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Corrección de balance de blancos con Photoshop y Lightroom

En nuestros cursos de Photoshop y Lightroom, una de las técnicas que más éxito suele tener entre nuestros alumnos es la de la corrección del color en fotografías mediante el balance de blancos. Esta técnica es fundamental para aquellos que hagan fotografía de producto o de arte, entre otras. Por ejemplo, hace unas cuantas ediciones, una de nuestras alumnas se dedicaba a la venta de bolsos por Internet, y obviamente una reproducción correcta del color era fundamental para ella.

Este problema tiene fácil solución. Adobe Camera Raw (el motor de revelado que comparten tanto Photoshop como Lightroom) permite realizar una corrección de balance de blancos. Sin embargo, esta técnica se puede aplicar a cualquier imagen (por ejemplo un jpg) simplemente usando el Camera Raw como filtro o directamente en Lightroom.

Para ello es necesario tener una referencia en la imagen de un gris neutro. Si existe un color predominante al que haya virado la fotografía, indicándole al Camera Raw dónde está el gris neutro es capaz de corregir el color en la imagen.

Juego de tarjetas incluyendo una de gris neutro
Juego de tarjetas incluyendo una de gris neutro

Para demostrar lo fácil que resulta, recientemente en mi visita al Metropolitan Museum en Nueva York, llevé una tarjeta gris bkTarget (de la que haré una review en el siguiente post). La idea era fotografiar obras de arte y conseguir reproducir fielmente los colores (después de revisar la política de fotografía del museo, entendemos que dado el uso no comercial que hacemos aquí, podemos publicar esta pequeña muestra).

El primer paso si contamos con una tarjeta gris es realizar una fotografía de la misma junto al objeto que queremos reproducir fielmente. Si hay algún color predominante, el gris de la tarjeta se verá contaminado por dicho color (como se puede apreciar, la tarjeta gris que usamos es bastante poco convencional al ser circular).

GRAY CARD
Tomando una muestra con tarjeta gris

Parecería que esto es mucha molestia y que, al fin y al cabo, nuestra cámara es muy buena y sacará “bien” los colores. Una simple búsqueda en Google Images nos muestra que conseguir el color correcto en este cuadro no debe ser tan fácil (en la captura, hay 7 imágenes distintas del mismo cuadro, y todas tienen distinto color -la octava es de un cuadro distinto).

Distintas versiones del mismo cuadro, todas con distinto color
Distintas versiones del mismo cuadro, todas con distinto color

Utilizando el cuentagotas que hay en Camera Raw sobre la tarjeta gris, podemos ver que el programa corrige automáticamente el color y cuáles serían los valores a corregir en el balance de blancos en cualquier otra fotografía tomada con esa misma luz. Una vez sabemos los valores de “temperatura”  y “matiz” que corrigen la luz, los aplicamos a la foto del cuadro en sí. Los colores quedan corregidos:

En este caso, la corrección es algo sutil y es posible que incluso en algunos monitores cueste apreciarla. Esto significa que la luz existente en el museo es bastante neutra y (como debiera ser) no modifica el color del cuadro. De todas las fotografías hechas durante aquel día, esta era la que una mayor variación de color experimentaba al corregir el balance de blancos.

Sin embargo, en muchas otras situaciones, los cambios pueden ser bastante sorprendentes (por ejemplo en el caso de fotografías realizadas bajo luz fluorescente, cuya contaminación verde puede ser eliminada de esta manera).

Lo mejor de todo, es que para corregir el color ni siquiera es necesaria una tarjeta gris. Tomando un punto en la fotografía que sea blanco o gris, Camera Raw realizará una corrección de color. Sin embargo, si queremos una reproducción fidedigna del color, una buena tarjeta gris será nuestra mejor aliada.

Machu Picchu. Un desafío fotográfico

Lo reconozco: soy un fotografo ocasional. Mi trabajo tan sólo me permite centrarme en mi fotografía cuando salgo de viaje. Por ello, en ocasiones los viajes se convierten en eventos excesivamente anticipados y deseados.

