterías actuales tienen más capacidad) y los circuitos GPS cada vez más eficientes, no veo porque esto deba ser un problema.

Sin duda, una de las soluciones más elegantes que yo haya visto para georreferenciar con las reflex Nikon de gama alta.

Nikon D600 vs. D800. La batalla de las FX (parte 2)

Primera parte
Este post es la segunda parte de la entrada dedicada a comparar las dos últimas cámaras de Nikon en formato FX, la D600 y la D800. En la primera parte pueden encontrarse las primeras 10 diferencias entre las dos cámaras. Esta entrada refleja otras 10 diferencias adicionales.

11. Vida útil del obturador
Como muchas de las diferencias en esta segunda parte de la comparativa, esta puede que no le quite el sueño a la mayoría de mortales. La vida útil del obturador en la D800 (según Nikon) es de 200.000 disparos. En el caso de la D600 es de tan “sólo” 150.000. Estas cifras son importantes para fotógrafos profesionales. Sin embargo, el aficionado de a pie debe decidir si esto supone un factor diferenciador.

Por ejemplo, mi D300 acumuló tan solo 15.000 disparos en 4 años. Con una vida útil esperada de 150.000, no parece que este sea en mi caso un factor crítico. En cualquier caso, se trata de un signo de robustez mecánica (aunque también posiblemente de difereciación de marca).

12. Disparo continuo
Nuevamente se trata de una diferencia que tendrá que valorar el usuario. Durante meses hemos estado leyendo a potenciales usuarios de D800 (en realidad los propietarios de la cámara estaban por ahí haciendo fotos) diciendo que los 4 fps (frames por segundo, o disparos por segundo) que ofrece este cuerpo son insuficientes. La D600 logra 5,5 fps, lo que la iguala con la D700 (la antecesora en FX en Nikon).

Personalmente, ahora que he probado la D800 debo decir que a mí me parece una cámara muy rápida y para mi uso sobra. Especialmente porque cámaras potencialmente más rápidas (mi D300 alcanzaba 8 fps con el grip) a veces tan solo alcanzaban esas cifras disparando en JPG y no en RAW. La D800 tiene 4fps “reales”, es decir, en todas las condiciones. Salvo fotógrafos de eventos deportivos, creo que es más que suficiente.

13. USB2 vs USB3
Para la mayoría de los usuarios de Mac puede que esto no sea mucha ventaja. Hace poco salieron los primeros ordenadores de Apple que soportan el nuevo estándar USB, aunque aún no viene de serie en muchos (y si tu ordenador tiene algún tiempo, no lo tiene seguro). En el caso de los PC la cosa puede que mejore un poco puesto que se comenzó a instalar hace más tiempo.

Sin embargo, para quién tenga un ordenador que si lo soporte, la diferencia puede ser notable. Al fin y al cabo estamos hablando de ficheros muy muy grandes, y los tiempos de transferencia entre cámara y ordenador se hacen eternos.

Obviamente, dicho todo esto, no hay nada que no se arregle con un lector de tarjetas. Y en este caso hay que recordar que aparte del estándar de comunicación, nos veremos tremendamente limitados por la velocidad de la propia tarjeta de memoria.

 

14. Baterías y grips
Siendo fieles a la entrada de Brigadir en la que está basada este post, tenía que incluir este punto. Sin embargo me parece que no hay diferencias notables. Las dos cámaras usan la nueva batería EN-EL15, lo que obligará a antiguos usuarios a renovar su parque de baterías. Las dos utilizan grips nuevos (MB-D12 y MB-D14) . El grip de la D800 permite aumentar los fps del disparo continuo (aunque no en RAW) pero el grip de la D600 es casi 70 Eur más barato. Diferencias, pero escasas.

15. Conectividad de flash (¡y GPS!)
La D800 cuenta con un conector PC sync para sincronizar el flash con cable. Aunque ambas cámaras cuentan con el sistema de sincronización inalámbrico de Nikon (a través del flash de la propia cámara) este conector puede suponer una diferencia para trabajar en estudio.

Además, la D600 tampoco tiene el conector de 10 pines que permite conectar una unidad para enlazar con un GPS bluetooth externo, en una de las soluciones más elegantes que existen para georreferenciar fotos con una Nikon. En el caso de la D800 se conectaría en el frontal de la cámara a través del PC-sync, mientras que en la D600 tendríamos que abrir el compartimento de los conectores (USB, HDMI) siendo bastante más incómodo.

