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La importancia del revelado en Camera Raw

La segunda oportunidad

Hace muchos años (debe ser que me estoy haciendo viejo) había un programa en Televisión Española. En la cabecera, un coche chocaba contra una piedra y se nos planteaba que bueno sería en ocasiones contar con una segunda oportunidad.

Por alguna razón nuestro cerebro saca recuerdos del baúl que creíamos olvidados, y la Segunda oportunidad me vino a la cabeza al hacer una entrada sobre el Camera Raw. Al fin y al cabo, para los que venimos de hacer foto con película química, el disparar en RAW se ha convertido en una nueva oportunidad para realizar correcciones que antes, como mínimo, requerían el acceso a un laboratorio para el revelado. Una oportunidad para poder corregir decisiones que muchas veces se toman en una décima de segundo.

En nuestros cursos siempre explico que una vez se descubre el RAW, nunca se vuelven a hacer fotos solo en jpg (como toda afirmación categórica, esta debiera considerarse en el contexto adecuado). El almacenamiento es hoy en día barato (comparado con la inversión en equipo fotográfico) y para cualquier aficionado a la fotografía, hacer las fotos en RAW debería estar fuera de toda cuestión.

El revelado de archivos RAW puede hacerse mediante los software propietarios de los fabricantes de cámaras (Nikon y Canon, por ejemplo, tienen los suyos) y podría discutirse que es la manera de obtener los mejores resultados. Pero desde hace ya una década, Adobe ofrece dentro de Photoshop el Camera Raw. Personalmente, y dado que tengo cámaras de varias marcas, prefiero dominar el programa de Adobe (presente en Photoshop y Lightroom) que me permite revelar los archivos de cualquier cámara presente y futura.

En cuanto a la calidad de los resultados, personalmente creo que el resultado de un revelado depende en gran medida de los gustos personales y del conocimiento del programa utilizado. Por ello, aunque es muy probable que si tuviera un perfecto conocimiento del Nikon Capture NX2, mis revelados de RAW serían potencialmente mejores, en la realidad, domino mucho mejor el software de Adobe y ello me permite conseguir el resultado que busco de manera más fácil y consistente.

El número de funciones de Camera Raw ha ido creciendo desde su creación en 2002 (apareció con la versión 7 de Photoshop como un plugin) y resultaría imposible cubrirlas en este post. Pero si al menos consigo transmitir la potencia del programa para revelar y mejorar nuestras fotografías, habré cumplido mi misión. Este es un ejemplo de una fotografía tal cual sale de la cámara y tras una edición de 3 minutos en Camera Raw:

Antes y después de un revelado con Camera Raw
Antes y después de un revelado con Camera Raw

Los usuarios de Photoshop puede que piensen inmediatamente que este tipo de edición también es posible sin recurrir al Camera Raw (existen una serie de herramientas en Photoshop que nos permitirían obtener un resultado como mínimo parecido). Sin embargo, Camera Raw trabaja con el archivo nativo del sensor de la cámara, por lo que la cantidad de información que contiene dicho archivo es mucho mayor que la que la contenida en un jpg típico de 8 bits.

Eso quiere decir que las ediciones en Camera Raw suelen tener una calidad final mucho mejor que aquellas que hacemos en Photoshop a partir de los jpg que la cámara. Una buena edición en Camera Raw debería producir una imagen incluso mejor como la original que sale de la cámara. Esto debe notarse en detalles como el ruido o los artefactos que un visionado al 100% a veces muestra:

Detalle Revelado Camera Raw
Detalle al 100% de la imagen revelada en Camera Raw (pulsar para ampliar)

Como ya comentába en aquel post de hace unos meses sobre la ética del Photoshop, el revelado de imágenes ya existía antes del Photoshop y un revelado en Camera Raw, pese a las grandes mejoras que puede suponer, no debe considerarse (en la mayoría de las ocasiones) como un retoque. De hecho cualquier cámara digital (incluso las de nuestros teléfonos móviles) realizan un revelado del archivo raw con herramientas muy similares a las disponibles en Camera Raw. De hecho, cualquier cámara antes de mostrar la imagen en la pantalla realiza al menos algún ajuste en las siguientes funciones:

  • Balance de blancos (temperatura de color de la fotografía)
  • Enfoque (aumenta nitidez)
  • Reducción de ruido
  • Corrección de distorsión de lente y viñetas
  • Corrección de luces y sombras
  • Interpretación del color y determinación del nivel de saturación
  • Curva “S” para incrementar contraste

En definitiva, se trata de tomar control acerca de cómo la imagen que hemos capturado se plasma finalmente. Y de hecho, con el rango dinámico y la profundidad de color de 14 bits de algunas de las cámaras actuales, realmente supone tener una segunda oportunidad de acertar con nuestra foto (de ahí la referencia al principio de la entrada).

Revelar una imagen en Camera Raw es un proceso sencillo, pese a que dominar los fundamentos que lo permiten y un control total del proceso requieren una dedicación mucho mayor. Seguramente dedicaremos muchas más entradas en Pixelando a todos esos detalles, pero mientras tanto, dejo al lector con 3 mensajes clave:

  1. El revelado en raw proporciona un control total sobre las imágenes que capturamos con nuestra cámara digital. Por ello, si consideramos una afición relativamente seria a la fotografía, esta será una de las características imprescindibles de nuestra cámara.
  2. El guardar todas nuestras fotos en formato raw nos garantiza la mayor flexibilidad y posibilidad de edición de nuestras imágenes que existe. La memoria (tarjetas y disco duro) es mucho más barata que el resto de nuestro equipo.
  3. Dominar el revelado en raw es imprescindible para cualquier fotógrafo aficionado o profesional.

Para no dejar en ascuas a los apreciados lectores, aquí adjunto una serie de enlaces a documentación online de Adobe acerca de cómo usar el Camera Raw:

 

 

La ética y el desastre en el Photoshop

Esta semana salía en prensa una de las ya habituales noticias acerca de manipulación de imágenes en Photoshop. En concreto, era Victoria’s Secrets la que retocaba a sus ya muy delgadas modelos para que lo fueran aún más:

A Victoria’s Secret se le va el Photoshop de las manos

El asunto no es ni mucho menos nuevo, pero quiero abordarlo hoy de manera distinta. Nos enfrentamos a dos problemas que pudieran parecer distintos, pero que por desgracia muchas veces se convierten en uno solo. Por una parte la necesidad de contar con cierta ética a la hora de retocar y mejorar imágenes digitales para un uso comercial. Por otra, la evidencia de que si a estos señores les han pillado con el carrito del helado es fundamentalmente porque el retoque lo hizo el becario. En otras palabras, muchos retoques poco éticos son también malos retoques.

De hecho, el caso ha llegado a la ya famosa Photoshop Disasters que ha considerado el retoque dentro de sus categorías de “carnicería”, “becario mal dirigido” y “mi primer Photoshop”. Lo cierto es que la foto central, en la que han desaparecido por completo los gluteos (y de hecho también gran parte del bikini) es un trabajo poco profesional y dudo si muestra a mujeres con cuerpos imposibles, o si se trata de una especie distinta.

El Photoshop está siendo demonizado por este tipo de retoques. Pero como se encargan de recordarnos a menudo, el retoque fotográfico no nació con la primera versión de Photoshop. Si tenéis fotos antiguas en blanco y negro realizadas por fotógrafos profesionales, veréis como en algunas de ellas incluso están retocadas a mano (por ejemplo perfilando las caras con lápiz). También son ya famosos los retoques ordenados por Stalin para cambiar la historia y que dejan a David Copperfield a la altura del betún a la hora de hacer desaparecer a personas y objetos:

Pero la afición prestidigitadora del camarada Stalin era compartida en otras partes del mundo, como en la Cuba de Fidel Castro:

O en la Canadá de 1939, donde el primer ministro decidió eliminar de una foto al rey Jorge IV y quedarse a solas con la reina Isabel en una foto de campaña electoral:

Sin embargo, comenzábamos esta entrada con retoques estéticos. Mejorar la silueta. Deformar la realidad para crear unos cuerpos irreales y unas caras sin arrugas que están condicionando a la sociedad actual. Todo por culpa del maléfico Photoshop… Aunque claro, no será porque no se intentara (y se consiguiera) antes en Hollywood. Como en esta foto de Joan Crawford que es un ejemplo de uso del aerógrafo que haría palidecer a muchos “expertos” del Photoshop:

Y aquí vemos como el mismísimo Richard Avedon convirtió un pequeño estudio fotográfico en algo mucho más digno, al tiempo que retocaba la luz y quitaba defectos y arrugas al vestido de Jackie Kennedy:

En definitiva, retoques que cualquiera de nosotros con el tampón de clonar o las nuevas herramientas de relleno sensibles al contexto, seríamos capaces de replicar hoy. La gran diferencia es que el Photoshop ha puesto esta capacidad en manos del más común de los mortales, popularizando el retoque y haciéndolo rápido y efectivo. Los retoques se han democratizado. Cualquiera puede photoshopear una foto en su casa, y además en poco tiempo. Algo que ha permitido a revistas y marcas aplicarle el “toque Photoshop” a todo lo que hacen.

Pero es importante distinguir entre retoque y revelado. Pese a que en la era digital las herramientas para ambos conceptos son las mismas, creo que desde un punto ético y profesional todo lo que emule a las técnicas que en el laboratorio usaban los grandes fotógrafos para conseguir buenas imágenes debe ser considerado como parte de lo que llamamos fotografía. Sería naif por nuestra parte pensar que fotógrafos como Ansel Adams conseguían imágenes como esta directamente de la cámara:

Es más, para la mayoría resulta hoy en día casi imposible reproducir imágenes con la nitidez y el contraste de las tomadas por Adams en los 50 y que son el resultado de su famoso sistema de zonas (y de muchas otras cosas, como sus conocimientos de óptica y las cámaras de gran formato que utilizaba) . Un sistema de zonas que puede usarse hoy, pero que implica el uso de ficheros en formato RAW y Photoshop.

Por ello, cuando en Adobe Lightroom (el software de Adobe para fotógrafos) hay una pestaña para retoques, el término empleado es “revelar” ya que así deberíamos considerar a muchas de las manipulaciones de luz, color y enfoque que podemos realizar a partir de un archivo RAW obtenido de nuestra cámara digital. La delgada línea que separa el revelado y el retoque dependerá del sentido de la integridad y la plasticidad de cada uno de nosotros, pero no podemos pensar que cualquier manipulación de un archivo con Photoshop es un fraude.

Lo que sí es cierto es que esta democratización del Photoshop ha llevado a una falta de rigor y de seriedad alarmantes. De ahí que webs como Photoshop Disasters puedan tener suficiente material como para seguir siendo interesantes. Y es que algunos “profesionales” no solo llevan el retoque más allá de lo ético, sino más allá de lo estético o simplemente de lo posible. Como en este ejemplo de la marca que abría la entrada, Victoria’s Secrets, en la que modelo daría el otro brazo por poder volver a la normalidad:

Este es uno de los 10 desastres más grandes del 2011, lo que tan solo viene a demostrar que la maldad no es intrínseca al Photoshop sino a aquellos que lo usan mal. Y es que algunos retoques son necesarios y mejoran la calidad de los trabajos gráficos. Otros son poco éticos y distorsionan la realidad aunque lo hagan con calidad. Y unos últimos nos enseñan que para usar el Photoshop no valen unos cuantos tutoriales y que toda la potencia del programa conlleva una gran responsabilidad para no privar a ninguna bella modelo de sus extremidades.

Eso es todo por hoy, voy a ver si llamo a los de VS para que apunten al becario a uno de mis cursos.

 

Referencias

Photo tampering throughout history

An Abbreviated History of Photo Manipulation