El viaje que realicé recientemente a Machu Picchu parecía una apuesta a todo o nada. Por una parte, estrenaba un 14-24 de Nikon. Un grandísimo objetivo (tanto en prestaciones como en tamaño y peso) que no tienen porqué ayudar a sacar grandes fotos si no se utiliza correctamente. Al mismo tiempo, se trata de alguna manera de un objetivo “especialista” por lo que era necesario complementarlo de alguna manera con otra lente. Por otra parte, Machu Picchu presentaba una serie de desafíos logísticos importantes: necesidad de ir ligeros de equipaje, imposibilidad de llevar una bolsa de bandolera para escalar las montañas colindantes, alta probabilidad de lluvia y necesidad de proteger el equipo, etc.

Al final opté por un equipo voluminoso y pesado, pero manejable: La D800, el 14-24, el 24-70 también de Nikon y mi Canon PowerShot S90 compacta que es una inmejorable compañera de viaje. La capacidad que tiene la D800 de recortar a formato DX, me permitía cubrir con la reflex unas distancias focales equivalentes entre 14mm y 105mm con gran calidad y un mínimo de 21 Mp.

Puesto de fruta en el mercado de Cusco (Nikon D800, 24-70mm, f/2.8)
Puesto de fruta en el mercado de Cusco (Nikon D800, 24-70mm, f/2.8)

En los meses anteriores, la planificación me llevó a hacerme con una correa The Cinch de Luma Labs (que ya comentamos en el blog en su momento después de considerar muchas otras alternativas). Además, el nuevo equipo incluía una funda Toploader Pro 70 de Lowepro con arnés que me debía permitir moverme con total libertad de manos (sin miedo a que mi cámara golpeara con cualquier piedra). Finalmente me hice con unas fundas de plástico desechables para poder forrar mi D800 y los objetivos elegidos.

Con la correa The Cinch en Machu Picchu (Canon PowerShot S90, f/4.0)
Con la correa Cinch en Machu Picchu (Canon PowerShot S90, f/4.0)

Muchas veces me pregunto (y me preguntan) si realmente es necesario arrastrar todo ese peso hasta el otro extremo del mundo. Personalmente así lo creo. Es necesario para obtener el 95% de la mejor foto que podría obtener (el 5% restante quedaría para un buen trípode que pocas veces puedo justificar incluir en el equipo por su peso). Sin embargo, también es cierto que muchas veces, una pequeña cámara compacta puede lograr el 80% de dicha calidad y satisfacción como podréis ver luego.

Pero si algo demostró Machu Picchu es ser un paraíso para un fotógrafo. Tanto la ciudadela y sus ruinas, como (sobre todo) el entorno, proporcionan algunas de las imágenes más plásticas que puedo recordar y que, además, han quedado reflejadas en muchas de las fotos que han vuelto conmigo a casa. No en vano, leí poco antes de llegar al Perú que es difícil hacer una mala foto en Machu Picchu. Discrepo de tal afirmación, pero no de la admiración por el lugar del que la hizo.

La elección del 14-24 para el viaje resultó tremendamente adecuada. Pese a que realicé un buen número de panoramas (queda la técnica, extremadamente sencilla, para otra entrada) lo cierto es que un super gran angular nos proporciona perspectivas únicas, y nos ahorra un tiempo precioso de post-procesado que cada vez encuentro más escaso.

Y no tengo que descubrirle a nadie la calidad de este pedazo de cristal:

Vista de la ciudadela desde la montaña Machu Picchu (Nikon D800, 14-24mm, f/8)
Vista de la ciudadela (izquierda) desde la montaña Machu Picchu (Nikon D800, 14-24mm, f/8)

Sin embargo, el momento de la compacta también tuvo que llegar. Tras un día espectacular en el que tal vez fuera cierto que era imposible hacer una mala foto, la lluvia llegó y al día siguiente la niebla cubría toda la ciudadela. Ante la imposibilidad de sacarle todo el partido a la reflex, decidí dejarla a buen recaudo y disfrutar del momento armado tan sólo con una compacta. Eso sí, una buena compacta. Los resultados no podrían haber sido más satisfactorios. Las fotos en blanco y negro no sólo tienen una gran calidad (en la medida de las posibilidades de la cámara) sino que transmiten perfectamente la atmósfera del momento.