16. Nikon Professional User Scheme
Los usuarios “profesionales” de Nikon tienen ciertas ventajas. Para estar registrado como usuario profesional hay que tener equipo profesional (al menos un cuerpo y un par de objetivos). La D800 cuenta como profesional, la D600 no. Pero dudo que nadie decida en función de esto.

17. Botón AF-On
Hace tiempo que no dejo que la cámara enfoque lo que quiera y cuando quiera. Para ello, tuve que acostumbrarme a una técnica que consiste en enfocar con el pulgar con el botón AF-On y disparar luego. De esta manera es posible elegir con precisión el punto y momento del enfoque y una vez queda fijado el disparo no necesita esperar.

Aunque en cámaras como la D600 este botón no está presente (sí en la D800) es posible reprogramar el botón de AE-L/AF-L. Sin embargo mi experiencia con este tipo de cuerpos es que el posicionamiento no suele ser tan ergonómico (posiblemente una indirecta de Nikon nuevamente para comprar el cuerpo caro)

18. Dial de modos y modos de escena
La D800 cuenta con un dial profesional. Eso quiere decir que no cuenta con un modo “Auto” ni con los típicos modos de “escena” (paisaje, retrato, etc.). Se sobreentiende que un profesional no necesita todo esto y sabe cómo configurar su cámara para cada ocasión.

Vista superior con el detalle del dial de modos de la Nikon D600

La D600 está vestida de cámara de consumidor de a pie, y por lo tanto sí tiene modo Auto (aunque quién use una D600 en modo Auto sin duda no merecería tener esa cámara). Aparte de la estética (sin duda baja muchos enteros tener la ruedecita con el Auto y el paisaje) el dial profesional permite acceder a la configuración de ISO, calidad, balance de blancos y horquillado sin entrar en menús. Para los que estamos acostumbrados a dicha disposición esto sí puede suponer un elemento diferenciador.

19. Modos de medición de luz
La diferencia nuevamente estriba en los controles físicos disponibles. La D800 permite acceder a los distintos métodos de medición de luz (matricial, media ponderada o puntual) con un interruptor físico y no mediante menú. Esta diferencia puede que no sea crítica para muchos usuarios, pero puede ser la diferencia entre conseguir una foto y no conseguirla (siempre que sepamos lo que queremos y dónde encontrarlo).

20. Fotómetro (sensor luz)
El fotómetro de la D800 utiliza un sensor para medir la luz de 91.000 puntos, idéntico al que monta la carísima D4. Eso permite medir la luz de manera increíble y he de decir que es uno de los apartados en los que brilla la D800.

La D600 utiliza un sensor más antiguo de 2.016 píxeles y aunque no tengo experiencia con su comportamiento (seguro que muy bueno) tal vez no sea tan brillante como la D800 en este aspecto.

Conclusiones
Nikon ya cometió una vez (con la D700) el error de que una de sus cámaras fuera más deseable que otros cuerpos mucho más caros. Sin embargo la competitividad en los cuerpos más baratos hace que a veces sea difícil diferenciar los segmentos. Personalmente creo que con la D600 y la D800 lo ha conseguido. Se trata de dos cámaras excelentes, y cada una de ellas responde a un perfil y un tipo de necesidades.

Si sigues leyendo tal vez esperes mi recomendación. Como siempre, te voy a recomendar comprar la más barata (D600). Sobre todo si no has entendido o si no le has visto mucha diferencia a muchas de las 20 razones que te exponía en estas dos entradas. La D600 es una cámara que por prestaciones sobrepasa la capacidad de la mayoría de los fotógrafos amateurs (entre los que me incluyo). Es decir, el factor más limitante del equipo será siempre el fotógrafo y no la cámara. Los 600 Eur de diferencia debieran ir invertidos en objetivos profesionales que es lo que merece una cámara FX de la calidad de la D600.

Sin embargo, para aquellos usuarios que no quieran renunciar a controles y cuerpo profesional (acceso físico directo a opciones mediante botones y no menús, sellado del cuerpo, autoenfoque y fotómetro profesionales) y que sepan que van a sacar partido a estas pequeñas diferencias, la D800 será mejor opción. Al fin y al cabola diferencia es de tan “sólo” 600 Eur (la siguiente cámara, la D4, está a más de 2000 Eur de diferencia de la D800 y el salto no es mucho más drámático).

