Smartphones: ¿El fin de las cámaras compactas?

Desde hace mucho tiempo, soy un defensor a ultranza de las buenas cámaras, los buenos objetivos y las buenas fotos. Por ello, resulta difícil escribir una entrada en la cuál me cuestiono hasta qué punto merece la pena comprar una cámara pequeña. Muchos de nuestros alumnos me preguntan cuando van a comprarse cámara, pero cada vez resulta más difícil aconsejar.

Vaya por delante desde el segundo párrafo, y lo pondré en negrita, que

un smartphone está todavía muy lejos de hacer las fotografías que se pueden conseguir con una cámara profesional.

Sin embargo, también es cierto que:

un smartphone de última generación es cámara suficiente para muchos usuarios

central park

Central Park al atardecer. Panorámica tomada con un iPhone 6, con un procesado estándar en Photoshop.

Una vez ya hemos dado los titulares, pasemos a matizar las dos afirmaciones antes de que haya mucha vestidura rasgada.

  1. En mi opinión la mayor virtud de una cámara compacta es que se puede llevar encima. Pero el móvil siempre está con nosotros, por lo que supera con creces a la más pequeña de las cámaras.
  2. Las cámaras compactas están lejos de la calidad que puede ofrecer una cámara reflex con buenos objetivos.

Cuando hace unos meses comencé a hacer fotos con mi nuevo iPhone 6, pronto me di cuenta que en los últimos años había habido un cambios sustancial en la calidad de estos dispositivos. Al mismo tiempo, me di cuenta que junto con la posibilidad de realizar videos en HD de calidad, me «olvidaba» a menudo de mi Canon S90. Si bien es cierto que mi Canon realiza fotografías en RAW (no está lejano el día en el que los móviles también lo harán) y que tiene un zoom óptico que mi iPhone no tiene, es verdad que ya no la echo nunca de menos. A cambio no tengo que cargar baterías, cargador, ni descargar fotos de las tarjetas. Mis fotografías en el smartphone se transfieren automáticamente al llegar a casa a mi sistema de almacenamiento en red y en cinco segundos puedo estar haciendo una foto casi en cualquier momento de mi vida.

Entonces… ¿ya no merece la pena comprar una cámara? Lo siento pero la respuesta sigue siendo no. Merece la pena comprar una buena cámara y, sobre todo, buenos objetivos (si nos gusta la fotografía).

Los obsesos de la fotografía vamos a seguir gastando cantidades obscenas de dinero en objetivos y cuerpos. Sin embargo, me temo que el mercado va a ir arrinconando a las cámaras más pequeñas y con objetivos más sencillos. Cada vez  resultará más difícil distinguir las diferencias en fotografías hechas con un móvil y una compacta, especialmente a la luz del día, y sin excesivas pretensiones técnicas (como las que hacemos muchos en nuestro día a día). Incluso con la mejora de los sensores, la capacidad de estos teléfonos de hacer fotografías con poca luz y un ruido limitado es sorprendente.

Por tanto mi vaticinio es que poco a poco el mundo de la fotografía profesional optará por mejores cámaras, con sensores más grandes y, sobre todo, lentes más nítidas. Mientras tanto los teléfonos seguirán mejorando. Es una cuestión de mejora tecnológica en los sensores, pero también de sensibilidad en los fabricantes de teléfono. Dentro de poco veremos controles en los móviles parecidos a los de una cámara (el iPhone ya lleva control de la exposición y el enfoque). Y estoy seguro que el RAW también llegará a los teléfonos.

Mientras tanto… ¿es el fin de las cámaras compactas? Yo creo que aún no. Sin embargo, para mí que arrastro una pesada reflex full frame con objetivos profesionales he llegado a la conclusión que no necesito una segunda cámara para hacer fotos de momentos intrascendentes o videos HD. El móvil ya es suficiente para eso.

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Acerca de qcabrera

Me llamo Enrique Cabrera Rochera. Soy ingeniero industrial de profesión y Catedrático de mecánica de fluidos en la Escuela de Ingenieros Industriales de la Politècnica de València. Desde hace 25 años me interesan el Photoshop, la imagen digital y la fotografía, y desde hace 15 imparto cursos relacionados con estos temas en la UPV. En ellos, cientos de alumnos han aprendido a utilizar Photoshop y sacar mayor partido a su cámara digital.