Templo del sol en Machu Picchu. (Canon PowerShot S90, f/4.0)
Templo del sol en Machu Picchu. (Canon PowerShot S90, f/4.0)

Sin embargo, los mejores momentos fotográficos me esperaban al llegar a casa. Poco a poco el revelado de los archivos RAW (en este caso desde Lightroom, aunque sería un proceso idéntico en Photoshop) se convirtió en una experiencia extremadamente placentera. Tal y como comentamos en nuestros cursos, no puedo encontrar ninguna razón para no hacer fotografías en RAW y revelarlas posteriormente (¡las tarjetas de memoria son tan baratas comparadas con todo lo demás!).

Cada día me sorprendo a mi mismo pensando más en esta fase cuando tomo la fotografía y lo cierto es que se nota frente a la pantalla del ordenador cuando es necesario revelarla.

Calzada principal de entrada a Machu Picchu (Canon PowerShot S90, f/4.5)
Calzada principal de entrada a Machu Picchu (Canon PowerShot S90, f/4.5)

En definitiva, este post es acerca de todo y de nada. De la necesidad de tener el equipo adecuado (cámaras, bolsas, correas, fundas) y de utilizar cada pieza en su momento. De hacer buenas fotos en un extremo del mundo, pero también de revelarlas de manera adecuada a la vuelta. De como un viaje que prometía mucho, se convirtió en todo lo que prometía, tanto en lo fotográfico como en lo personal. Y ante todo, una excusa para compartir algunas fotos interesantes con los lectores de Pixelando. Espero que haya servido su propósito.

La importancia del revelado en Camera Raw

La segunda oportunidad

Hace muchos años (debe ser que me estoy haciendo viejo) había un programa en Televisión Española. En la cabecera, un coche chocaba contra una piedra y se nos planteaba que bueno sería en ocasiones contar con una segunda oportunidad.

Por alguna razón nuestro cerebro saca recuerdos del baúl que creíamos olvidados, y la Segunda oportunidad me vino a la cabeza al hacer una entrada sobre el Camera Raw. Al fin y al cabo, para los que venimos de hacer foto con película química, el disparar en RAW se ha convertido en una nueva oportunidad para realizar correcciones que antes, como mínimo, requerían el acceso a un laboratorio para el revelado. Una oportunidad para poder corregir decisiones que muchas veces se toman en una décima de segundo.

En nuestros cursos siempre explico que una vez se descubre el RAW, nunca se vuelven a hacer fotos solo en jpg (como toda afirmación categórica, esta debiera considerarse en el contexto adecuado). El almacenamiento es hoy en día barato (comparado con la inversión en equipo fotográfico) y para cualquier aficionado a la fotografía, hacer las fotos en RAW debería estar fuera de toda cuestión.

El revelado de archivos RAW puede hacerse mediante los software propietarios de los fabricantes de cámaras (Nikon y Canon, por ejemplo, tienen los suyos) y podría discutirse que es la manera de obtener los mejores resultados. Pero desde hace ya una década, Adobe ofrece dentro de Photoshop el Camera Raw. Personalmente, y dado que tengo cámaras de varias marcas, prefiero dominar el programa de Adobe (presente en Photoshop y Lightroom) que me permite revelar los archivos de cualquier cámara presente y futura.

En cuanto a la calidad de los resultados, personalmente creo que el resultado de un revelado depende en gran medida de los gustos personales y del conocimiento del programa utilizado. Por ello, aunque es muy probable que si tuviera un perfecto conocimiento del Nikon Capture NX2, mis revelados de RAW serían potencialmente mejores, en la realidad, domino mucho mejor el software de Adobe y ello me permite conseguir el resultado que busco de manera más fácil y consistente.