Elegir entre la Nikon D600 vs. Nikon D800, esa es la cuestión (Parte 1)

A estas alturas puede que más de uno ya se haya hecho a la idea que soy un fanboy de Nikon. Me gustaría pensar que no es así. Me encantaría hablar de Canon y de la Mark III, pero no me gusta hablar de lo que no conozco. Como la mayoría de fotógrafos, en su momento tomé una decisión y me decanté por Nikon. Podría haber sido al revés, pero ahora mi universo fotográfico es Nikon y aunque me interesa lo que hacen el resto de marcas, no les dedico ni una décima parte del tiempo que dedico a Nikon.

Pese a ello, he de decir que no considero que una marca u otra sea decisiva para hacer buenas fotos. El fotógrafo es la pieza más importante del equipo y cualquier fabricante de los reconocidos (Nikon, Canon, Sony, Pentax, Leica, etc.) tiene cámaras que no deberían imponer limitación alguna para crear imágenes fantásticas.

Después de este disclaimer, puedo por fin acometer el verdadero objetivo de este post. La decisión que está quitándole el sueño a muchos nikonistas con una full frame entre ceja y ceja. Hay que decir que este post imita y amplía el publicado en Brigadir y nos cuenta las principales diferencias entre las dos cámaras.

Las Nikon D600 y D800. Una elección difícil.

0. 36 Mp vs. 24Mp
La primera diferencia obvia está en la mente de todos. La D800 produce imágenes de 36 Megapíxeles que rayan en el límite del formato medio. La D600 genera fotos de 24 Megapíxeles que son muchos más de los que el común de los mortales necesitará en su vida.

1. Precio
Pese a que en un primer momento se rumoreó que la D600 tendría un precio asequible lo cierto es que a la hora de la verdad la diferencia con la D800 tampoco es tan grande (especialmente en Europa). Así, mientras la D800 puede encontrarse por unos 2600 Eur (por ejemplo en Amazon.de, Amazon.co.uk y Redcoon) la D600 ronda los 2000 Eur (una notable diferencia con el precio de 2000$ en USA). Poco hay que comentar, y tendrán que ser las 19 diferencias restantes las que digan si merece la pena una frente a la otra.

2. Velocidad máxima de obturación
Nikon ya tuvo problemas con la D700. Sacó una cámaraprosumertan buena, que casi nadie decidió comprar el modelo profesional. Por eso, con la D800 y D600 estoy seguro que los señores de Nikon han pasado largas semanas intentando establecer diferencias que justifiquen la diferencia de precio. Una de ellas es la velocidad de obturación máxima. La D800 puede disparar a 1/8000 de segundo, mientras que la D600 solo a 1/4000. Curiosamente la más barata D7000 si iguala a la D800, por lo que esta diferencia parece forzada para diferenciar modelos.

Esta podría no parecer una gran limitación salvo que nos dediquemos a deportes de velocidad, pero una mayor velocidad de obturación nos puede venir muy bien para abrir al máximo objetivos muy luminosos y lograr poca profundidad de campo. Eso sí, nada que un filtro de densidad neutra no arregle.

3. Velocidad máxima de sincronización de flash
La velocida de sincronización de flash es otra de esas características que al aficionado medio no importarán en absoluto (ni siquiera sabrá el por qué de todo el jaleo). La D600 cuenta con una velocidad máxima de sincronización de 1/200 de segundo, mientas que la D800 cuenta con 1/250.

Lo cierto es que nuevamente, una velocidad de sincronización mayor permite disparar en situaciones más luminosas y por lo tanto nos proporciona una maoyr profundidad de campo. Si utilizamos el flash de una manera un poco creativa (p.ej., ver Strobist) estas son el tipo de cosas que nos pueden limitar.

4. Peso
Sin tarjetas de memoria la D600 pesa 760g. y la D800 900g. Esos 140 gramos puede que no parezcan mucho en el supermercado, pero colgados al cuello todo el día son ciertamente una diferencia a tener en cuenta. Eso sí, para aquellos como yo que arrastran medio equipo de fotografía en una bolsa inmensa, esa diferencia de peso no es un factor clave.