El número de funciones de Camera Raw ha ido creciendo desde su creación en 2002 (apareció con la versión 7 de Photoshop como un plugin) y resultaría imposible cubrirlas en este post. Pero si al menos consigo transmitir la potencia del programa para revelar y mejorar nuestras fotografías, habré cumplido mi misión. Este es un ejemplo de una fotografía tal cual sale de la cámara y tras una edición de 3 minutos en Camera Raw:

Antes y después de un revelado con Camera Raw
Antes y después de un revelado con Camera Raw

Los usuarios de Photoshop puede que piensen inmediatamente que este tipo de edición también es posible sin recurrir al Camera Raw (existen una serie de herramientas en Photoshop que nos permitirían obtener un resultado como mínimo parecido). Sin embargo, Camera Raw trabaja con el archivo nativo del sensor de la cámara, por lo que la cantidad de información que contiene dicho archivo es mucho mayor que la que la contenida en un jpg típico de 8 bits.

Eso quiere decir que las ediciones en Camera Raw suelen tener una calidad final mucho mejor que aquellas que hacemos en Photoshop a partir de los jpg que la cámara. Una buena edición en Camera Raw debería producir una imagen incluso mejor como la original que sale de la cámara. Esto debe notarse en detalles como el ruido o los artefactos que un visionado al 100% a veces muestra:

Detalle Revelado Camera Raw
Detalle al 100% de la imagen revelada en Camera Raw (pulsar para ampliar)

Como ya comentába en aquel post de hace unos meses sobre la ética del Photoshop, el revelado de imágenes ya existía antes del Photoshop y un revelado en Camera Raw, pese a las grandes mejoras que puede suponer, no debe considerarse (en la mayoría de las ocasiones) como un retoque. De hecho cualquier cámara digital (incluso las de nuestros teléfonos móviles) realizan un revelado del archivo raw con herramientas muy similares a las disponibles en Camera Raw. De hecho, cualquier cámara antes de mostrar la imagen en la pantalla realiza al menos algún ajuste en las siguientes funciones:

  • Balance de blancos (temperatura de color de la fotografía)
  • Enfoque (aumenta nitidez)
  • Reducción de ruido
  • Corrección de distorsión de lente y viñetas
  • Corrección de luces y sombras
  • Interpretación del color y determinación del nivel de saturación
  • Curva “S” para incrementar contraste

En definitiva, se trata de tomar control acerca de cómo la imagen que hemos capturado se plasma finalmente. Y de hecho, con el rango dinámico y la profundidad de color de 14 bits de algunas de las cámaras actuales, realmente supone tener una segunda oportunidad de acertar con nuestra foto (de ahí la referencia al principio de la entrada).

Revelar una imagen en Camera Raw es un proceso sencillo, pese a que dominar los fundamentos que lo permiten y un control total del proceso requieren una dedicación mucho mayor. Seguramente dedicaremos muchas más entradas en Pixelando a todos esos detalles, pero mientras tanto, dejo al lector con 3 mensajes clave:

  1. El revelado en raw proporciona un control total sobre las imágenes que capturamos con nuestra cámara digital. Por ello, si consideramos una afición relativamente seria a la fotografía, esta será una de las características imprescindibles de nuestra cámara.
  2. El guardar todas nuestras fotos en formato raw nos garantiza la mayor flexibilidad y posibilidad de edición de nuestras imágenes que existe. La memoria (tarjetas y disco duro) es mucho más barata que el resto de nuestro equipo.
  3. Dominar el revelado en raw es imprescindible para cualquier fotógrafo aficionado o profesional.

Para no dejar en ascuas a los apreciados lectores, aquí adjunto una serie de enlaces a documentación online de Adobe acerca de cómo usar el Camera Raw:

 

 

Tabletas Wacom y Photoshop. La pareja perfecta

He de admitirlo. Durante muchos años he utilizado el Photoshop con la única ayuda del ratón. ¿Por qué? Probablemente porque mi capacidad artística para generar imágenes con mis manos y una herramienta de escritura es prácticamente nula. En todos estos años nunca había utilizado una tableta gráfica y pese a saber que en teoría eran mucho más potentes, lo cierto es que desarrollé una habilidad un tanto portentosa con ratones de bola primero, ópticos después e incluso el trackpad del portátil.