5. Tamaño
El tamaño del cuerpo es significativamente más grande en el caso de la D800. La altura es 10 mm mayor y el volumen también es superior. Lo que para algunos puede ser una ventaja (una cámara más compacta) para muchos otros no lo es. Aquí entran valoraciones como la ergonomía, la posición de los controles y las manos grandes que algunos tenemos y que a veces prefieren caballo grande (y en este caso, el caballo grande anda y anda mucho).

6. Robustez
Aquí hay una diferencia clara. La D600 no está hecha por completa de aleacción de magnesio, que es el metal utilizado por Nikon en sus cuerpos profesionales. En realidad, tan solo la parte superior es metálica y la parte inferior de policarbonato. Esto puede que no implique ninguna consecuencia directa, pero lo cierto es que al menos en teoría, la D800 resistiría algún golpe de más frente a la D600.

El cuerpo de la D600 no es tan robusto como el de la D800 y tan solo la parte superior es de aleacción de magnesio

7. Tarjetas de memoria
La D800 opta por el estándar profesional hasta la fecha (con excepción de la Nikon D4) con la inclusión de una ranura para tarjeta CF. La tarjeta secundaria (para copias de seguridad o, por ejemplo, video) es una SD. La D600 cuenta con dos tarjetas SD. La decisión aquí es difícil. Por una parte homogeneizar tarjetas hace la vida fácil al fotógrafo, que no tiene que comprar dos formatos diferentes. Por otra, la fiabilidad y la velocidad de las tarjetas CF es superior a la de las SD.

8. Conectividad Wifi
La D800 no es compatible con el transmisor WT-5 que puede acoplarse a la D4. La alternativa es el WT-4a, que es viejo y da problemas. La D600 ha salido pudiendo equipar el transmisor WU-1b que permite el control desde un teléfono o una tableta. Esto es especialmente útil en el trabajo de estudio (donde las fotos se envían directamente a un ordenador o tableta para verlas más grandes). Sin duda, un punto a favor de la D600. (Una alternativa para la D800 podría ser usar una tarjeta SD Wifi, pero parece ser que también tiene problemas de compatibilidad con las mismas -aunque hay personas que han conseguido hacerlas funcionar)

9. Sensibilidad ISO y densidad de píxeles
La teoría dice que cuantos más pequeños son los píxeles, mayor nivel de ruido generan. La teoría está en lo cierto, siempre que hablemos a igualdad de tecnologías. Comienzan a aparecer diversos test de ruido que nos demuestran que seguramente la diferencia de precio entre las dos cámaras también tenga que ver con el sensor. De hecho, a tamaño real, la diferencia de ruido entre la D600 y la D800 es casi inapreciable. La diferencia está, claro, en que la D800 cuenta con 12 Megapíxeles adicionales y por tanto el nivel de detalle es mayor.

Los puristas nos dicen sin embargo que el test práctico es comparar las imágenes al mismo tamaño (24Mp). Es decir, reduciendo el tamaño de la imagen de la D800 para compararla con la D600. Esto tiene su lógica puesto que la D600 no puede producir imágenes más grandes, mientras que la D800 ofrece las dos posibilidades y lo que se consigue así es encontrar un común denominador. En este caso las pruebas muestran que el ruido siguesiendo muy similar, pero el nivel de detalle de la D800 es sin duda mayor.

Ruido de la D600 (izquierda) vs. D800 (reducida a 24Mp)

Así pues, una buena (y necesitada) victoria para la D800 que ya le otorgó la prueba de DxO (los laboratorios que otorgan puntuación a los sensores en función de su calidad) y que sigue clasificando esta cámara como el mejor sensor fabricado hasta la fecha (la D600 ocupa el tercer lugar).

10. Sistema de enfoque
Si no fuera porque la D800 ha dado problemas con el sistema de enfoque (desde que Ming Thein identificara un problema con la parte izquierda del mismo) la D800 tendría ventaja. Sus 51 puntos de enfoque cubren una parte mucho mayor del visor y por lo tanto son más versátiles. Pero lo cierto es que parece que el enfoque de la D600 es rápido y fiable, y después de los problemas de la D800, eso es mucho decir. (PD: El enfoque de la D800 ya tiene solución y parece ser que definitiva)

Ir a parte 2

El tamaño importa – ¿Por qué un sensor full frame?