Sin embargo, he de decir que ahora mismo soy un converso de las tabletas. Aunque es cierto que muchas veces sigo apoyándome tan solo en el ratón (por un problema práctico… soy multitarea y no puedo apartar el teclado y el ratón mientras webeo, consulto el mail, controlo la música y descargo fotos) para ciertas aplicaciones sé que tan solo el uso de una tableta me permitirá obtener los resultados que deseo.

Tableta Wacom Bamboo Pen. Una alternativa muy económica para poder interactuar con Photoshop

Mis alumnos de las primeras ediciones tal vez me maldigan ahora por no haber compartido esta sabiduría con ellos. Pero yo también aprendo con cada edición de los cursos y en mi defensa he de decir que siempre he comentado que una tableta debería ayudar mucho a quién “tuviera mano”. Sin embargo, una Wacom no es solo para artistas.

Pero antes de seguir, permitidme que utilice la marca comercial (Wacom) en lugar del genérico. ¿Tengo comisión? No, pero lo cierto es que se trata de un estándar. Al igual que Photoshop. Es posible que haya otras marcas que permitan hacer lo mismo o más a igual o menor precio, pero ya que no soy un experto, he decidido recomendaros lo que seguro funciona y que además es lo que usan los profesionales.

Eso no quiere decir que las tabletas ahora sean un capricho caro. Los modelos más baratos (como la Wacom Bamboo Pen de la foto) pueden obtenerse por precios algo superiores a los 50€, lo que nos ha permitido ofrecerlas como material complementario en nuestros cursos. Es decir, nuestros alumnos pueden elegir entre llevarse un buen libro de Photoshop o una tableta gráfica con su matrícula.

Estas tabletas económicas son, sin duda, algo más rudimentarias que sus hermanas de gama alta. El tacto del lápiz es áspero y a veces nos recuerda a escribir con tiza en una pizarra. La ausencia de controles configurables hace que tengamos que tener el teclado cerca y la gestión de nuestra mesa de trabajo se complica. Sin embargo, la calidad/precio es indiscutible, y la posibilidad de tener 1024 niveles de presión (Photoshop en 8 bits trabaja con 256 niveles) en un paquete tan económico y pequeño debe ser tenida en cuenta. Yo tengo también un par de Wacom Intuos (la hermana mayor) y puedo decir que para el usuario ocasional, la diferencia de precio difícilmente sea justificable con las mejoras que incorpora el modelo más caro.

Por otra parte, los primerizos pueden llegar a pensar que una tableta pequeña es peor que una mediana o grande. En mi experiencia, el tamaño más pequeño de tableta es el ideal para la gran mayoría de usuarios. No solo por precio y portabilidad, sino también por la gestión de la mesa de trabajo que mencionaba antes. Evidentemente, habrá usuarios que necesiten de las grandes tabletas en formato A3 o incluso superiores, pero dichos usuarios no necesitan leer esta entrada para decidir.

Personalmente, y como fotógrafo, el cambio sustancial que me ha decidido a usar la Wacom habitualmente es la posibilidad de revelar los archivos RAW por zonas. Ya sea con Adobe Camera RAW desde Photoshop o con Lightroom, la posibilidad de revelar las fotos de manera precisa y ajustar los niveles de luz en las distintas partes de una fotografía, ha supuesto un cambio fundamental en mi método de trabajo.

No quiero terminar la entrada sin advertir que la tableta tiene una curva de aprendizaje un tanto pronunciada. Es posible que algunos de vosotros acabéis acordándoos de mi familia durante algunos días puesto que al principio puede resultar un tanto incómoda de manejar. Pero casi todo el mundo coincide en que una vez superado ese periodo de adaptación los beneficios son tales que desearían haber hecho el cambio antes.

Curso de Photoshop CC 2017 Avanzado y Fotografía Digital

  • 295 Eur / 245 Eur (precio reducido)
  • 33ª Edición –  45 horas (4.5 ECTS)
  • Del 6 de octubre al 22 de diciembre de 2017
  • Diez clases los viernes de 15:30 a 20:30
  • Certificado de la Universitat Politècnica de València
  • Dirigido a principiantes y usuarios medios que desean alcanzar un nivel avanzado de Photoshop
  • Más información: info@cursophotoshop.com
  • Próximas ediciones:
  • Marzo 2018

Los mismos conceptos que presiden Pixelando son los que aplico en mis cursos de Photoshop y fotografía digital. El Photoshop es un programa extremadamente potente y complejo, hasta el punto que resulta prácticamente imposible dominarlo en su totalidad. Siempre existen rincones oscuros en los que habitan herramientas que no hemos necesitado y quizás no necesitemos jamás.

Por ello, dominar el Photoshop no es conocer todas y cada una de sus funciones. Es necesario contar con una base muy sólida de sus conceptos más fundamentales (capas, canales, máscaras, filtros, herramientas principales) pero su verdadero manejo avanzado viene de la sabia combinación de todos ellos. Una buena base en Photoshop siempre nos permitirá resolver un problema en poco tiempo, aunque nos tengamos que aprender una nueva herramienta.

Por otra parte, muchos de nuestros alumnos son fotógrafos aficionados que han descubierto un nuevo mundo en el campo de la fotografía digital y quieren obtener imágenes fantásticas. Sin embargo, aunque el Photoshop y el Camera Raw nos van a permitir una libertad creativa sin precedentes con nuestras fotos, una buena técnica fotográfica y unos conocimientos básicos de fotografía nos ahorrarán mucha edición posterior y nos proporcionarán una gran satisfacción.

Es decir, a veces la mejor solución (o retoque) es no necesitar ninguna solución. Una buena foto de partida, surgida de un conocimiento adecuado de nuestra cámara digital y de la técnica necesaria, puede ser mucho más importante a la hora de obtener resultados que un gran dominio del Photoshop aplicado a una mala fotografía de partida.

Empire State - Antes y después de un revelado de 3 minutos en Adobe Camera RAW
Empire State Building – Antes y después de un revelado de 3 minutos en Adobe Camera RAW

Gracias a este enfoque, probado durante un gran número de ediciones, nuestro curso de Photoshop consigue satisfacer tanto al principiante como al usuario habitual del programa. El primero consigue adentrarse de manera intensiva en el mundo de la edición digital de imágenes. El segundo obtiene una profundidad mucho mayor en el conocimiento del programa, pero también en sus bases técnicas.

El curso decepcionará a aquellos alumnos que esperen una revisión pormenorizada de cada elemento de menú. Sin embargo, aquellos que busquen aprender a utilizar o hacer servir mejor el Photoshop para aplicaciones reales, probablemente encontrarán aquello que buscaban. Por ello, aunque entre nuestros alumnos contamos desde principiantes que llegan sin haber utilizado nunca el programa a profesionales del sector, el grado de satisfacción de todos ellos es extremadamente alto.

Resultado de una encuesta típica en uno de nuestros cursos:

  • El profesor domina la materia: 9,3/10
  • El curso tiene un enfoque aplicado: 9,6/10
  • El profesor es un buen profesor: 9,6/10
  • Mis expectativas han quedado satisfechas: 8,6/10

Más información: info@cursophotoshop.com


Temario

1 – Introducción y conceptos básicos
Introducción a la imagen digital. Imágenes vectoriales y mapas de bits. Tipos de archivos, características, ventajas e inconvenientes. El espacio de trabajo en Photoshop CS6, novedades. Paneles, herramientas y opciones en Photoshop. Introducción a las capas: Concepto y manejo de capas. Herramientas de selección en Photoshop (I): Marcos rectangular y elíptico, lazo y lazo poligonal, varita mágica y herramienta de selección rápida, selección por gama de colores, otras herramientas de selección.