Hace un par de meses explicaba cuáles podían ser los criterios para comprar una cámara digital seria. En dicho post, así como en los últimos acerca de la D800 y la D600 hacíamos mucho énfasis acerca de los sensores “full frame”. ¿Realmente es tan importante el tamaño del sensor?

Es algo que llevo explicando muchos años en nuestros cursos pero que no es posible entender sin ciertos conceptos básicos acerca de los sensores que llevan todas nuestras cámaras.

El sensor es la “película” que llevan todas las cámaras digitales. Es el encargado de recoger la luz que atraviesa el objetivo y responsable del tamaño y factor clave en la calidad de las fotos.

Sensor de la D800 con 36 Megapíxels

El sensor también es la razón por la cual el tamaño importa en fotografía. Antes de la era digital, un mayor tamaño de película significaba un mayor negativo y por tanto mayor cantidad de información y posibilidad de ampliación de las fotografías.

Hoy en día se puede hacer una afirmación parecida. Cuanto mayor es el sensor, mejor es la calidad de las fotos tomadas. Estos son los factores clave:

Densidad de píxeles: Pese a lo que nos quieran hacer creer los anuncios, no es lo mismo meter 8 millones de pequeños sensores de luz en un móvil que en una cámara reflex. Obviamente, a igualdad de número de píxeles un sensor más grande tiene píxeles más “gordos”. No hay que saber mucha electrónica para entender que miniaturizar es complicado y cuando los píxeles alcanzan ciertos límites físicos la calidad se resiente.

Ruido: Píxeles más pequeños reciben menos luz (menos fotones) y por tanto, para mostrar imágenes igual de luminosas necesitan amplificar más. Al igual que con nuestro equipo de audio del coche, si queremos amplificar mucho, al final se oye ruído y distorsión (esta es una versión un tanto simplificada, pero a los efectos nos debería valer). Este ruido se nota especialmente con muy poca luz (al igual que lo notamos cuando algo está grabado con un volumen muy bajo y tratamos de amplificarlo, con el consequente ruido).

Por lo tanto las ventajas de un sensor grande son:

  • Menor ruido (a igualdad de densidad de píxeles)
  • Mayor número de píxeles (a igual densidad, y por tanto, calidad)
  • Mayor tamaño del visor

Sin embargo un sensor mayor también conlleva desventajas. Estas son las principales:

  • Mayor tamaño de la cámara
  • Mayor exigencia para la óptica (es más complicado -y caro- fabricar objetivos que sean nítidos o luminosos en las esquinas)
  • Menor alcance (o menor “zoom” -discúlpenme el uso incorrecto del término). Es decir, un mismo objetivo se “acerca” menos (por eso las cámaras pequeñas son capaces de tener un zoom tan potente).

Lo cierto es que con dicha lista, parece poco adecuado definirse por un sensor de tamaño mayor. Y sinceramente, esa es mi recomendación para el 95% de los aficionados. ¿Por qué entonces tanto revuelo por las cámaras full frame?

Lo cierto es que primero Canon y luego Nikon se han decantado por este tamaño para sus líneas profesionales. Eso implica que las ópticas “insignia” de cada casa están optimizadas para ese tamaño (aunque sean compatibles con réflex de sensores más pequeños, el campo de visión obtenido no es el mismo -la distancia focal efectiva varía).

Por otra parte, hay un extenso mercado de objetivos de segunda mano de la era pre-digital. Muchos fabricantes nos permiten utilizarlos con las cámaras más modernas sin perder ninguna de sus funciones.

Hay más razones (algunas de ellas difíciles de explicar sin entrar en temas bastante técnicos y a las que posíblemente dediquemos entradas de Pixelando en el futuro) pero espero que con esto haya quedado claro que en fotografía, para bien o para mal, el tamaño sí importa.

Nikon D600. ¿La full frame asequible? – Precio y especificaciones

En los últimos días parece confirmarse que Nikon quiere cambiar el mercado de las DSLR (cámaras réflex digitales). Tras la aparición de la D800 el cambio de concepto de la marca japonesa se hizo visible, sustituyendo la D700 (una cámara con pocos píxeles pero una excelente calidad a baja luz) por la D800, que rompía la barrera de los 30 Megapíxeles y apostaba por cantidad, pero también por mucha calidad.

Ahora le ha llegado el turno a la D600. Si las especificaciones que publica la siempre bien informada NikonRumors son correctas, estamos ante una DSLR full frame (de sensor de 35mm) a un precio muy asequible (se rumorea en torno a 1500$, lo que podría convertirse en unos 1200 Eur).

Imagen filtrada de la Nikon D600 (Xitec.com)

Evidentemente, este precio es de todo menos barato para la mayoría de los mortales, pero si pensamos que hasta hace tres años los sensores de tamaño completo eran exclusivos de cuerpos profesionales (cámaras que, sin objetivos, valen más de 5000€) lo cierto es que la perspectiva a más de uno le está poniendo los dientes muy largos.

Es importante destacar para los no iniciados que una cámara con un sensor FX (denominación que Nikon utiliza para los sensores Full Frame o de 35mm) puede que no sea compatible con nuestros objetivos actuales.

Saldremos de dudas dentro de pocos días, pero con las especificaciones prometidas parece muy difícil justificar la compra de la D800 por la diferencia de precio. Habrá que esperar para ver cómo se comporta el sensor de la D600 (el de la D800 es espectacular) así como el sistema de enfoque, una de las parcelas en las que Nikon está teniendo más problemas últimamente.

Estas son las previsibles especificaciones de la D600 (Nikonrumors.com):

  • Sensor de 24.7MP full frame
  • Peso: 760g (850g con batería y tarjetas de memoria) -la D800 pesa 900g
  • Pantalla de 3.2″ LCD con 921.000 píxeles y sensor de luz
  • Salida HDMI
  • Compresión de video: H264/MPEG-4
  • Video Full HD con 30p, 25p, 24p, HD with 60p, 50p, 30p, 25p
  • Visor con cobertura del 100%
  • Motor de enfoque incluido en el cuerpo (para objetivos autofocus sin motor)
  • Cuerpo de aleacción de magnesio (solo la parte superior y trasera) y sellado anti-elementos
  • Rango ISO: 100-6400 (con Lo-1 ISO 50 y Hi-2 ISO 25,600)
  • 39 puntos de enfoque AF (con opción de 11), 9 de ellos de tipo cruz
  • Detección de caras en el enfoque
  • Compensación de exposición: ±5 EV (igual que la D800)
  • Batería EN-EL15 recargable de ión Litio
  • Disparo de ráfaga de 5 fps -disparos por segundo (igual que la D700, la D800 tiene 4fps)
  • Máxima velocidad de obturación de 1/4000 s
  • 2 ranuras de tarjeta SD card con soporte Eye-fi para transmisión Wifi
  • Flash integrado con velocidad de sincronización de 1/250 s
  • Dos configuraciones de usuario: U1 y U2
  • Botón de Fn
  • Modo de recorte DX automático
  • Editor RAW incorporado
  • Función time-lapse
  • Función HDR
  • Grip externo de batería nuevo
  • Procesado de imagen de 16 bits
  • Procesador Expeed 3
  • Máxima grabación de video: 30 minutos
  • Micrófono integrado
  • 19 modos de escena
  • Vida útil: 150.000 actuaciones (la D800 tiene 200.000)

¿Cómo elegir tu primera cámara digital seria?

En mis cursos, es muy habitual que los alumnos se aproximen después de alguna de las clases y pregunten acerca de qué cámara deben comprarse. Siempre les contesto que “la más barata”. Tras contemplar su mirada escéptica durante un par de segundos insisto: “no, en serio, la más barata”.

La elección de una cámara fotográfica no es un problema trivial. Se trata de una decisión que implica muchos factores y que probablemente no tenga una solución única. Pero lo que sí parece claro es que el uso final de la cámara determinará la elección. Para el usuario ocasional tal vez una compacta con controles manuales y óptica luminosa (como la Canon S100) sea más que suficiente. Estas cámaras permiten un control similar al de las reflex, pero con un tamaño minúsculo. Son la élite de las “point and shoot” (compactas).