2- Selecciones avanzadas y máscaras en Photoshop
Herramientas de selección en Photoshop (II). Introducción a los canales alfa y los conceptos de selección avanzada en Photoshop. Almacenamiento de selecciones en Photoshop. Las máscaras en Photoshop y su relación con los canales alfa. Manejo avanzado de capas. Ejercicios prácticos.

3.- Modificación de la luz en Photoshop
Uso avanzado de máscaras de capa. Introducción a las herramientas de control de la luminosidad en Photoshop. Uso avanzado de niveles y curvas. Transformación avanzada de imágenes en blanco y negro. Ejercicios prácticos.

Vista de la ciudadela desde la montaña Machu Picchu (Nikon D800, 14-24mm, f/8)
Vista de la ciudadela desde la montaña Machu Picchu (Nikon D800, 14-24mm, f/8)

4.- Edición no destructiva en Photoshop
Modos de fusión de capas. Efectos de capas. Capas de ajuste. Introducción a los objetos inteligentes y los distintos tipos de capas. Filtros inteligentes. Edición por zonas en imágenes en Photoshop con curvas, niveles y máscaras. Ejercicios prácticos.

5.- Introducción a la fotografía (I)
Conceptos básicos de fotografía. Elementos de una cámara digital. Modos de utilización de una cámara digital (prioridad a la apertura, a la obturación, modo programa y manual). Compensación de la exposición. Sensibilidad ISO, manual y automática. Selección de lentes. Modos de medición de luz. Fotografías en situaciones complicadas de luz. Uso adecuado del flash. Ejercicios prácticos. Criterios de selección y compra de cámaras fotográficas.

Palace of fine Arts. Foto realizada con una cámara compacta.

6.- Introducción a la fotografía (II)
Técnicas de enfoque. Procesos paso por paso para tomar una buena fotografía en distintas situaciones. Realización de imágenes de alto rango dinámico (HDR) mediante horquillado. Realización de fotografías panorámicas y montaje con Adobe Photoshop. Introducción al formato RAW y al Adobe Camera Raw. Ejercicios prácticos. Salida al exterior para realización de fotografías en campo.

Listo para la caza
Listo para la caza

7.- Revelado avanzado de imágenes (con Adobe Camera Raw)
Estudio en profundidad de las distintas opciones del Adobe Camera Raw (ACR). Edición combinada ACR – Photoshop. Revelado de imágenes HDR con Photoshop y con Adobe Camera Raw. Filtros específicos de fotografía en Photoshop. Flujo de trabajo en fotografía digital (introducción a los programas de gestión de la biblioteca digital como el Lightroom, copias de seguridad y formato de almacenamiento).

Puente y jardín de un templo en Kioto (Nikon D800, 24-70mm, f6.3)
Puente y jardín de un templo en Kioto (Nikon D800, 24-70mm, f6.3)

8.- Edición avanzada de retratos con Adobe Photoshop
2 ejercicios prácticos con retoque avanzado de retratos. Uso del tampón de clonar, pinceles correctores y parches. Retoque de piel, pestañas, ojos, etc. Retoque avanzado de piel mediante la separación de frecuencias. Técnicas avanzadas de retoque.

9.- Mejora de renders con Adobe Photoshop
Aplicación de las técnicas básicas aprendidas durante el curso a la mejora de renders realizados mediante programas de 3D. Añadir luminosidad y volumen. Tratamiento del cristal y los reflejos. Tratamientos de las superficies (reflejos, iluminación, sombras, efectos de agua, añadir hierba y otros tipos de texturas simples). Mejora de la productividad mediante el uso de Photoshop (hasta qué nivel utilizar el motor de render y cuándo pasar a Photoshop para retoques finales). Coloreado de planos en planta y añadido de texturas (parqué, sombras, luces)

Tormenta en ciernes
Tormenta en ciernes (Nikon D7200, 18-200mm)

10.- Día del alumno
Repaso a aquellos conceptos que no hayan quedado claros durante las sesiones anteriores. Técnicas específicas a petición de los alumnos (retratos warhol, tramado, tilt-shift, etc.). Puesta en común de dudas. Ejercicios prácticos.