(Nota: hemos sabido luego que Canon ha encontrado un problemilla en alguna de estas cámaras. Ante la duda, los modelos anteriores, casi idénticos, S90 y S95 pueden servir -y en ocasiones encontrarse a precios muy bajos)

Canon S100 – Una compacta para fotógrafos muy serios

El amateur viajero tal vez prefiera una cámara con mejores ópticas de tipo intercambiable que le proporcione gran calidad de imagen, pero no quiera el volumen adicional de una réflex. Las cámaras sin espejo (mirrorless) están copando el mercado y algunas son más caras que sus equivalentes en reflex. Ejemplos destacados son la Fuji X-Pro 1, la Olympus OM-D E-M5 o la Sony Alpha NEX-7.

La Fuji X-Pro 1. Una mirrorless de alto standing

Sin embargo, las reinas siguen siendo las reflex digitales (DSLR – Digital Single Lens Reflex). Los profesionales y amateurs serios consideran este formato la referencia (dejando fuera a formatos superiores) y aquí Canon y Nikon sin duda lideran la carrera. Sin embargo, incluso dentro de las DSLR, la gama es amplísima y desde las cámaras de entrada con objetivo de kit (habitualmente un 18-55) y que oscilan los 500 Eur a las semi-profesionales como la Nikon D800, que como decíamos parece en la actualidad la cámara más deseada del planeta, existe una amplia gama de opciones.

La elección dependerá como decía del uso y habrá que responder a preguntas como:

  • ¿Cuánto me quiero gastar?
  • ¿Me importa el peso o el tamaño?
  • ¿Cuánto valoro la calidad? (frente a peso, tamaño y precio)
  • ¿Voy a seguir invirtiendo en fotografía, o esta es mi compra final

Ninguna de estas preguntas nos contestará acerca de la marca que debemos elegir. Pero sí nos darán pistas acerca de qué tipo de cámara comprar y el nivel de precio. Se trata sin duda de una decisión difícil, que puede llevar a cientos de horas de lectura en la red como las que probablemente le estés dedicando ahora.

La diferencia entre las grandes marcas es mínima y aunque existen avances tecnológicos que las separan durante algún tiempo, todas las marcas son capaces de ofrecer productos similares en un tiempo razonable. Por ello, como ya sabes que no te voy a dar una piedra filosofal te dejo con mis reglas básicas para la compra de una cámara:

  1. Decide para qué quieres la cámara. ¿Cómo la vas a usar la mayoría de las veces?
  2. Elije qué tipo de cámara te conviene: a) Compacta, b) sin espejo, c) reflex
  3. Si estás leyendo este blog, debes haber elegido b) o c) -a no ser que estemos hablando de una segunda cámara-. Si no lo has hecho, cambia tu elección
  4. Elige marca
  5. Compra la más barata que cumpla tus necesidades en 1)
  6. Si es un capricho, olvida los pasos anteriores. Cómprate la que te gusta (si la puedes pagar)

Los pasos 4) y 5) son intercambiables. Tal vez la marca venga determinada buscando el precio más barato, o puede que hayas heredado ópticas de una determinada marca. Pero hagas lo que hagas, compra la cámara más barata.

¿Por qué? Esta entrada es para gente que quiere comprarse su primera cámara seria (si sigues leyendo debes ser uno de ellos). Y si como a muchos te va a gustar esto de la fotografía, prefiero que guardes tu dinero. Porque pronto descubrirás que la diferencia no la marca la cámara. El fotógrafo es lo más importante… pero si hay un elemento del equipo que es determinante, son los objetivos. Pronto aprenderás que estos son casi siempre mucho más caros que los cuerpos (las cámaras) y desearás tener algo más de dinero disponible.

Además, la tecnología digital avanza a una velocidad tremenda. Ahora no debes saber mucho de fotografía aún (no tienes tu primera cámara seria), pero para cuando hayas aprendido, posiblemente el mercado ofrezca por menos dinero del que te gastaste en tu primera cámara una opción mucho mejor.

Es más, puede que en un par de años te convenzas que la marca X es mejor que la Y, y que estabas equivocado. Puede que tu novio/a sea un fanático de la marca Z y quieras cambiarte, o puede que hayan inventado algo nuevo. En cualquiera de los casos, salvo que tengas muy claro lo que quieres, en fotografía digital es mejor asegurar. Todo cambia muy rápido. Por eso mi consejo sigue siendo que compres barato. No te preocupes, que seguro que gastarás más dinero en esto de la fotografía antes de que te des cuenta.